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miércoles, 16 de enero de 2019

El marco castellano y su relación con las primeras emisiones de 16 maravedís.

El 29 de Octubre de 1660 se establece mediante Real Pragmática, la tercera etapa de producción monetaria del Rey Planeta. 

Fueron años convulsos y complicados en cuanto a la economía española. La moneda, sufría en sus propias carnes, las continuas marcas de los diferentes resellos, ordenados años atrás, y perdía confianza ante los comerciantes, por culpa de un intermitente encarecimiento de la liga de plata y una abusiva y continua imitación, en el quehacer de los falsarios, que sorprendentemente, en ocasiones también utilizaban plata en sus trabajos. ( Más sobre liga de plata en falsificaciones)

Se establece en esta incipiente ordenanza, que la liga de plata en estos nuevos vellones, esté compuesta en una proporción de ley (unidad de medida que define la pureza de los metales preciosos. Quilates en oro, granos en plata) de 200 milésimas (la plata también se mide en milésimas: "1.000 milésimas" pureza máxima.  En realidad, de estas 1.000 milésimas, en monedas de plata "pura", se dejan 75 milésimas para el metal que se alea con la plata, siendo la ley de la plata de cada pieza "pura" de 925 milésimas, por cada moneda. La pureza máxima de la plata, en monedas, es entonces, 925 milésimas, o 288 granos, o 12 dineros. (No confundir con los granos del mínimo divisor del marco)
Estos maravedís, tendrán un valor nominal mucho más alto que el intrínseco (el porcentaje de plata no va a ser siempre el mismo)... Lo que provocará, que de 1660 a 1664, sea el periodo más falsificado de toda la numismática española, ya que el beneficio de los falsarios es mayúsculo. 
16 maravedís de Cuenca.

La pragmática indicaba: "Lábrese una moneda de plata fina ligada con cobre, en lugar de la de vellón simple"...llamadas de "vellón rico" con un contenido de "20 granos" (una catorceava parte de 280 granos) de plata (69 milésimas de fino), con un diámetro de 25 a 27 mm, labrándose 51 piezas por marco castellano. Haciendo cuentas, sale un 7,14 % de plata por cada pieza de 16 maravedís, en relación al fino de la plata de 280 granos.

El marco castellano ( patrón de peso o unidad de canon ponderal) equivalía a 230 gramos. Por lo que la talla de cada unidad ponderal, suponía en maravedís, 51 piezas de unidad mayor (16 maravedís) de 4,51 gramos cada una (cuya suma total dan esos 230 gramos).

Existen a su vez, divisores del marco, el más pequeño es el grano. 1 marco de plata equivale a 4.608 granos (no confundir con el "grano" de pureza). 

Hasta esta nueva etapa, con el reinado de Felipe IV, no se había superado el valor de 8 maravedís. En épocas anteriores, la moneda de cobre con valor más alto (a veces con liga de plata) fueron los 8 maravedís, superados únicamente por los conocidos cuartillos u 8 mavaredís y medio. A partir de 1660 (Primeros años de los Felipes de busto) como dijimos anteriormente, se establece un nuevo valor, el de 16 maravedís con 4,51 gramos cada pieza. Este nuevo vellón, está realizado por acuñación a molino (o bien de sangre o bien de agua). 
16 maravedís con ceca de Valladolid.


También se conocen piezas acuñadas a martillo, pero no de este valor. En esta nueva moneda, se presenta en el "anverso" al busto del monarca, mirando a derechas (a veces con fecha) y en el reverso el escudo de armas junto con la marca de ensayador, valor y ceca (a veces con fecha).

Con la Pragmática de Medina del Campo de 1497 de los Reyes Católicos, se fijó en 34 maravedís la equivalencia del real de plata. Anteriormente a la pragmática, había sido de mucho menos, de 32 maravedís.

Con Felipe IV, la suma de dos módulos de 16 maravedís constituyen casi un real; 32 maravedís, faltan 2 para constituirlo.

Los 16 maravedís, se quedan a 1 maravedí de conseguir la equivalencia del medio real (que son 17  maravedís). Con esta medida se conseguía así evitar crear demasiada calderilla, para intentar no entorpecer las relaciones mercantiles existentes. Estos 16 maravedís contemplarán marca de ensayador, debido al porcentaje de liga de plata que poseen (no siempre se dará el caso de la misma proporción...)

Las penas por falsificación  se incrementaron. Estos maravedís, iban a ser el juguete preferido de los falsarios. Por un lado, su gran valor nominal incentivaba a estos falsificadores, de tal manera, que anteponían a veces los grandes beneficios obtenidos, a su propia integridad física.
Por otro lado, a mayor cospel, más facilidad en realizar el arte de las monedas.

16 maravedís. Córdoba. Rara

Os dejo dos enlaces sobre este tema, para que podáis profundizar. Son del Blog numismático de Adolfo Ruiz Calleja. Os recomiendo que los leáis, y que no paséis de largo los excelentes comentarios que se publican en su blog.

Enlaces:
El Vellón a Molino de Felipe IV (Adolfo Ruiz Calleja de Blognumismatico.com)

Pesos y Leyes en las Monedas de la Edad Media y la Edad Moderna (Adolfo Ruiz Calleja de Blognumismatico.com)

sábado, 12 de enero de 2019

Cajas organizadoras de monedas

Una muy buena opción para guardar las monedas de tu colección, es, introducirlas en las cajas de cartón que confeccionan al efecto, las diferentes empresas de material dedicado a la numismática.


Estas cajas son muy funcionales, ya que pueden albergar un gran número de piezas y posibilitan un almacenamiento correcto y bastante espacioso de nuestras monedas.

