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lunes, 15 de abril de 2019

Cómo no limpiar las monedas.

En el transcurso de un viaje en avión, que tuve el placer de acometer hacia Lisboa, estuve charlando con un amigo, sabedor del mundo de los anticuarios, sobre los diferentes tipos de limpieza de monedas.
Le comenté, que llevaba tiempo sin realizar una entrada en mi blog, y me espetó :

-¿Tal vez, podrías hacer una entrada, sobre, cómo no limpiar monedas?

... ciertamente, esta recomendación me pareció oportuna, ya que, generalmente se habla de cómo poder limpiar las piezas, pero no, de cuáles son los métodos inapropiados, que a veces se emplean en estos menesteres.

Lo primero que tenemos que saber, antes de ponernos a limpiar una moneda es, que no todos los procedimientos, son válidos para todas... Incluso con piezas del mismo rango, e idéntica constitución metálica, los métodos de limpieza variarán (más sobre este aspecto)... Ya, que ciertas monedas, detentarán más o menos circulación, distintas adherencias, diferentes estados de conservación... En definitiva, cada pieza es una entidad individual, y propia, diferente al resto.



Otro rango que debemos contemplar, es la variabilidad en la posibilidad de efectuar, o no, una limpieza, teniendo en cuenta, sólo el componente puramente artístico de la pieza, o/y el extrictamente "necesario", en caso de que se vea peligrar el cospel si no se realiza dicha limpieza.

El primer aspecto, se centra más en un "lavado de imagen". ¿Es estrictamente necesario?... Pues, posiblemente no... Así que, si no hemos llegado al conocimiento suficiente de cómo tratar la limpieza de una pieza, es mejor dejarla tal cual, pues en un futuro, podremos enfrentarnos a ella con mejor dominio, ya que no corre peligro alguno.

Con respecto al segundo aspecto, vemos como el ejemplar que tenemos entre manos, sufre un deterioro que el tiempo agravará poco a poco... Generalmente ésto ocurre, por una constante corrosión del cospel... Aquí, sí es importante intervenir cuanto antes, para poder frenar el avance de la enfermedad, aunque, como en el primer caso, si no sabemos cómo actuar, mejor dejar la moneda tal cual está, siempre apartándola, eso sí, de cualquier otra pieza, para evitar el contagio a las mismas.

Hay que apreciar el color de las pátinas y aprender a distinguir lo que es suciedad, de lo que es antigüedad. Muchas veces, la gente tropieza con esta diferenciación, y efectúa una limpieza innecesaria en una moneda mal diagnosticada.

Así que, lo primero que se debe hacer cuando se intenta "arreglar" una moneda, es saber el por qué queremos limpiarla.

Una vez conozcamos esta premisa, intentaremos identificar la pieza. Cuanto más sepamos a cerca del arte de la misma, menos peligro correremos al efectuar la limpieza, ya que sabremos cuales son los diferentes relieves que puede poseer dicho ejemplar... y sabremos qué tipo de presión debemos efectuar... El material del que está hecho el flan, evidentemente, también es importante.

Una primera limpieza, que se aconseja hacer siempre, es la del cepillo de dientes sobre la moneda mojada (preferiblemente agua destilada). Pero tenemos que ser conscientes del tipo de moneda que tenemos entre manos. Imaginemos, que por lo que sea, la pieza a limpiar tiene una costra de tierra bien adherida... Es mejor, antes de pasar el cepillo, ponerla bajo el agua y con ligeros golpecitos verticales de los dedos índice y pulgar (por poner un ejemplo) sin arrastrar, desprender toda la suciedad posible. Con ésto, evitaremos rayar la moneda, ya que, puede que nos topemos con alguna minúscula piedrecita, en el camino... Y no es aconsejable que se deslice por todo el cospel, con la ayuda de las cerdas del cepillo, o de nuestros propios dedos.

Dos maravedís de Isabel II, con ceca de Segovia de 1845, limpiada con varios procedimientos... lápiz de lana de acero, palillo de dientes, cubierta por cera microcristalina.


Métodos prohibidos:

. Emplear productos de limpieza para metales genéricos, utilizados para embellecer joyas, cubertería, bandejas, manivelas de puertas, ruedas de piano....

. Lavar con Coca Cola las monedas.
Las limpia, pero también se lleva la pátina, que es gran parte del valor de la moneda.

. Impregnar con vinagre o limón al "tun tun", o con pasta de dientes. Sí bien es cierto, que el limón y el vinagre son dos ingredientes de limpieza expléndidos, correctamente utilizados y dependiendo de la pieza a tratar, también es más cierto, que mal usados, tienen el mismo efecto contraproducente que el primer método descrito. La pasta de dientes, al ser abrasiva, suele utilizarse para limpiar la plata.




. Empleo de zumo de tomate... También método erróneo, por llevar mucho ácido, y despatinar las monedas.

. Sal, empleada como método exfoliante. Tampoco es buen método, puede llegar a rayar las monedas.


Tipos de limpieza:

Tenemos que distinguir entre métodos de limpieza mecánica y limpieza química. Yo siempre prefiero el primero , al segundo...

La elección de éstos, debe venir determinada por las características de cada moneda. También es cierto, que si no controlamos en limpieza, es mejor dejar la pieza tal y cual está... Ya habrá tiempo de tratarla.

Entre estos dos mundos, navega la electrólisis. Tal procedimiento, sólo debería emplearse, para aquellas monedas con incrustaciones marinas, o en aquellas piezas, que sepamos, que es irremediable, debido a la presencia de un alto porcentaje de cáncer de cobre de éstas... Generalmente, si no son piezas de plata, después, deberán ser repatinadas.


Conservación:

. Evitar impregnar las monedas con barnices.

. Evitar introducir las monedas en ambientes húmedos.

. Evitar introducir monedas en plásticos con cloruros, no aptos para la numismática.

. Tampoco yo recomendaría los típicos sobres de plástico para guardar monedas.

. Evitar introducir monedas con cáncer cerca de piezas sanas, al no ser que las primeras estén encapsuladas.

miércoles, 3 de abril de 2019

La ceca de Trujillo en tiempos de Felipe IV

La ceca de Trujillo inicia su andadura a mediados del siglo XVII, con Felipe IV, en una época convulsa en cuanto a la economía se refiere, y en un periodo de cambios sociales importantes, condicionados tales, por motivos bélicos dentro y fuera de la frontera.

