martes, 9 de agosto de 2022

Trueque, premonedas y monedas.

Es bien sabido, que a lo largo de la historia, y en diversas civilizaciones, se han usado alimentos determinados, como parte del trueque y también como dinero, sin ser todavía identificados como monedas oficiales.

En Sudamérica, con la llegada de los castellanos, la mayoría de estos productos que habían sido usados como intercambio, se convirtieron en una parte más del circulante de la época,  interaccionando con la moneda acuñada por reales pragmáticas. Así, se conoce el caso de los granos de café, las hojas de coca, el tabaco, el cacao... Que ya en época colonial, se tipificaban como moneda de cambio, junto con las piezas oficiales. Esta "moneda de la tierra" si bien es cierto que poseía dicha permisividad, era en parte, porque los españoles intentaban romper poco a poco con un sistema de intercambio muy cercano al trueque y se buscaba una instauración monetaria paulatina, completamente innovadora para los indios nativos del Nuevo Mundo.

        Cacao. "Moneda de la tierra"


Cuando estos enseres dejan de ser alimentarios, se van convirtiendo cada vez más en objetos más cercanos a las monedas. Es el caso por ejemplo de las Tajaderas, (que convivieron desde un primer momento con la "moneda de la tierra") pequeñas hachas de cobre, consideradas premonedas, que se utilizaban en el intercambio de otros productos, como si de moneda de cambio se tratara.

Con el cobre de las Tajaderas se pueden hacer armas y otras herramientas... Así que, sin duda alguna, sirven ampliamente como moneda de cambio y estarán muy bien consideradas.

         Tajadera Azteca de cobre (premoneda)


El oro para los nativos seguramente mostraba un poder místico inalterable, que lo hacía muy valioso. La concepción del valor que tenían los nativos en torno a estos objetos, realizados con metal tan noble, difiere en gran medida a la que poseía el resto de países del continente europeo.

Si unos utilizan el oro como fuente espiritual, otros lo adoran por su valor económico.

Estás Tajaderas, en ocasiones también eran de oro...

Pero todavía, para ser tratadas como "verdadero circulante" les faltan ciertas concepciones y marcas, que den fiabilidad a dicho producto... la trazabilidad propia que ofrece la ceca a sus monedas se consigue por una serie de elementos reglados.

Estatera batida. 650 a 600 A.C. http://www.coinarchives.com/a/lotviewer.php?


Si nos remontamos a las monedas griegas y romanas acuñadas y no fundidas, la marca de ceca suele ser el signo principal que identifica y da valor a las monedas oficiales, prevaleciendo su presencia ante la marca del año, valor y más tarde de Ensayador... Pero al principio de las acuñaciones griegas, esta marca de ceca, no está visible...

Para que una pieza dineraria sea considerada como moneda, deben darse dos ingredientes primordiales (aunque hay alguna excepción que confirma la regla):

1) Todas las monedas creadas tienen validez dentro de un estado o región, y han sido emitidas por un poder centralizador y en unas condiciones regladas por dicha autoridad.

2) Estas monedas deben poseer unos rasgos de trazabilidad propias que las identifiquen con la ceca emisora: sea el caso del valor que posee cada circulante y de la marca oficial de ceca de la casa acuñadora... Luego el tiempo establecerá otros elementos... En los primeros casos de emisiones acuñadas a golpe de martillo en Grecia, y que no presentan marca de ceca... el arte mismo de la pieza, contribuye a esa trazabilidad...

Las premonedas están entre medias del trueque y de la moneda formalmente establecida.

Dentro de esta consideración no debemos englobar a las pequeñas fracciones fundidas en Olbia (actual Ucrania) con forma de delfín.


Monedas Delfín, de Olbia, con inscripciones griegas. Propiedad del autor.



Estas pequeñas piezas griegas, conforman una de las primeras emisiones dinerarias de la antigüedad. Son monedas como tales, y no premonedas... Y seguramente se constituyen como divisores de los grandes Aes grave, que llegaron a circular en las regiones de Etruria y del Lacio.

Aes Grave "Gorgona" de Olbia. https://nobleromancoins.com/product_info.php?products_id=4270


Aunque estos Aes Grave no poseen marca de ceca, (parece que algunos sí de valor, a través de distintos puntos que se pueden ver en el campo del cospel) provienen en esencia, de los conocidos aes Signatum, lingotes normalmente de cobre, representados por algún animal... con diferentes pesos (algunos se cortaban para conseguir las fracciones adecuadas) que pueden identificarse como primeras monedas.

       Aes Signatum con elefante en campo. British                                            Museum.


Seguramente estos delfines de la zona de Olbia, que pudieran haber sido también empleados en diversas circunstancias, como ofrendas religiosas (al Dios Apolo, convertido en delfín) sean fracciones dinerarias de estas grandes piezas fundidas (aes Grave)... Así que, debemos considerarlas como monedas y no premonedas.

En función de su forma e inscripciones, podremos encuadrarlos en un marco temporal determinado. Así, veremos que hay dos periodos importantes:

1) Arcaico. Delfines con colas en su terminación. 550 al 400 A.C. En este periodo, los delfines son anepígrafos (sin escritura)

2) Clásico. Delfines sin cola en su terminación. 430 al 300 A.C. En este periodo, normalmente los delfines poseen inscripciones griegas, tales como "APIXIA" "OV" "VO". (Son más raros de encontrar, por lo tanto más caras)

A su vez, se pueden establecer tres tipos esenciales de delfines:

Primera etapa, con un 0.7% de plomo en la aleación con bronce.

Segunda etapa, de un 5 % de plomo en la aleación con bronce.

Tercera etapa, de un 15 % de plomo en la aleación con bronce.


Estos delfines suelen medir unos 21 mm y pesar en torno a 1 gramo. Están fundidos y deben considerarse monedas.