domingo, 14 de febrero de 2021

Pruebas de punzón.


En la numismática centrada en la época de Felipe III y Felipe IV, cobra vital relevancia, la presencia de ciertas piezas, con marcas de resellos iguales, repetidos, y distribuidos por ambas caras de la moneda. 

No se sabe a ciencia cierta la funcionalidad de estas marcas de resellos múltiples similares, que como digo, son repetidos en la superficie de ciertas monedas. Todo a punta, a que son pruebas, del arte del punzón, que se contrastarán mediante su acuñación, en las sucesivas piezas, según las pragmáticas oficiales.

El arte del punzón, estaba directamente grabado en negativo, para ser acuñado en positivo en las monedas.

Hay monedas, con un solo resello (sin repetir) de tamaño "ajustado" al arte de una sola marca de punzón. Estas piezas, supuestamente, pueden estar consideradas como pruebas… ello es debido, a que, en algunas de ellas, no se perciben motivos de la leyenda, y se hace suponer, que las piezas eran creadas al efecto con trozos de metal variados, en los que se estampaba la marca de resello (valor y fecha).

También pudiera ser, que las marcas del punzón, borrasen todo el arte de la moneda anterior, pero en ambos casos, está claro, que lo que se desea, es que predomine la propia marca del resello... Y el mismo, ocupa toda la dimensión de la moneda.

Si los cospeles fueran vírgenes, en este caso (monedas con un resello sin repetición), tal vez, las casas oficiales llevaran a engaño… es decir, me explico: según pragmática, los resellos iban efectuados sobre monedas anteriores ya acuñadas. Estas marcas de resellos, servían entonces, para aumentar o disminuir el valor del circulante. Pero cuando se realizan sobre cospeles vírgenes, lo normal es que cumpliesen otro cometido completamente distinto.

Resello a 8 de 1652 sobre posible cospel virgen. Identificación Numismática. 


Desde esta perspectiva, podríamos tener monedas, que se saltasen la pragmática (por mandato tal vez real o de algún superior con bastante potestad para contravenir la norma) y que sólo llevasen las marcas del resello (fecha y valor) sin ningún otro arte anterior, porque los cospeles que se utilizasen, fueran vírgenes. Estas acuñaciones, podrían originarse, por la carencia del circulante en realidad exigido … tal vez, porque no llegaba tanta moneda antigua a las Cecas Oficiales, para ser resellada, y se paliara la circunstancia, introduciendo más moneda "nueva", creada al efecto

Otro factor, bien pudiera ser, establecer un tipo de moneda "nueva", en la que sólo aparecieran las marcas del resello, pero dictado esta vez por Real Pragmática… aunque si ésto fuera así, deberían existir leyes escritas, en las que poder argumentar esta teoría, como pasa ciertamente con la pragmática de 1652, en la que se establece, la creación de moneda nueva, con valor de 2 maravedíes (las conocidas piezas anepígrafas)... No obstante, en estos casos, el arte de estas monedas, a pesar de carecer de leyendas, no presentan las marcas de la fecha, ni del valor, del resello de 1652, si no, simplemente un castillo y un león.


En cuanto a las monedas con muchos resellos similares en el cospel:

La reiteración de la misma marca de resello, sobre un cospel ya acuñado, se establecería, como una labor del abridor de cuños, para poder observar, la calidad de las improntas que llevarían las sucesivas monedas según las pragmáticas pertinentes… es decir, como una prueba de punzón. Lo que no me queda tan claro, es por qué el grabador, iba a repetir la estampación, más de una vez sobre el cospel. Expongamos dos motivos: uno; simplemente artístico. Dos; que las marcas de los resellos repetidos, en realidad procedieran de distintos cuños (pero con misma fecha y valor) que el artista crease, para luego compararlos y elegir el que mejor acabado tuviese.

Esta tercera teoría, en la que se argumenta, que las monedas con resellos repetidos, hacen mención a pruebas de punzón, se consolida, después de ver, cómo hay reiteraciones de marcas de resellos, originadas sobre cospeles ya acuñados con anterioridad.  El grabador usaba estas monedas ya acuñadas para acometer sus pruebas, y lo hacía también, con un punto de plus artístico, no sólamente práctico.

... O puede que la prueba de punzón, sólo fuera destinada a encauzar la valía del acuñador sobre el cospel... Un simple ejercicio de amartillamiento sobre el flan.


Seguramente, un cuarto de Felipe III, con marcas del resello de prueba de 1655 (fecha de 1655 y marca de Valor de a VIII maravedíes, con ceca visible de Madrid) se aprecia un resello de Felipe III a VIII maravedíes con Ceca de Sevilla del año 1603/6 y un resello a XII de 1636 sin marca de ceca visible.
El agujero, "posteriormente" hecho, que porta la moneda, a modo de medalla, indica la rareza de la pieza... ¿Y si fue el propio grabador quién hizo el agujero?... entonces, ¿Estaríamos hablando de una prueba de punzón o simplemente de un capricho decorativo...?
... ¿y si el agujero fue para desmonetizar la pieza?... Eso indicaría que fue realizada en una casa oficial. Pieza De la colección de Mreyna de Imperio Numismático.



Marcas de resello de 1636 a XII maravedíes sobre moneda original de Felipe III (4 maravedíes) https://postlmg.cc/zLFmR6JL


Sea cual fuera el motivo, son piezas muy cotizadas y difíciles de ver… y por cierto, son oficios que también realizaron los falsarios. Lo que nos hace comprender, que algunos de ellos, estarían “a la última” en aspectos referidos a la acuñación, y conocerían seguramente de primera mano, los procederes de los grabadores de cuño de las Cecas Oficiales.



Prueba de punzón falso, del resello de 1659, sobre moneda de Real Ingenio de Segovia de 8 maravedíes (se aprecia el león y el castillo en las caras de la moneda). Colección de Mreyna. Imperio Numismático.

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