16 maravedís con ceca de Trujillo, con M como marca de Ensayador (Martín De Macaya).

Trujillo, es sin duda, una de las cecas menos comunes, que se encuentran, dentro del mundo de la numismática.

Al principio, se planteó implantar la casa de la moneda en Mérida, muy cerca de Badajoz, pero se desestimó esta idea, debido a que en dicha provincia, existía un cuartel de tropas castellanas... por ende, la Real Hacienda, temía que los soldados podujesen falsificación de monedas...

Finalmente, se resuelve como sitio idóneo para establecer la casa de la moneda, Trujillo.

En esta ciudad, Felipe IV, dio potestad a diferentes estamemtos, para que se acuñara moneda en sus respectivas casas.

Una de las primeras viviendas, dedicadas a resellar Moneda en Trujillo, fue fundada en 1636, frente al palacio de los Bargas- Carvajal, cerca de la Iglesia de San Martín.

En este período del "Rey Planeta" nace la necesidad, de reacuñar moneda, con motivo de poder afrontar los gastos de una guerra con Portugal aunque "de nada servirá", ya que poco tiempo después, el país luso, conseguirá la independencia... A su vez, se sufragan pagos, en un intento de abolir las revueltas catalanas.

Otra segunda casa de moneda, con bastante repercusión, se situaba en la Plazoleta de San Miguel (que fue la encargada de acuñar la serie de vellón de 1661 a 1664). Perteneció ésta, a Cristóbal Alarcón y el guarda de la misma, fue Pablo Ponce. El propietario recibió una indemnización por tener que emigrar a otra vivienda.



Poco más, se sabe sobre las diferentes ubicaciones de las "casas de la moneda" de Trujillo... Pues, después de las sucesivas acuñaciones, que se daban en estos espacios, según las pragmáticas pertinentes, se volvían a abandonar las labores y en muchos casos, a desmantelar las viviendas...

- La ceca de Trujillo, se dedicará a improntar por primera vez, los resellos de cobre del periodo de Felipe IV, de la fecha 1641/2 con valores de XII, VIII y VI maravedís, sobre moneda de Felipe II, Felipe III y IV.

La primera casa de la moneda de Trujillo, comienza a funcionar,  el 12 de Abril de 1641, con este resello, pero todavía, con consideración de casa diputada.

El 16 de octubre de 1641, se ordena se suspenda la actividad, pero, no es, hasta Mayo de 1642 (por real orden del 6 de Marzo de esa misma fecha) cuando esta Casa de la Moneda de Trujillo, se cierra.

- En el segundo periodo de colaboración con la corona, se reinicia la labor, ahora como casa de la moneda, y no, como casa diputada. Es con el resello de 1651/2, cuando se inician las labores, con fecha del 19 de Diciembre de ese mismo año. El 29 de junio de 1652, cesan las funciones de acuñación.

- En la tercera etapa, es el 21 de Noviembre, cuando se reinician las acuñaciones en la casa de la Moneda de Trujillo, con los resellos de 1654/5. El 8 de mayo de 1655, se vuelve a cerrar la fábrica.

- Se reactiva la casa de la moneda de Trujillo el 27 de octubre, para los resellos del anagrama PVS/ RX de 1658/9. Se clausura el 9 mayo de 1659.

- Los Felipes de busto, en la ceca de Trujillo alto, de la serie de 1660 a 1664, se realizaron a martillo y con molinos de laminación "de sangre" movidos por tracción animal, pero ambos tipos de acuñación, se dieron a partir de 1661. (Más sobre las primeras acuñaciones a molino de los Felipes de busto)

8 maravedís con ceca de Trujillo, marca de ensayador M.


Con la aparición de nuevas falsificaciones, del numerario de Felipe IV... se aplica la acuñación a rodillo, por ser ésta, muchísimo más difícil de emular por los falsarios, (aunque como se ha venido viendo a lo largo de la historia, no se evitó lo que se pretendía)

En la emisión de 1661, se alquila la casa de Pedro Berrio Manrique, y la real Hacienda, se hace con otra serie de dependencias propias.

El 25 de febrero de 1661 se empieza a producir moneda de vellón a martillo, con el busto del monarca, con valores de 2, 4 ,8 y 16 mavaredís.  Antes, incluso de ello, se traen dos ingenios desmontados "de sangre", manufacturados en madrid y fabricados en Barcelona. En 1661 se reinician las labores de acuñación, ahora a molino, y se cierra la ceca el 29 de Noviembre de 1664.

Los ensayadores de estas novedosas piezas, en la ceca de Trujillo, serán; José De frías (a martillo y comienzo de acuñación a molino) y Martín de Macaya (a molino).


La evolución de la marca de ceca de Trujillo:

. Para los resellos de 1641/2, Virgen de la Victoria (patrona de la ciudad de Trujillo, vencedora del bando cristiano sobre los árabes en la reconquista)


. Para los resellos de 1651/2, T coronada de X.

. Para los resellos de 1654/5, R.

. Para los resello de 1658/9.
Anagrama T°R (a destacar la T curva, con similitud a una J, también de Trujillo)

. Para los Felipes de busto de 1661 a 1664, anagrama T°R, con marca de ensayador F, de José De Frías y marca de ensayador M, de Martín De Macaya.

Este último anagrama (T°R), tuvo una interpretación errónea a principios de siglo. Se leía como RT° (retiro) y la M se interpretaba como ceca de Madrid... Esto fue debido, a que en 1661 también se fundó la otra casa de la Moneda de Madrid, en la Puerta de Alcalá, con acuñación a molino.(Más sobre acuñaciones a molino en tiempos de Felipe IV).

Evidentemente, la M correspondía a la marca de ensayador, pues estas monedas, como ya sabemos, poseen liga de plata...y la T°R a Trujillo.

8 maravedís con ceca de Trujillo de 1663, con Ensayador M.

Existe alguna rareza, dentro de los Felipes de busto de Trujillo, que se sale de la disposición natural del arte de los motivos de la moneda... Así, nos encontramos con un 8 maravedís acuñado a molino, con el valor a izquierdas del escudo y ceca a derechas.


La casa de la moneda de Trujillo, sigue emitiendo piezas en el reinado de Carlos II. Poco después, se desmantelará y se aconsejará, que los molinos, se conserven, para que en el futuro, se puedan emplear en la obtención de harina, con la molienda de trigo.