Vienen con la típica bolsita de bolitas que absorben la humedad.

Normalmente son de cartón duro, con presencia de brillo en la superficie externa, factor que las hace más llamativas. Por dentro suelen tener compartimentos, de un tamaño ajustado a la medida que necesitan los cartones que guardan las monedas (más aquí), y a las cápsulas Quadrum Intercept.

Están compuestas, estas cajas, por dos módulos; el superior que encaja perfectamente con algo de presión, y el interior, que es donde se almacenan las diferentes piezas, generalmente de manera vertical, con el canto asido al "suelo".



El interior suele venir tintado de negro, y él mismo, suele guardar espumillas separadoras y fijadoras para las piezas.
Ésto, facilita, que los cartoncillos no se caigan, y nos permite establecer supuestas separaciones entre unas series y otras.

También podemos ordenar las monedas y "señalizarlas" con cartoncitos en los que previamente hayamos escrito las peculiaridades más significativas de las piezas, como el reinado, el año, el material del que están hechas, si son monedas originales o falsificaciones (aquí sobre falsarios de numerario de Felipe de busto)... Y un sin fin de posibilidades, en función del tipo de colección que cada uno enfrenta.

Cartones organizados según reinado.

Estas señizalizaciones las colocamos delante de las piezas que hemos clasificado,  garantizando una mejora en el orden visual de nuestras piezas, y dándole más sabor a la organización de nuestra colección.


Son económicas y resuelven problemas de espacio. Yo las recomiendo. No son tan impactantes como los estuches y necesitan de cartones, cápsulas o sobres para organizar la colección... Pero aún así, son llamativas y funcionales, tanto como los estuches metálicos.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Liga de plata en las falsificaciones de los Felipes de busto

Los procedimientos que utilizaban los falsarios en el numerario de Felipe IV (referido a los maravedís de busto) para lograr una similitud visual idéntica a las monedas originales con liga de plata, eran variados.


16 maravedís de Felipe IV, fecha peculiar, improbable, posterior a la pragmática. 1666. Madrid. Falsa de época. Sin aparente liga de plata.

La moneda de vellón de Felipe IV, de la serie 1660 a 1664, ha sido la más falsificada de la historia española. En el primer año de producción, cuando los cospeles se acuñaban exclusivamente a martillo, los falsarios "hicieron su Agosto". Tal fue el volumen de piezas imitadas, que en Octubre de 1661, en Sevilla, se determinó, que 7 de cada grupo de 8 monedas en circulación, eran falsas...tuviendo que suspender la acuñación a martillo, propiciando gracias a ésto, la aparición de las piezas labradas a través de molinos de agua y "sangre" en la mayoría de las cecas oficiales. (Más sobre cecas oficiales)

8 maravedís de Felipe IV de 1661 con ceca de Madrid. Plateado original. Moneda original.

A menudo, para lograr el aspecto plateado deseado en los flanes, los falsificadores, después de que la moneda había sido acuñada y cortada, la introducían en un baño de aguafuerte, consiguiendo con esta práctica, que el cospel, cogiese un tono blanquecino parecido al aspecto final que detentarían las monedas originales, cuando en éstas, mediante procesos químicos, se garantizaba que la plata, ascendiera hasta la parte superior de la moneda. Era un método, el del agua fuerte, por lo visto, fiable (se sabe que fue utilizado comunmente, en las falsificaciones de los conventos y abrigos rocosos cordobeses) y de bajo coste.

En zonas rurales, la falsificación de moneda, era más notable que en las ciudades, y estaba mejor organizada... Contaba con más medios materiales, y con "ayuda" de personas de carácter público importante...
16 maravedís de Felipe IV de 166? con ceca de Sevilla, con posible liga de plata. Falsa de época.


Otros de los métodos que empleaban los falsificadores, para conseguir resultados tan vistosos, era el de cubrir la moneda, con un baño de plata mezclada con cobre.

En este segundo procedimiento, los rieles, antes de pasar por los rodillos de acuñación, se sumergían en una aleación de cobre y plata.

Tales fechorías en la falsificación, tenían como premisa, utilizar evidentemente menos plata de la que gozaban ciertas monedas de curso legal. Al término de este segundo procedimiento, se sometía a los cospeles, a diversos tratamientos con ácidos, para mejorar si cabe aún más, el aspecto exterior de la pieza, que debía ser similar a las monedas originales acuñadas en las respectivas cecas. En ocasiones, la plata que se aleaba con el cobre para estos baños, se sacaba de otras monedas de vellón, a partir de una solución de azufre, que conseguía separar ambos metales. Este método, era sin duda alguna más costoso, que el primero que hemos nombrado, pero dejaba constancia física de mejores resultados.

8 maravedís de Felipe IV de 1662. Ceca de Madrid. Excelente plateado. Muy rara así. Moneda original.

El núcleo de estas monedas falsas, era de cobre y a veces provenía de resellos anteriores a la pragmática de 1660.

16 maravedís de Felipe IV con ceca de Valladolid. De 1663. Restos de plata en reverso. Moneda original.

La plata fue utilizada por ciertos falsarios, en esos años tan difíciles, para falsificar las emisiones de los Felipes de busto, y fue decayendo masivamente en el último periodo de 1664, donde muchas de las monedas falsificadas, eran exclusivamente confeccionadas con cobre (vellón grueso)...ante dicho panorama dantesco, con este descomunal desorden monetario, y la hacienda española tan resentida, el rey da orden de reducir el valor de este tipo de circulante a la mitad, rematando por completo la reputación del circulante de la serie de 1660 a 1664. Se abole la acuñación de los Felipes de busto, en el mes de Octubre de este último año.