Podéis ahondar información en el artículo:

"El desmantelamiento de los ingenios de molino en las cecas castellanas en los primeros años del reinado de Carlos II" de Javier De Santiago Fernández.

Otros estudios interesantes, al respecto:

"Una ceca para Extremadura- Trujillo 1641/ 1681" de Eduardo almenara.

"La Casa de la Moneda de Trujillo" de José Antonio Ramos Rubio.


lunes, 25 de marzo de 2019

Evolución de los centenes hasta el reinado de Felipe IV

Es bien conocido el amor que detentaba Felipe IV por el arte.

Una pasión, que le hizo componer obras musicales y piezas litearias con bastante buen resultado.

Él mismo, ha contribuido, por poner un ejemplo, a que la historia, trate al excepcional Diego Velázquez, como uno de los pintores más famosos de todos los tiempos.

En moneda, creó la maravillosa serie de Felipes de busto, de 1660 a 1664, seguramente, condicionando el grabado de estas piezas, a su buen gusto...

Un monarca de esta factura, con tal capacidad artística, no se hubiera dedicado a crear, una de las monedas más bellas, de todas las épocas, sólo por querer hacer ostentación de su poder real... tenía que haber algo más... y ese algo más, valga la redundancia, seguramente estuvo relacionado, con su feroz apetito artístico.


El reinado de Felipe IV, fue una época muy convulsa, en lo que respecta a la economía, y a las guerras, en las que estuvo implicada la corona Española. El "Rey Planeta" poseyó tiempo y empeño, para consolidar su reinado y dar muestras de su poder, a través de estas monedas con módulos enormes, los cincuentines y los centenes.

Son estas grandes doblas, monedas enormes, de oro macizo, con valor de 100 ducados, y sin una "circulación aparente" (no aparecen en la legislación monetaria vigente) pero que en realidad, se utilizaron, a parte de exhibir con vanidad, riqueza y posición social, para pago de sumas elevadas de dinero en compraventas de primer orden, y para *operaciones secretas. También fue usada como "moneda de ahorro".


*Orden especial de Felipe IV, para  labrar 4 centenes  y 24 cincuentines para  cierto  negocio secreto.


El rey, permitió a ciertos comerciantes, acuñar tanto centenes, como cincuentines (moneda de plata con las mismas dimensiones que el centén, con un valor de 50 reales) en el Real Ingenio de Segovia, previa autorización expresa y entrega de los metales preciosos en la ceca, con sus impuestos de acuñación correspondientes.


* Se conocen dos fechas llamativas en estos centenes de Felipe IV, la de 1623 y la de 1633, de las cuales, se acuñaron 7 monedas y se tiene constancia de 4 de ellas:

"El centén del Museo Arqueológico Nacional de Madrid; el que Felipe IV donó al príncipe de Ligne ( este fue adquirido por subasta en Junio de 1968 en Londres); el que fue propiedad de un coleccionista milanés, y que hoy se encuentra en manos privadas, y el perteneciente a la colección Carles-Tolrá"


*( "El «Top Ten» de las monedas de oro más cotizadas" de Rafael Tauler Fesser)




Los comienzos del centén:

Cierto es, que en épocas anteriores se habían acuñado ya piezas de calado importante, como los 50 excelentes de los Reyes Católicos, o los cincuentines y centenes de Felipe III... Pero la tradición de estos grandes cospeles, tiene su origen mucho más atrás.

Hay que retroceder en el tiempo, para encontrar a los antecesores de estas grandes piezas.

Todo comenzó, antes del reinado de los Reyes Católicos.

Fue el primer "precursor", Pedro I de Castilla y su expectacular moneda de 10 doblas (Dupla Magna) acuñada en Sevilla, en el año 1360 D.C (en el reverso aparece el año de acuñación, 1398 de la Era Hispánica). Este monarca se fijó en las grandes monedas de ostentación árabe, para así, dar prestigio a la corona y entregar como regalo, dicha creación, a altos dignatarios y a aquellas personas que le apoyaron en las guerras civiles castellanas. Se conserva un ejemplar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, con un peso de 44,64 gramos y un diámetro de 68 mm.

10 Doblas de Pedro I de Castilla. Foto y pieza, del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Anverso:

Se hace visible el busto del monarca mirando a izquierdas. 

Leyenda: DOMINUS MICHI ADVITOR ET EGO DISPICIAM INIMICOS MEOS E


Reverso: 

Cuartelado de leones y castillos, rodeado de orla polilobulada.

Leyenda: PETRVS DEI GRACIA REX CASTELLE E LEGIONIS E M CCC LXXXX VII




Fernando e Isabel,  vivieron un tiempo, en el que el auge de la economía subió como la espuma, gracias a la colonización del Nuevo Mundo.

Una de las piezas más emblemáticas de toda la historia española, son los 50 excelentes de los Reyes Católicos. Con un peso de 140 gramos. Sólo se conoce un ejemplar, que fue vendido por la Hispanic Society of America en el año 2012 y que pertenecía a la colección Archer M. Huntington.


50 excelentes de Isabel y Fernando. Foto del libro "El Oro de Los Reyes Católicos y de la Casa de los Austrias" de Rafael Tauler.

Anverso:

Bustos de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón enfrentados.

Leyenda: Fernandvs: et: Elisabet: deigratia: Rex: et: regina: vas


Reverso:

Escudo de armas protegido por el águila de San Juan.

Leyenda: : suba: vmbra: alarvm: t varvm: protegemos:



Otra gran pieza, que abruma con solo mirarla, son los 100 ducados de Carlos y Juana, acuñados en Zaragoza (C A de Caesar Augusta)

Se conmemora con esta moneda la Coronación de Carlos I, como Rey de Aragón.


100 ducados de Carlos y Juana.  Foto del libro "El Oro de Los Reyes Católicos y de la Casa de los Austrias" de Rafael Tauler.



Anverso:


Bustos de Carlos y Juana enfrentados. Encima de las coronas, la fecha en la que se acuñó la moneda 1528.


Leyenda: IOANA ET KAROLVS REGES ARAGON TRVNFATORES ET KATOLICIS


Reverso:

Escudo de la corona de Aragón.

Leyenda: IONA ET KAROLVS EOBS FILIVS PRIMO GENITVS DEI GRACIA RX

La moneda pesa 350 gramos y tiene de diámetro 82 mm.





Felipe III inauguró la serie de centenes en 1609, acuñando otra serie en 1618. Estas grandes piezas miden unos 715 mm, módulo enorme que necesita de nuevas técnicas de acuñación para poder crearse.
Suelen pesar entorno a los 339, 35 gramos.

Centén de 1609







Centén de 1609 de Felipe III. Foto del libro "El Oro de Los Reyes Católicos y de la Casa de los Austrias" de Rafael Tauler.


Anverso:


Escudo de armas.


Leyenda: PHILIPVS. III. D. G



Reverso:


Cruz de Jerusalén.


Leyenda: . HISPANIARVM. REX. (Fecha)





Felipe IV siguió con la tradición heredada y acuñó centenes en los años 1623,  1631, 1633, 1638, 1659.


Se tiene constancia escrita, de que concedió licencia, a unos mercaderes, para confeccionar 100 marcos de oro en centenes.


También concedió licencias a marqueses, para labrar centenes, apoyadas por el presidente de hacienda, en forma de decretos.






Estas grandes monedas  tienen un peso teórico de 339, 35 y 75,5 mm de diámetro.


Centén de 1623






Centén de 1623 de Felipe IV. Foto del libro "El Oro de Los Reyes Católicos y de la Casa de los Austrias" de Rafael Tauler.


Anverso:



Escudo de armas


Leyenda: . PHILIPPVS. IIII. D.G.



Reverso:


Cruz de jerusalén


Leyenda: . HISPANIARVM. REX. (fecha)








Centén con posible núcleo de plomo con baño de plata. Prueba de grabador del siglo XVII o reproducción de la Escuela de Grabadores de Madrid del siglo XIX (a investigar). Pieza muy rara. Estos centenes (originales) son atribuidos a Diego De Astor. Fecha de 1633, Real Ingenio de Segovia. 7,6 de diámetro, 515 gramos de peso. (Triple peso al de un cincuentín, pudiendo ser una prueba de acuñación del siglo XVII "Piedfort" para ser regalada...) Colección del autor.j










sábado, 16 de marzo de 2019

El trabajo de los abridores de cuño, en época de Felipe IV

Con la pragmática del 22 de Noviembre de 1660, se acuña en el Real Ingenio de Segovia, la primera serie de vellones de busto, a molino, y en la Casa Vieja, a martillo. El 30 de Octubre de 1661, se obliga por Real Pragmática a acuñar estos Felipes, a molino, en todas las cercas restantes y se prohíbe acuñar a martillo, en la Casa Vieja de Segovia, esta nueva moneda. (Más sobre primeras emisiones de los maravedís de busto a molino)


Dibujo de Ingenio a molino. Fotografía sacada de la "Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia".



Esta incipiente forma de estampar el arte de la moneda, necesita de una calidad artística suprema, referida no solo a la belleza de los grabados, si no también, a aquellos procedimientos "matemáticos" y técnicos necesarios para una buena apertura del cuño.

Así, se destacan entre otros motivos, la dificultad de trasladar la impronta de los punzones, dentro del metal cilíndrico del rodillo. La acuñación a molino, supuso una verdadera revolución técnica, teniendo su mayor auge, en el Real ingenio de Segovia.

Para ello, existen varias teorías:

1) Que el final de los punzones de los motivos artísticos "mayores" (escudos, Bustos) fueran curvos (exceptuando las leyendas...) Con un arco del final del punzón, acorde a la convexidad del rodillo, para estampar el grabado de una manera unitaria, en toda su superficie, consiguiendo así, un calado, idéntico, en todos los motivos, evitando, problemas de simetría, en la profundidad del arte improntado en el cuño, y con posterioridad en la moneda acuñada.

Esta teoría, tendría una buena coartada, para su funcionamiento, si el grabado de todo el arte de la moneda, tuviera su propio punzón individual... Pero hoy en día, es sabido, que normalmente, tales grabados, poseían punzones de motivos separados, para conformar, luego en el rodillo, el grabado completo, favoreciendo así, a un mejor  hincado (menor superficie, mayor presión) y una menor probabilidad, de que surjan repintes indeseados.

2) Que el final de los punzones, fuera plano (como a tenor de ciertas muestras, defienden algunos investigadores).

Se procura, dejar libertad al abridor de cuños, para ultimar la impronta en el cilindro, a base de balancear la punta del cuño en el mismo, para conseguir una simetría en el calado del arte del grabado.

En esta teoría, el paso del arte del punzón al rodillo, es bastante más compleja que en el primer ejemplo, y necesitaría de grandes dosis de meticulosidad y profesionalidad por parte del artesano... Tenían que procurar, evitar crear repintes en el cuño, por la repetición del hincado del punzón... a veces, se hace necesario un artilugio que sujete el punzón, para que no se mueva entre golpe y golpe de martillo.

Ingenio y riel pasando entre medias de los rodillos. Fotografía sacada de la "Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia".



En los Felipes de Busto, seguramente el abridor de cuños, basculaba el punzón, de la cabeza al torso.


16 maravedís de Trujillo de 1663. No catalogada.



Tanto en una, como en otra teoría, el grabador, debía de esmerarse, teniendo en cuenta, la deformación del grabado del punzón, en referencia a la curvatura del cilindro. Un grabado no deformado que pasara del punzón, al cuño cilíndrico, proyectaría en la moneda, un arte asimétrico... y al contrario, un arte ligeramente deformado del punzón, de manera consciente y estudiada, al paso por el rodillo, establecería en la moneda, un dibujo simétrico y bien ajustado, ya que el traslado de un cuerpo curvo a uno plano, produce inevitablemente una distorsión, que debe corregirse antes de que se efectúe la estampación en el cospel. Esta problemática, aparecía sobre todo, al intentar resolver la conversión de la elipse del cuño, en una verdadera circunferencia, cuando se improntara en la plancha de metal acuñado, ya que la presión del cilindro sobre el cobre maleable, producía una evidente deformidad.