16 maravedís de Felipe IV con ceca de Segovia de 1664. Restos de plata. Moneda original.

Las falsificaciones eran más productivas, cuando se realizaban, teniendo como referencia, a monedas de gran módulo de plata o con liga de plata (vellón rico), así que los duros, o doblones, los reales... fueron también piezas a tener en cuenta... De ahí que algunos falsificadores recibieran motes tales como; * "cagadoblones" "boca de ochavos"...


Alguna fuente consultada

* Del  estudio "Aspectos de la Delincuencia en el Siglo XVIII. Las Bandas de Falsificadores de Moneda" de Jesús Cruz Valenciano.

"Certificación Analítica del Uso de Plata en moneda falsa de vellón de Felipe IV" de Rafael Carmona Ávila

sábado, 15 de diciembre de 2018

Nomenclatura de monedas en la época de Felipe IV

Existen una serie de términos, de uso cotidiano, que primaron en épocas pasadas, para designar a las monedas de busto de Felipe IV, en función del valor de las mismas.

El primero de ellos; "carilla"; para denominar a este nuevo tipo de monedas de busto con valor de 16 maravedís, en el que por segunda vez, desde los excelentes de oro de los Reyes Católicos, se nos muestra en el reverso, la cara del monarca (hasta entonces se grababan castillos y leones). Digo, reverso, considerando, que normalmente es en el anverso, donde suelen aparecer marca de ceca y valor, no dándose el caso en este tipo de piezas.

16 maravedís, con ceca de Sevilla

Esta característica, de situar el busto del monarca en una de las caras de la moneda  y el escudo cuartelado, o león, o castillo, en la otra cara, se transmite en los demás valores de las monedas.

"Cortadillo": normalmente se denominaban con este nombre, a las monedas de VIII maravedís de Felipe III y Felipe IV (león o castillo en reverso o anverso) seguramente, porque eran piezas mal recortadas, a causa del proceso de acuñación a martillo (primero recorte, y luego cospel recortado acuñado). El recorte era irregular... Con las nuevas monedas acuñadas a molino, se subsanó este problema...el cospel se acuñada directamente en el riel, y después se recortaba.

Es lógico pensar, que la nueva moneda de vellón de Felipe IV (1660 a 1664), con valor de 8 maravedís, en algún momento se designara por el nombre de "Cortadillo".

8 maravedís de Felipe IV anterior a la moneda de busto de 1660.


"Gongorino": moneda de vellón de Felipe IV con valor de 4 maravedís. Término que puede aludir al poeta y dramaturgo español del siglo de oro, Luis De Góngora... Quién tuvo contactos con el Valido del Rey Felipe IV, el Conde Duque de Olivares.
El nombre más genérico, que se usaba desde hace tiempo como nomeclatura de las monedas con valores de IV maravedís, era el de un "cuarto".

4 maravedís de con ceca de Madrid.


"Perendengue": nombre dado a las monedas de valor de II maravedís de Felipe IV de busto. Los perendengues, eran a su vez, pendientes con poco valor intrínseco, que solían lucir las mujeres en las orejas, de ahí, que estas monedas (calderilla), cogieran esta denominación popular.

Los "ochavos" eran más propios en la época de Felipe II, con monedas de 2 maravedís, aunque también con Felipe IV se sigue dando este valor (maravedís de busto).

2 maravedís de Felipe II, con ceca de Cuenca.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Rostro de Felipe IV en los maravedís de busto: Fiel reflejo de una sociedad

El prognatismo es una enfermedad que se da normalmente en la mandíbula inferior, consistente en una deformación de la misma, recibiendo el rostro una asimetría bastante protuberante que suele afearlo.


En el reinado de los Austrias, este defecto, estaba propiciado por las relaciones consanguíneas endogámicas que se dieron a lo largo de los siglos. Esta enfermedad, claramente genética, acusó en mayor grado los mentones de Carlos I y Carlos II.

Con Felipe III y Felipe IV, la enfermedad también dejó entrever su aspecto poco afable, aunque bastante menos acusado que en su antecesor, Carlos V de Alemania.
Tal enfermedad no poseía los avances médicos del siglo XXI e imponía una verdadera tortura a aquellos que desgraciadamente la poseían. La dificultad en el habla podía ser notoria, ya que el maxilar superior e inferior no solían nunca juntarse, dejando una separación en centímetros, eterna entre ellos, que impedía la buena articulación del lenguaje.
La masticación de los alimentos, también se hacía difícil, y en casos dolorosa.

Podemos observar en ciertos bustos de los maravedís de Felipe IV, esa mandíbula tan prominente.


Lejos de esconder el "defecto", parece como si el monarca se vanagloriara del mismo, como símbolo y distinción de una casta real poderosa. Orgulloso de  la dinastía austriaca y trastrámara, el Rey Planeta, exibe su prominente mandíbula, en muchos tipos de busto de estas monedas de vellón.


Aún así, consciente de esta "deformidad", la intenta suavizar con la presencia de una pequeña perilla y de un bigote afilado, que compensa visualmente tal asimetría.




Pasaba lo mismo con los lunares, eran postizos que se colocaban en el rostro para conseguir un "mayor atractivo". En el caso de los bustos de Felipe IV, esos lunares que detenta en muchos casos el monarca en sus acuñaciones, se deben más a un proceso técnico que a un fiel reflejo de esa sociedad (ver las marcas guías en los maravedís de busto de Felipe IV).