Rodillo de la Ceca de Parma en Italia. Fotografía prestada de la "Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia"



Es evidente, lo estudiado que debía de estar, el paso de las leyendas, a la convexidad del rodillo, donde la curvatura del cilindro según el ángulo de posicionamiento de las letras, era siempre diferente, dependiendo de la zona delimitada del cospel donde nos encontremos, y de la posición e inclinación en las que se encontraran las sucesivas letras... problema, que es bastante más fácil de solventar, con un punzón plano, donde el artista, haría bascular la cabeza plana del mismo, sobre la superficie del rodillo, hasta conseguir el calado deseado.



En la casa de la Moneda de Madrid, existen rodillos con multitud de grabados en sus cuerpos... muchos de ellos, se ha constatado que eran pruebas de los grabadores, que evidentemente, utilizaban antes de conformar aquellos rodillos válidos. Esta teoría, se ha podido constatar y reafirmar, mediante el estudio de ciertos rodillos. Muchos de los cuales, aparecieron sin templar, siendo imposible por ello, que los mismos, aguantaran tanta presión al contacto con las monedas acuñadas.


Rodillo con diferentes pruebas de Hincado. Fotografía del maestro Glenn Murray.



El trabajo del grabador,  no acababa con el punzón y la impronta de él en el rodillo, continuaba mediante la corrección  y mejora directa, de los motivos artísticos del grabado en el cuño, mediante buriles y otras herramientas... Que dejaban ver, la gran destreza artística de estos artesanos.


En los maravedís de busto de Felipe  IV, al existir infinidad de punzones con grabados de las letras, puntuaciones, bustos... Entendemos que existían una gran cantidad de rodillos... Ésto puede ser debido a una gran demanda de este tipo de monedas y a un elevado desgaste de los cuños, aunque este último caso, no se diera siempre, pues
también nos encontramos, con monedas, en las que vemos fechas rectificadas, lo que nos da a entender, que en ocasiones, se reutilizaron rodillos de acuñación, con ciertas modificaciones, al paso del buril del artesano... En este caso, se demuestra la durabilidad de estos rodillos templados.


Es fácil ver cómo en las leyendas de los Felipes, existían punzones individuales de cada letra, ya que a veces no aparecen completas e incluso, como dijimos anteriormente, rectificadas... Fenómeno que venía dándose desde hace cientos de los atrás... Así se explica la infinidad de variantes de leyenda, arte y busto de estos Felipes...

Prueba de punzón sobre un plomo, de un doble excelente seguramente a nombre de los Reyes Católicos, en época de Carlos y Juana. Doble grafilia y doble escudo, lo que da a pensar, que en este caso, los motivos mayores conforman un todo y los punzones utilizados, recogen tales motivos, de manera unitaria y no divididos.


Para profundizar, tenemos el excelente estudio de Juan José Sánchez Castaño:

"Estudio a cerca de los rodillos de pruebas del real ingenio de la Moneda de Segovia"
Numista 254

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martes, 12 de marzo de 2019

Los Ensayadores Pedrera

Bernardo, parece ser el último eslabón de ensayadores, de la familia Pedrera.

Bernardo de Pedrera Y Negrete, fue hijo del ensayador, de la Ceca de Segovia (más sobre tipos de acuñación en el Real Ingenio), Andrés de Pedrera.

Toda una generación de ensayadores, que pasó a formar parte, del extraordinario tiempo transcurrido sobre unas paredes en las que tan buen oficio se dio; El Real Ingenio de Segovia, Fundado allá por el año 1586 por Felipe II.

Bernardo De Pedrera, entró en la fábrica de moneda de Segovia, como ensayador, por Real Cédula del 2 de Mayo de 1651, por la "buena relación" que guardaba con sus progenitores, y el buen servicio de éstos, prestado a la corona, con un sueldo de 100.000 maravedís.

Es nombrado Ensayador Mayor del Real Ingenio y del "Reino" de Castilla, 7 años más tarde de su ingreso en la Nueva Casa de la Moneda de Segovia, el 30 de Julio de 1658.

Ensayará hasta el reinado de Felipe V (incluido).

Se tiene constancia, de que también ofició puntualmente, en la ceca de Madrid y en Sevilla.

En Segovia, continuó la "herencia" dejada por el ensayador, Hipólito De Santo Domingo, y compartió labor, un tiempo, con el ensayador, Manuel Manso.

Los talladores que estuvieron trabajando codo con codo con este ensayador, fueron:

Rafael González que compaginaba trabajo en la Casa de la Moneda de Madrid, Francisco De Plaza, y Diego De plaza.

16 Maravedís del Real Ingenio de Segovia de 1663. Ensayador Bernardo de Pedrera.


Su abuelo, Esteban De Pedrera "El Viejo",  "ensayador mayor del oro y plata y el vellón de su majestad", ensayó anteriormente, en la casa oficial, con muy buenos resultados... fue el 6 de Julio de 1617, cuando este ensayador, recibe un cargo de relevancia,  substituyendo a Rodriguez Del Castillo, favoreciendo en el futuro, sin duda alguna, a que su nieto Bernardo, pudiera acceder a un puesto de especial responsabilidad en el Real Ingenio.

Antes de ensayador oficial, Esteban De Pedrera, fue marcador de plata real en los talleres de Madrid y Valladolid (24 en total, que se tenga constancia). Trabajó en otras zonas como Burgos y zamora...

Entre los cometidos de Esteban De Pedrera ("tocador de oro y marcador de plata en la villa de Madrid"), estaba, el de supervisar a aquellos plateros batidores y toda persona encargada de trabajar con oro y plata, cuidando de garantizar la ley y el quilataje de los metales preciosos que allí se labraban, por mandato real.

Para ello, en ocasiones, utilizaba la presencia de su hijo, Andrés De Pedrera, que se encargaba de custodiar y estudiar las piezas que se encontraba en cada taller de platero, para ver si "entraban dentro de las exigencias de la corona real" y marcarlas con sus punzones, para certificar la pureza del metal y la liga de las joyas supervisadas.

A su vez, vigilaba los posibles robos de los artesanos, dando buena cuenta de ello ante la autoridad competente...

El padre de Esteban De Pedrera, también se llamaba Andrés (no confundir con su hijo) y como ellos, trabajó en el Real Igenio de Segovia de 1613 a 1615.

Se destaca en este ensayador (Andrés De Pedrera "patriarca de la familia") las acuñaciones de los primeros cincuentines, posteriores a 1609,  (de 1613), compartiendo trabajo, con el excepcional grabador del Real Ingenio de Segovia, Diego De Astor.

Reproducción de 4 reales de Real ingenio de Segovia, con brillo original, de la Escuela de Grabadores de Madrid del siglo XIX. Ensayador Andrés De Pedrera "1617".



Reproducción de centén en plata o prueba de acuñación, con triple pleso de cincuentín (piedfort) 1633, con ceca de "La Puente".
Ensayador Rafael Salván.


Andrés de Pedrera hijo, fue nombrado visitador de Valladolid el 5 de Mayo de 1624, para supervisar la labra del oro y plata, en los talleres de platería y en aquellas dependencias que albergasen artesanos que desempeñasen estos cometidos.

Todavía no se tiene conocimiento de si ensayó o no en el Real Ingenio de Segovia.

El último eslabón de la cadena, Francisco pedrera y Negrete, nieto de Andrés De Pedrera e hijo de Bernardo Pedrera, también ensayó en la casa de la Moneda de Segovia, a finales del siglo XVII... coincidirá casi, con la salida del grabador, Manuel Manso.


Los ensayadores, en la época de Felipe IV, normalmente, elegían la marca de ensaye, haciendo referencia a la primera inicial de su nombre o apellidos. Así lo deja ver, clátamente, Francisco De Pedrera, en un documento fechado en el año 1697 en la ciudad de Segovia:

"Para que en todo tiempo conste la moneda que por mi se ensaya y despacha en el dicho Real ingenio, desde luego declaro ha de llevar por letra una F, por ser la primera letra de mi nombre".



Marcas de ensaye:


Andrés De Pedrera (patriarca): AR
Enlazadas.

Esteban De Pedrera: A superada de cruz.
P

Andrés De Pedrera (hijo): A superada de cruz (como su padre Andrés) en la ceca de Madrid.  Posible P, también atribuida a Pedro Enrique (ensayador de la Casa Vieja de Segovia).


Bernardo de Pedrera: BR enlazadas.

Francisco De Pedrera: F


miércoles, 6 de marzo de 2019

Dieciochenos valencianos en el reinado del "Rey Planeta"

Los dieciochenos, son monedas con valor de 18 dineros de vellón, que tienen su origen en el reinado de Felipe II.



Dieciocheno de Felipe IV, acuñado en Valencia, con valor 18 y fecha de 1650.


No poseen marca de ensayador (raro, al ser moneda de plata), aunque muchos autores indican, que en la marca del valor de estos dieciochenos, puede estar la clave para conocer a los ensayadores de las respectivas piezas... Pero ésto, parece solamente ocurrir con uno de los maestros de la Ceca, el señor Scribá, que podría haber ordenado marcar con el valor 1S en vez de 18, los dieciochenos que " cayeron por sus manos", aludiendo, con esa consonante, al principio de su nombre.

Estas monedas fueron acuñadas en Valencia, hasta bien entrado el siglo XVIII.

En tiempos del "Rey Planeta", y antes de su reinado, algunos barcos que se dirigían, de las Américas, al puerto de Sevilla, eran atacados por piratas ingleses (los que no se hundían por un mal temporal). La economía se vio abatida, por una falta de plata nativa y exceso de falsificaciones... En Valencia, para paliar estos males, se promulgó pragmática nueva, en la que la liga de plata, se vio mermada (el caso de los dieciochenos).

En el período de Felipe IV, estas monedas sufrieron en sus propias carnes, los avatares de los falsificadores.

Al ser monedas acuñadas a martillo y con un arte, bastante menos esmerado que en otras piezas, los falsarios veían un mundo de posibilidades para realizar sus imitaciones. A pesar de ser una moneda muy falsificada, nos han llegado pocos ejemplares hoy en día (por lo visto se retiraron del mercado gran parte de ellas)

Este circulante, padecía el cercenamiento de sus cantos e incluso, muchas de estas monedas, sufría decapamiento del metal, a través de distintos procesos químicos, que arrancaban de cuajo gran porcentaje de plata... En ocasiones, dejando el valor intrínseco de la moneda por la mitad.

Fue en Barcelona, (más sobre moneda de Felipe IV, en tiempos de las revueltas catalanas) donde se lanzó una pragmática, que obligaba, a todo aquel que tuviese dieciochenos, a llevarlos a la casa de la moneda pertinente, para volver a ser fundidos, y hacer con ellos moneda de real nueva.
A principios del reinado del último Austria, Carlos II, se resolvió implantar los molinos tan utilizados en la parte inferior y centro de la Península Ibérica, en la casa de la moneda de Valencia. Para ello, se crearon nuevas dependencias en la ceca y se habilitó el patio, como lugar destinado a batir el vellón. Más sobre distintos tipos de acuñación.
Estos ingenios, que procedían de Madrid, a penas tuvieron 3 años de uso, porque los operarios lograron frenar el avance de los mismos... querían trabajar a la vieja usanza, a golpe de martillo, y lo lograron. Hasta tal punto, tenían tanto poder de decisión y persuasión, que no se volvió a acuñar con rodillos de molino, hasta bien entrado Carlos III al poder.

Estos reales, se volvieron a fundir (no todos, pues queda constancia de ellos) para fabricar, nuevas monedas martilleadas.

Dieciochenos con Felipe IV:

Llamados también dihuités, o reales de a uno, tenían el valor de 18 dineros de vellón.


Anverso:

Leyenda PHILIPPVS IIII DEI GRACIA VALENCIA  que rodea al busto del monarca coronado, en perspectiva frontal. Valor entre medias del monarca.

En 1640, se empezó a establecer el valor del dieciocheno, situado entre medias del busto del rey (1 y 8). Aunque existen monedas anteriores a esta fecha (de 1618 a 1624) en el reinado de Felipe IV con marca de valor, se consideran a día de hoy, como pruebas realizadas en 1640 con cuños de reverso de fechas anteriores.


Reverso:

Leyenda VALENCIA MAIORICA REX    rodeando al escudo coronado de Valencia, situado entre medias de la fecha.

Como dato curioso, vemos como este tipo de posición frontal del rostro del monarca, cuadra más con aquellas blancas medievales de antaño. A mí, estos dieciochenos, se me asemejan, bastante, a los conocidos cuartillos de Enrique IV...

Poco a poco, se va abandonando esta visión frontal del monarca, hasta que imperan los perfiles de los rostros, mirando hacia uno u otro lado.