Ciertamente, Felipe IV siguió los cánones de la época, en cuanto a estética se trató. Tal reflejo de dicha circunstancia, se plasma también, en sus monedas de busto.
En el siglo XVII, los peinados masculinos se realizaban con la raya a uno de los lados, incorporando el llamado tupé. Los bigotes adquirieron en muchos casos, dimensiones esperpénticas, en los que los finales de las puntas, señalaban hacia arriba.


Parece ser, por los cuadros de Velázquez, que en la etapa de juventud de Felipe IV, el uso del bigote en él, era bastante habitual, no dándose el caso de la "barba", que no tuvo lugar hasta más avanzado el tiempo. Ya, en la marudez, se percibe ese vello en la parte inferior de la mandíbula, como así se nos muestra en los últimos cuadros del pintor sevillano, sobre este rey, allá por principios del 1657, época ya, muy cercana a las nuevas acuñaciones de la serie de 1660 a 1664, en las que se puede observar estas peculiaridades, en el rostro del monarca.

Diego Rodríguez De Silva Y Velázquez, retrató al monarca en numerosas ocasiones, de una manera realista, sin idealizar la figura del rey. En estas pinturas, se puede ver claramente dicho alargamiento del rostro, que también es patente en los maravedís de busto.



jueves, 29 de noviembre de 2018

Sellos de plomo en los reinados de los austrias

La Sigilografía, es la ciencia que se encarga de estudiar el sello y el contexto en el que se encuadra.

Los tipos de sellos son muy variados, encontrándonos con matrices,  cuños, e improntas, que pueden ser o bien de tinta, o bien sólidas (barro, cobre, bronce...papel)

Se unen con la sigilografía, diversas disciplinas de estudio, que se centran, en el estudio de las características específicas de cada pieza (material del sello, grafía y arte del mismo, situación histórica de la pieza, finalidad del sello emitido...)


El sello con los Austrias

Con los primeros Austrias, hasta Felipe IV, siguieron emitiéndose sellos reales, que certificaban la autoría de aquellos documentos a los que éstos compañaban.

Ya, desde época romana, las conocidas matrices de sellos (generalmente anillos) establecen una elongación espacial del poder de las autoridades, que se plasma y difunde a través de la firma auténtica de los emisores.

Ciertas matrices de sellos de plomo, han sido reutilizadas de reinado a reinado. Tal es el caso, de los cuños de los reinados felipistas, que se suceden prácticamente iguales, con alguna variación en las leyendas.
Entendemos aquí, como sello, a la pieza metálica, que ha salido directamente acuñada de la propia matriz o cuño.
Normalmente, eran sellos fabricados en plomo.

Por una parte, el alma del flan, era atravesado por un cordel, generalmente de seda, que se unía al documento al que se pretendía dar validez. De ahí que coja su nombre de sello colgante, y sello de validación.

Dichas improntas, gozaban del privilegio real, y eran consideradas como la propia voz viva del monarca, con un poder ejecutivo similar a la de una orden directa.


Los sellos y las matrices, pasaban unos controles de seguridad importantes, para protegerse de manera segura, frente a las incipientes usurpaciones o falsificaciones (algo sobre los falsarios).

La identidad de los mandos emisores, tenía que estar salvaguardada en todo momento.
Ocurría como con las monedas, los falsarios siempre estaban ,"a la última en falsificaciones". Se intentaba evitar, que determinados escritos, cartas... fueran respaldados por sellos no originales, apartando así, conflictos generados en los estamentos sociales, ocasionados por posibles órdenes falsas.

Algunos sellos tenían un valor intrínseco alto, ya que en sí mismos eran considerados joyas, al tiempo que símbolos de gran poder. Felipe II, llegó a acuñar sellos constituidos en oro... Pero también se hicieron de plomo, cobre y plata.

La custodia de estas piezas, en tales casos, se hacía mayor. El poder que desprendía el sello, por detentar un tipo de metal u otro, era proporcionalmente mayor, cuanto más valioso era el material del que estaba hecho, pues ¿quién podría emitir estos sellos, si no alguien con tanto poder...?

Sello de validación de Felipe III



En Anverso, se presenta a Felipe III sentado y entronizado. 

La leyenda:

Philippvs III D G castellae Legionis Navarrae Granatae



En reverso, se presenta el escudo de armas cuartelado de Castilla y León con granada en jefe. 

La leyenda:

Toleti Galiciae Hispalis Cordobae Murciae Etc Rex


Cordón de seda que atraviesa el alma del flan.

Fecha del sello 1599- 1600
Material: Plomo
Peso: 415,7 gramos
Medidas: 8 centímetros

Este sello es muy parecido a los emitidos por Felipe II y Felipe IV.







Obra de referencia:

"Apuntes de Sigilografía Española" de Faustino Menéndez Pidal De Navascués.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Métodos para saber si la moneda es de plata

A veces nos es difícil saber la proporción de plata que tienen ciertas monedas. Otras, queremos descartar falsificaciones de valor intrínseco más bajo que el original.

Estos métodos nos servirán, única y exclusivamente para detectar si la moneda posee plata (sobre monedas peninsulares de plata de busto de Felipe IV) o por si lo contrario, carece de ella. Para diferenciar si es falsa o no, utilizaremos otras premisas...


1/4 de maravedís de Alfonso X El Sabio. Ceca de Murcia. Falsa actual con contenido de plata. Colección del autor.

Tenemos que tener en cuenta que el comportamiento que experimentan estas pruebas en los diferentes metales de los que están hechas las monedas, es distinto, pero también
Parecido, en materiales diversos.