Son monedas, los dieciochenos, que sorprenden por la cantidad de variantes de estilo, que tienen.

lunes, 25 de febrero de 2019

Gorgueras y golillas en las monedas de Felipe IV

La vestimenta de Felipe IV, en las monedas de busto, es fiel reflejo de una época, en la que el monarca, alentaba y condicionaba, con su propias prendas, el vestir de toda una época.

Se le ve al "Rey Planeta", en numerosas representaciones, portando prendas de color obscuro, negro.

Un color, que tiene su tradición, allá por el siglo XV en Borgoña...y que recuperarán, tanto Carlos I, como Felipe II y Felipe IV, en mayor medida.

Por otro lado, el "negro", en este periodo, es fiel reflejo de riqueza, de élite, de autoridad de quien lo lleva.

Con el descubrimiento de las Américas (más sobre las Américas y Felipe IV) el mundo textil, se reinventa y atrae mucho protagonismo a España. La economía busca una nueva forma de expansión, gracias a esta "nueva disciplina", favoreciendo la apertura del mercado europeo (gran cuenta de ello, lo da, la Ciudad de Segovia en el siglo XVIII, con la producción lanar en auge, a razón de sus numerosos esquileos y lavaderos).

Los colores, con los que se tiñe la ropa, adquieren más fuerza, pues, se incluyen en los tintes, compuestos antes nunca utilizados... algunos, orgánicos, como la cochinilla... el color negro ("ala de cuervo"), se ve gratificado por estas nuevas técnicas.

Evidentemente, el color, no se podía representar en las monedas (hoy en día sí es posible...) pero esta obscuridad en los trajes, compartía protagonismo y casaba estupendamente, con un complemento, bastante innovador, que a parte, se convertía por pigmentación, en el antónimo por autonomasia, del "negro"; el blanco de la golilla.

Sí nos ceñimos a la moneda de busto propiamente española, en el período de Felipe IV, vemos, como aparece normalmente, en el cuello del monarca, una golilla, que substituye a las anteriores gorgueras tradicionales, éstas últimas, más almidonadas y claramente onduladas, con forma de abanico.

En el circulante de los Países Bajos de Felipe IV, se haya claramente esta transición entre ambas piezas. (Ver aquí)


Felipe IV con gorgera en forma de abanico. Ducatón de Amberes. Etapa de juventud del monarca.



Felipe IV con coraza y golilla. Ducatón de Amberes. Etapa de madurez del monarca.



Las gorgueras, como influencia patente de la moda flamenca, pasan a formar parte, del atuendo militar y de la corte española, en el siglo XVI.

Eran prendas de lujo que llegaban a costar más de 200 reales. Aparecían teñidas con unos polvos holandeses azules de un coste inimaginable... Constituía un verdadero despropósito, que la corona, subvencionara a este país ("insurrecto") en la compra de estos artículos.


En el siglo XVII, pues, abundan ya, las golillas, más simples en esencia, y en precio (a penas 4 reales y sin desembolso en mantenimiento) pero también de gran poder visual. Un cartón, forrado y almidonado, que "sujeta" la cabeza, a modo de bandeja.
Anteriormente, y por pragmática real, en 1623 (evitando así derrochar dinero en la compra de gorgueras), se había utilizado la Valona o tela decorativa, que normalmente, caía sobre los hombros y dejaba el cuello al descubierto. Ahora, ésta misma, se situaba encima de la golilla, procurándola recubrimiento y embellecimiento, en toda su extensión.

La prohibición de las gorgueras fue contundente por parte del monarca y de su válido, el Conde Duque de Olivares. Existen episodios diversos, en los que se citan a alguaciles, saliendo a la calle y cortando con tijeras, aquellas gorgueras, que "ostentaban demasiado"... Hasta muertes hubo.

A pesar de ser prendas más sencillas que sus antecesoras, conferían una verdadera tortura a aquellos que las portaban... Pesaban mucho e incomodaban por su exclusiva fijeza al cuello.
El monarca, obligaba el uso de la golilla bajo su real presencia, negándose a recibir a cualquier alto dignatario que no la llevara...la nuez debía esconderse.

Los maravedís de busto de Felipe IV, poseen esas golillas, en el cuello del monarca... al igual que otras monedas, de mayor valor intrínseco, como los 2 reales de Plata de 1643 con ceca de Madrid.

En algunas piezas, puede observarse como la golilla está situada encima del cuello de la armadura.


Jetón de Felipe IV con golilla encima de armadura.




En otras, no parece que el atuendo del monarca, sea una coraza.





8 maravedís de Felipe IV. Golilla encima de cuello de traje, seguramente un jubón.



También se ven piezas, en las que destaca en un plano más inferior a la golilla, una especie de Valona o pañuelillo.




Bustos de Felipe IV, de 16 maravedís, en los que se aprecia un pañuelo valona, bajo la golilla.




En monedas anteriores, al reinado de Felipe IV, podemos encontrarnos, claramente, con el uso de de las gorgueras. Tal es el caso, de los Ducatones de Alberto e Isabel, o los ducados de Brabante de Felipe II.


Ducatón de los archiduques de los Países Bajos, Alberto e Isabel, con ceca de Amberes. Rostros con presencia de gorgueras y armadura. (Más sobre tipos de rostro en los maravedís de Busto de Felipe IV)



Con posterioridad al reinado de Felipe IV, ya con el primer Borbón, Felipe V, la golilla se substituye por la corbata francesa.

lunes, 18 de febrero de 2019

El mercurio y la plata Indiana; fuentes de riqueza en la emisión de moneda del período de los Austrias


Cuando los españoles llegaron a las Américas, descubrieron técnicas ingeniosas, empleadas por los indígenas, en el tratamiento de los metales preciosos, adoptando algunas de ellas, en las diferentes casas de moneda, para producir lingotes de plata más puros (Más sobre la plata y su relación con el circulante de Felipe IV)

Los mecanismos que tenían los nativos americanos, en la purificación de los metales preciosos, eran, del todo novedosos, para los "invasores".


Las Guairas

Las guairas, eran hornos que utilizaban los nativos, para fundir los metales. Estos hornos, que se ponían a trabajar, en suelo indígena, y se retraían a la época de los primeros incas... Despertaron, un verdadero interés entre los conquistadores españoles.