Así, en esta entrada, veremos cómo tanto el cobre, como el plomo y la plata, tienen cierta similitud cuando se aplican tales métodos.
Con el cobre no tendremos problemas, pues con solo ver el color del metal, ya sabremos que no es plata. Salvo que la moneda contenga núcleo de cobre y esté bañada con plata, podremos realizar estás pruebas casi con la total certeza de acertar.

Imán de Neodimio

Cogemos un imán grande de neodimio (no otro) debido a su gran potencia. Colocamos la moneda en una superficie deslizante (no rugosa) y pasamos el metal repetidamente por encima de la pieza, a un centímetro de la misma. Sí la moneda es de plata, cobre o plomo, se moverá... Ésto es debido a que el imán repele dichos metales. Los demás minerales, como el hierro, zinc, son atraídos por éste.

Sí la moneda es de cobre con baño de plata, con el peso y el arte de la pieza, nos bastará para saber que es falsa.

El cobre y el plomo aunque son repelidos por el imán, lo hacen de una manera mucho más comedida. Así que en caso de que queramos diferenciar plata de plomo, con esta frecuencia y fuerza de movimiento, o desplazamiento, sabremos si es uno u otro (aunque para ello tenemos que tener más referencias, para poder comparar...basta con realizar el experimento con plomo puro y plata pura, para observar como se comportan)

También podemos coger un imán pequeño de neodimio, y con la moneda ligeramente inclinada, ver cómo se desliza por el cospel. Sí lo hace lento, con casi total fiabilidad,  sabremos que es plata. Si el deslizamiento no posee resistencia alguna, entonces el metal no será argenteo.

Cubito de hielo

Cogemos agua destilada (Pinchar aquí para métodos de limpieza con agua destilada) preferiblemente, y la congelaremos.

Sacamos un cubito pequeño de hielo y lo depositamos encima de la moneda.

Sí el hielo se mueve a una velocidad más rápida que si lo hiciera con una moneda sin plata (por ejemplo, con un euro) y da vueltas, también sabremos que es plata.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Catálogos de referencia para los maravedís de busto de Felipe IV

Cuando uno empieza a coleccionar, normalmente, ve "altos" los precios de ciertas monedas, rehuyendo de la adquisición de las mismas, por el simple hecho, de que al principio, no desea gastarse esas cantidades en una pieza, ya que no se tiene la certeza, ni la seguridad, de que en realidad valgan ese dinero. Nos falta conocimiento, pues es un mundo nuevo para nosotros.

Al coleccionista, el conocimiento de las piezas y el paso del tiempo, le vienen muy bien, para conocer y cambiar la perspectiva del valor de las monedas. Cuando alguien conoce bien las piezas que desea adquirir, puede tirarse años hasta que las consigue...

El verdadero coleccionismo no se encuentra simplemente en el fin de conseguir la moneda, si no, en el propio camino hasta llegar al mismo.

Con el conocimiento de las piezas, siempre cargadas de historia, y las referencias económicas que tengamos de ellas, adquiridas a lo largo del tiempo, gracias a catálogos, a la ley de la oferta y la demanda... una pieza que en nuestros inicios era impensable hacernos con ella, ahora (y con el mismo precio) ya "no nos parecerá tan cara" y podemos afrontar su compra, pues sabemos que eso es lo que vale, y lo que representa la creación de esa pieza, su carga histórica y su arte, su conservación y su materia prima.

El conocimiento, nos ha brindado no sólo valorar históricamente y económicamente esa moneda, si no que también, nos ha educado en lo que respecta a saber comprarla y a no ver que es una locura gastarse cierto dinero en determinadas piezas. Aunque siempre, evidentemente busquemos el mejor precio para las mismas. Con esta premisa, ya no diríamos; "esa moneda cuesta tanto dinero... con esa pasta me compraba esta otra cosa"

Suele ocurrir también, que al principio, las colecciones surgen sin un orden determinado... Se compran piezas generalmente más baratas (no por ello "menos importantes") y en mayor abundancia, pero sin ningún tipo de especialización. Con el tiempo, el coleccionista empezará a conformar su propia colección, con un mayor tanteo en las piezas que desea conseguir, un mayor dominio de lo que quiere, y concienciación en el tipo de colección que se desea asumir.

Para acercarnos a las piezas que vamos coleccionando, se pueden dar varias formas, ambas igual de interesantes y pasionales.

La primera:

Navegando por internet u otro soporte... iendo a museos y convenciones y observando piezas, asistiendo a tiendas de numismáticas, en conversaciones con colegas del gremio... En este caso, podemos dar con una moneda muy atractiva que no hayamos sabido de ella hasta la fecha. Es la típica moneda que nos ha enamorado a primera vista, nos ha cautivado, y la queremos. Descubrimos pues, la moneda, antes del conocimiento de su carga histórica.

Segunda:

Conocemos la pieza de antemano, conocemos su historia, la buscamos y la compramos. Aquí descubrimos antes la carga histórica de la moneda, ya la conocíamos antes de ser comprada.

Tercera:

Cuando ambos caminos (los citados anteriormente) se interrelacionan, siendo difícil saber  cuál ha sido el primero de ellos el que se ha presentado.



Lo que vemos en estos casos, es que de una u otra manera, se hace necesario y más gratificante coleccionar monedas, si tenemos conocimiento sobre las mismas (metal del que está hecho, de dónde proviene el mismo, fecha, ceca, rareza, historia...) Cuanto más sepamos sobre nuestras piezas, mejor podremos ir configurando nuestra colección, más sentido cobrará la misma y más disfrute tendremos hacia esa monedas  cuando las "contemplemos" y mimemos.


Para acercarnos al coleccionismo de los maravedís de busto de Felipe IV, existen dos publicaciones muy buenas que son indispensables poseer:


"Catálogo de las monedas del Reino de Castilla y León: El Vellón de los Austrias (1566- 1718)" de Í.Jarabo y X. Sanahuja.




"Los Maravedís de los Austrias, tipos y variantes. El Vellón Castellano de los Siglos XVI y XVII" de J. L. De La Fuente"



El primero para mí, es una pieza de referencia. Es un catálogo bien estructurado. Ordenado por monarquías, desde Felipe II hasta Carlos II. Cada bloque posee una breve introducción histórica. Organizado por cecas, en las que nos muestran las diversas variantes, secuenciadas de mayor a menor valor nominal de las piezas.
Se establecen las leyendas de las monedas, los tipos de busto, y la posición de las cecas y los valores. Además, también se nos muestran falsificaciones de época y alguna otra rareza. El libro tiene tapa dura.

El segundo  posee una breve introducción al principio del propio catálogo. Viene ordenado por reinados. Empieza con el de los Reyes Católicos y llega hasta el último Austria de la monarquía española. Se organiza el contenido en relación a los valores nominales, en los que se establecen todas las cecas. Es de tapa blanda.


Ambos catálogos son indispensables, pues se complementan muy bien.

No debemos caer en el error de escatimar en conocimiento, y estos libros son una verdadera joya para comprender este tipo de coleccionismo.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Falsificación en conventos Cordobeses de Felipes de busto.

A finales del reinado del Rey Planeta,  la hacienda española estaba pasando por una de las peores crisis de su historia.

Las diferentes guerras fuera y dentro de la península (guerra de los Treinta Años, las revueltas catalanas, la independencia de Portugal), junto con la descomunal presencia de numerario falso, propició la clausura de la fabricación de la moneda de vellón de busto del monarca, que tan optimista inició su andadura, allá por 1660. (más sobre las primeras emisiones, aquí)

Cuatro años, les bastó a las diferentes casas de moneda, para terminar este tipo de producción. Por eso, será 1664, la fecha última de dichas emisiones.

Fiel reflejo de este despropósito en el numerario falso de la España de Felipe IV, se da, entre diferentes estamentos de la propia comunidad religiosa.

En Córdoba, son bien sonados los casos de falsificaciones, realizados desde los propios conventos y monasterios.
En estos lares, existían comunidades bien definidas, que se ocupaban de planear y organizar, todo lo referente, a la acuñación de moneda fraudulenta. Contaban así, con verdadetos profesionales en la materia (algunos allegados a la figura  real) y de personal encargado de conseguir las herramientas necesarias para tales menesteres, como punzones, cuños, troqueles, martillos, tijeras...cospeles, carbón para la fundición de los metales, hornos, artilugios para la laminación, ácidos para el tratamiento de las monedas (agua fuerte, para blanquear el color del cospel y "aplatarlo" en apariencia)...


Ya en época de Enrique IV, la cantidad de cecas oficiales y las que no lo eran, antes del ordenamiento de 1471, sumaban más de la centena. Está circunstancia, parecía incluso buena para los propósitos de la monarquía, que era utilizada para poseer numerario suficiente que sufragara todo tipo de gastos. El problema de toda esta etapa en la que se mezclaba moneda oficial, con moneda emitida por talleres no oficiales (a veces autorizados por el propio monarca), es que empezó a abundar circulante de mala calidad, que era rechazado por los propios comerciantes... propiciando la elaboración de una nueva reforma, la de 1471, necesaria para oficializar cecas y frenar el avance de las falsificaciones.  Posteriormente, fue en la Pragmática de Medina del Campo de los Reyes Católicos de 1497, cuando se unifica la oficialidad de las cecas más representativas...


Falsificaciones en conventos del período de Felipe IV

Con Felipe IV, las falsificaciones también tuvieron sus peculiaridades y en Códoba, parece ser que más que en otras regiones.

En esta zona, había falsarios, que tenían sus talleres, en los abrigos que proporcionaban los montes de la región, tales como cuevas, pero también abundaron falsificadores en conventos y monasterios.

Uno de los conventos más conocidos de Córdoba, en el que practicaron acuñación de moneda falsa, fue el de "Regina Coeli"... Tal lugar, fue descubierto, y según las crónicas, sólo una persona fue "imputada" por falsificación de circulante de la época. Sorprendentemente le cayó esta pesada piedra a un chico de pocos años (menor de edad). Estas vivencias... nos indican claramente, el poder que emanaba de las órdenes religiosas.  Tenían unos fueros muy arraigados que defendían a aquellos que se amparaban en ellos. Estos religiosos, propiciaban amparo a todas aquellas personas "externas" que trabajaban dentro de su orden, para emitir moneda falsa, precisamente con la premisa de que ante la ley, la reducción de la pena estaba garantizada, (evitando la pena de muerte e incluso la tortura, como medio indispensable y punitivo, para sonsacar información valiosa) simplemente por ser parte del estamento religioso. No nos olvidemos, que en esa época, el catolicismo, gozaba de una gran posición en el orden social establecido.




16 Maravedís falsos de época, de 1664, acuñados sobre un ochavo todavía visible de Felipe II. Muy rara emisión, seguramente acuñado en uno de los conventos de Córdoba.

Para confeccionar moneda falsa, los falsarios, debían disponer del metal suficiente en este cometido. Lejos de conseguir materia prima, utilizaban normalmente circulante antiguo, que a veces laminaban a golpe de martillo, con mejor o peor resultado, cortándolos por la mitad o en más partes, aplanándolos después, para conseguir el diámetro deseado, reduciendo así el peso de la moneda. En estas emisiones raras, normalmente había liga de plata, ya que los ochavos de esa época la tenían. La moneda más seleccionada era, como digo, el ochavo, o dos maravedís de Felipe II.

Otros de los conventos cordobeses que se dedicaron a este tipo de falsificaciones, fueron el de la Victoria,  el convento de Santa María de Gracia, también  el Convento de San Basilio, La Visitación, y San Pablo...

Es curioso contemplar, como las primeras falsificaciones de las que se tiene constancia en estos lugares, y sobre moneda de busto de Felipe IV, son en 1661, dos años antes de las primeras creaciones oficiales de la moneda a molino en la ceca de Córdoba, precisamente en 1663.

En 1664 Felipe IV y sus allegados, deciden acabar con este tipo de emisión, observado que los comerciantes (como ya ocurrió en el pasado) rechazaban la moneda de vellón, pues les era difícil diferenciar la moneda oficial de la mala y ante el riesgo de convertir la fraudulenta a buena, por el excesivo numerario, la monarquía, optó por neutralizar la fabricación de estas piezas, visto que el comercio se paralizó, pues nadie quería utilizar esta moneda para sus compraventas.


Los comerciantes, y la "gente de a  pie", empezaron a rechazar estas monedas, sabiendo el poco valor intrínseco de muchas de las piezas falsificadas, en las que generalmente se suprimía la liga de plata (normalmente eran monedas de cobre sin liga, exceptuando como hemos visto anteriormente, los casos en los que se utilizaban piezas originales con liga de plata, como ciertos ochavos, pero ahí el falsario veía su beneficio en la merma del peso de la moneda y en que la subía el valor nominal, pues la moneda falsificada era de más maravedís)  y el valor extrínseco, era exageradamente más alto que el intrínseco... La credibilidad, de estas monedas, que era muy pobre, estaba puesta en entredicho. Pero esta circunstancia (encarecimiento del valor intrínseco o merma en el peso de la pieza ) no sólo se dio en monedas fuera de las cecas oficiales.

Fueron años muy confusos, en los que las propias casas de moneda, en ocasiones arañaban la liga de plata, excluyéndola por completo en muchas ocasiones. Los años de más bajeza en la nobleza del metal del cospel, fueron 1663 y 1664.

Todavía quedan muchas lagunas por hayar en torno a este tipo de falsificaciones, esperemos que el tiempo, vaya descubriéndolas, para una mejor comprensión de la historia y de la propia numismática.




Algunas fuentes consultadas:

- "REGINA COELI: DE CONVENTO A FÁBRICA DE MONEDA FALSA"
De Ana Serrano

- "FALSIFICACIÓN  DE  MONEDA  EN CONVENTOS  CORDOBESES  EN  1661"  de JAVIER  DE  SANTIAGO  FERNÁNDEZ 

jueves, 8 de noviembre de 2018

Diego De Astor

Diego De Astor, fue seguramente el principal grabador del Real Ingenio de Segovia, en tiempos de Felipe III. Gran artista, nacido en Malinas, provincia de Amberes, y discípulo del propio Greco, no tardó mucho tiempo en situarse, como uno de los grabadores de monedas más importantes de su época.

Residió un tiempo en Toledo, aprendiendo su oficio como grabador de láminas, en el mismísimo taller de El Greco.

Felipe III le habilitó un puesto como grabador del Real Ingenio de Segovia, en 1609.

Años más tarde, viaja a Madrid para colaborar con el matemático portugués, Juan Bautista Labaña, en la elaboración de unos planos cartográficos del Reino de Aragón.

El propio Felipe IV, entusiasmado con el trabajo de este "artesano" (y visto que este monarca entendía y gozaba del arte de su época) no tuvo ningún problema, para seguir contando con Diego en la Casa de la Moneda de Segovia (Real Ingenio) y más tarde, con el propio hijo del tallador, también llamado Diego, al que le habilitó una plaza en el Real Ingenio de la Casa de la Moneda de Segovia en 1633 (más sobre acuñación a molino)



Centén con posible núcleo de plomo con baño de plata. Prueba de grabador del siglo XVII o reproducción de la Escuela de Grabadores de Madrid del siglo XIX (a investigar). Pieza muy rara. Estos centenes (originales) son atribuidos a Diego De Astor. Fecha de 1633, Real Ingenio de Segovia. 7,6 de diámetro, 515 gramos de peso. (Triple peso al de un cincuentín, pudiendo ser una prueba de acuñación del siglo XVII "Piedfort" para ser regalada...) Colección del autor.



Diego De Astor (padre) fue destinado en 1638 en la Imprenta Real de Madrid, como tallador de sello.

Es lógico pensar, que este artista fuera como bien dice Glenn Murray, el grabador de los primeros centenes y cincuentines, ya que llegó al Real Ingenio de Segovia en 1609, fecha que coincide con la emisión de estas incipientes piezas.


50 reales (cincuentín) de Felipe III de 1618, acuñado en plata. Ceca de Segovia. Cuño atribuido seguramente a Diego De Astor. Foto de la Asociación Numismática de la Casa de la Moneda de Segovia.


Por lo tanto, sería de suponer, que hasta 1633, Astor padre, fuera el grabador principal del Real Ingenio de Segovia, realizando su trabajo junto a ensayadores de la talla de Esteban de Pedrera, con resultados de gran nivel artístico.


8 maravedís del Real Ingenio de Segovia de 1617, con marca de ensayador de Andrés de Pedrera.

Es comprensible también, que el propio hijo, hubiera estado grabando, en la misma ceca, en la época de las primeras emisiones de los Felipes de busto (maravedís de los valores; 2, 4, 8 y 16)


2 maravedís de Felipe IV acuñados a martillo de la Ceca de Segovia de 1661. Ensayador (S). No catalogada (no se conocían piezas a martillo de 2 maravedís de la Ceca de Segovia)



Diego de Astor (padre) fue pionero en los avances de mejora en la fabricación de cospeles.

Él estuvo encomendado a que las monedas a martillo pudieran ser más perfectas en su elaboración...con mejor circunferencia y con cerco (supongo que gráfila) para evitar el cercén de las mismas... Pero la velocidad de la acuñación entorpecía la calidad de las piezas acuñadas, y tal "anvance" sólo se quedó en una prueba. Ésto ocurrió 20 años después, de que Miguel De La Cerda, inventase el "ingenio de la Tijera" para paliar estos problemas. Se acuñaron con Diego De Astor, un número determinado de piezas, consiguiendo mayor perfección en la circunferencia de los cospeles. Así que por lógica tuvo que estar también grabando cuños para la Casa Vieja de Segovia. (Ceca a martillo)







Alguna fuente consultada

- Boletin de la Real Academia de la Historia. TOMO CXCIX. NUMERO III. AÑO 2002.

martes, 23 de octubre de 2018

Monedas de busto de Felipe IV descentradas

En los maravedís de busto acuñados a molino de Felipe IV, en su resultado final, pueden darse básicamente dos errores en principio de aspecto similar.

El primero de ellos, participa del mismo proceso de acuñación, y el otro, inmediatamente después de que la moneda haya sido acuñada.

Errores

La característica principal de estos errores, es que nos muestra monedas que poseen anverso y reverso descentrados, fuera de lo que sería la circunferencia deseada del flan acuñado, en la que deberían caber todos los elementos de la pieza, no siendo ésto así.

Con respecto al proceso de acuñación (primer error) no era raro que a veces, los rodillos que marcaban el arte de la moneda, estuvieran desajustados y por ende, mal calibrados y desincronizados el uno del otro.

Es de suponer, que el trabajo constante al que estaban sometidos los rodillos por la fuerza del agua, y la rutinaria fricción con los metales de los que se constituía el riel, hacía que a veces, no giraran ambos a la misma velocidad, ocasionando una desincronización de los cuños, que al final grababan a tiempos distintos en el cospel de la moneda.

Rodillo del Real Ingenio de Segovia. Foto de la Asociación de la Casa de la Moneda de Segovia.

A parte del constante trabajo de los rodillos, también pudiera dispararse este desajuste de cuños, porque uno de ellos estuviera más gastado que el otro y resbalase en el proceso de acuñación... originando esa mala calibración.

Sea cual fuera el motivo, podemos encontrarnos con monedas en las que el anverso, aparece centrado y el reverso, descentrado o viceversa.

En estos casos, el recortador seleccionaba una de las dos caras de la moneda para realizar el corte, quedando incompleta la otra parte, al estar mal sincronizadas.

A este error se le denomina; moneda descentrada por desajuste de rodillos de acuñación.


2 maravedís de 1663, Burgos, con arte descentrado. Más presente en reverso que en anverso, por lo que hace suponer que es error en el proceso de acuñación de la pieza. Se pueden ver las marcas de arrastre del riel. Colección del autor.



16 maravedís de Felipe IV a molino. Posible falsa de época. Desincronización de rodillos en el proceso de acuñación y recorte descentrado. Dos errores en la misma moneda. Colección del autor.



El segundo error, se daba fuera del propio proceso de acuñación. Cuando las monedas eran recortadas... a veces el recorte estaba descentrado y se salía de la gráfila, conformado en ocasiones, en un mismo cospel, el cuño de dos piezas...

Riel con varias acuñaciones, una de ellas perfectamente recortada. Foto de La Asociación de la Casa de la Moneda de Segovia.


Recorte de riel con acuñaciones de 4 maravedís de Felipe II de 1598 del Real Ingenio de Segovia. Con descentrado de cuños por desajuste del giro de los rodillos. Pieza exclusiva.



Este procedimiento segundo, se diferencia del primero, porque se puede observar claramente, tanto al anverso como al reverso, completamente alineados, a pesar de estar descentrados. Es decir, poseen el mismo grado de descentre.

A este error se le denomina; moneda descentrada por mal recorte del cospel.


8 maravedís de Felipe IV, Madrid, con arte descentrado por mal recorte. Igual grado de error presente en reverso que en anverso. Colección del autor.


Sí nos imaginamos el último proceso, en el que las piezas adquieren su dimensión de monedas, comprenderemos que seguramente  se daban varias circunstancias para que éstas gozaran de dichos recortes:

Una sería, la velocidad en la cuál se recortaría la moneda, restando atención a la tarea del propio recortador, y otra, podría ser, que el riel tuviera tantas monedas por lingote laminado, que alguna no llegara a tener todo el metal necesario (se ven hoy en día, piezas con final de riel) y una manera de que todas las piezas salieran con la misma cantidad de metal, sería, si se roba el arte de cada una de ellas (más sobre el arte de las monedas de busto de Felipe IV) y se cogen como parte de la pieza final, zonas vacías del flan, en ocasiones con sus marcas de arrastre, a través de los diferentes cortes circulares (pero ésto es un suponer)


Recortador de monedas. Foto cedida por La Asociación de la Casa de la Moneda de Segovia.

Estas características, se agudizan en ciertas monedas, siendo un verdadero regalo por su exclusividad y hermosura para los coleccionistas, que sabrán valorarlas como es debido. Son monedas con muchísimo encanto, pues nos cuentan mucho más sobre su vida, su historia, y en definitiva, sobre su esencia.