Eras  las guairas, construcciones similares a las chimeneas, pero en una disposición invertida, construidas a veces, sólo por piedras, y otras, con la presencia de mortero, e incluso cerámica, y hueso...

Estaban  orientadas, en función del curso del viento... un aire soplado que le proporcionaba una mejor combustión, al favorecer la entrada inmediata de oxigeno, por aquellos orificios que albergaba...
Tenían también, diferentes oquedades, procuradas a estar destinadas a la evacuación del humo.
Dichas "chimeneas",  solían situarse, bien, en zonas elevadas, o en llanos, dependiendo de la intensidad y frecuencia del viento y eran movibles. Se alimentaban con carbón, y realizaba la fundición de metales, durante todo el día, ya que el viento las proporcionaba una continua fuente de energía.

La plata primitiva... aquellos pedazos de rocas, con todas sus impurezas, se introducía en estos hornos. Al fundirse a altas temperaturas, se evaporaba el azufre, y una ligera cantidad de plomo...quedando así, "lingotes de plata con cierta acumulación de plomo" que más tarde en diferentes procesos, serían purificados, gracias a la intervención del azogue, (el mercurio de la época) necesario, para separar el plomo de la plata. Una verdadera técnica revolucionaria observada por los españoles a principios del siglo XVI, concretamente sobre 1558.
Posible escoria de fundición, con alto contenido en cobre.

La plata se disponía en polvo, y era mezclada con el azogue. Se dejaba unos dos meses reposar en grandes patios, se lavaba y se fundía, iniciando así, su proceso de purificación. Para reducir los metales en polvo, se requiría la utilización de molinos de agua, o de sangre (Más sobre acuñación con molinos de agua) los cuales, trituraban las piedras con gran efectividad.
Los mineros indígenas ("ladinos"), se encargaban de sacar el metal de las minas.

Este método, con azogue, fue copiado por los españoles, para poder obtener plata pura y con ella realizar las acuñaciones que hoy día, son consideradas como las mejores de todos los tiempos.

En el reinado de Felipe IV la producción de plata y mercurio se vio mermada.

El azogue pasó a ser un elemento muy valioso para la corona española, tanto o más que el propio oro. Se han encontrado en ciertos navíos hundidos de la primera etapa borbónica, gran cantidad de cajones con mercurio, procedente de las Américas y de la Península Ibérica.

Hasta la llegada de los españoles a las Américas, no se había implantado en este "nuevo continente", un sistema monetario como tal, acorde al europeo. Los nativos comercializaban con distintos elementos, de los cuales destacaban el cacao como moneda de cambio principal ( el "xiquipilli"era la medida marco, equivalente  a  ocho  mil  granos de  cacao), el oro, casi preferiblemente en polvo... utilizado para confeccionar arte que invocarse a sus divinidades y entre otros metales, estaño, necesario para el proceso de ciertas armas.

Con la llegada de los conquistadores al Nuevo Mundo, y debido al descubrimiento y a la explotación, de minas argénteas desconocidas haga entonces, para aliviar la cantidad ingente de metales nobles que llegaban a la Casa de la Moneda de Sevilla, se empieza a establecer  una serie de cecas indianas, (Potosí, Cartagena de Indias, México, Nuevo Reino ...) que producen piezas, y que se envian con posterioridad, a Castilla, junto a lingotes de oro y plata sin acuñar... poco a poco, las monedas, irán instaurándose en las provincias americanas, como base de la economía nativa.

Una de las acuñaciones más hermosas, que existen, en el reinado de Felipe IV , con ceca Indiana, son los 8 reales a martillo (los columnarios)

Se explotaron yacimientos de mercurio en Almaden, Italia y Perú, al igual que minas de plata, por casi todo el territorio indiano, vislumbrándose sobre manera, las de Potosí.

En Huancavelica se encontraba uno de los yacimientos mayores de mercurio.

El azogue, como decimos anteriormente, se empleaba, para separar los metales menos nobles que contenía la plata. Una vez purificada, se confeccionaban en rieleras, los lingotes pertienentes, y se quintaban. Se extraía físicamente un 20% del 100% del lingote, como impuesto de quinto, y se marcaba el lingote, para dar fé, de este importe cobrado por la corona española.

El mercurio, también fue utilizado, por los falsarios, para cubrir mediante amalgamamiento, las monedas de cobre.

16 maravedís de Felipe IV, ceca de Madrid de 1663. Leyenda bastante atípica: "...Res" en sustitución de "REX". Falsa de época.

Los falsificadores, a veces utilizaban una pasta de plata y mercurio que se adhería a la moneda. Después, se calentaba a altas temperaturas, favoreciendo la evaporación de este metal líquido, quedando entonces, forrada la pieza, por plata pura.


Felipe IV, 16 maravedís. Sevilla, fecha 166?. Falsa de época.

viernes, 8 de febrero de 2019

leyendas desajustadas en los maravedís de busto de Felipe IV

Un amigo mío numismático, que centra su colección, sobre todo, en moneda medieval, Rubén, hace poco, me ha enseñado una moneda de Felipe IV (maravedí de busto). Concretamente, 16 maravedís con ceca de Segovia.

Ésto me ha abierto las puertas a confeccionar esta entrada.

Su pregunta hacia mi, ha sido la siguiente:

- "¿A ver si sabes, por qué la he comprado?"- a lo cual, después de examinar más detenidamente la moneda, le contesté:

- Me supongo que por el 3 de la fecha-

Ciertamente no estaba equivocado.
Por el momento, no había reparado "más de la cuenta" en este tipo de detalles, hasta que él presentó una posibilidad, la verdad, bastante adecuada a lo que el sentido común aconseja.


16 maravedís de Felipe IV con ceca de Segovia de 1663. Foto prestada por Rubén Rojo, moneda de su colección.



Sk vemos la fecha de esta moneda, observamos rápidamente como el 3 está metido a "cajón" dentro de la leyenda. Si ese número hubiera seguido con la coherencia espacial de los demás dígitos de la fecha, habría colisionado al final, con el principio de la corona del escudo de armas.

Se nos presenta el 3, raquítico y alto, justamente para poder situarse donde le corresponde (aunque algo más enjuto y elevado).

Aquí, parece, que el abridor de cuños, no "calculó" bien las distancias de las leyendas... Pero es un fenómeno que suele ocurrir con bastante asiduidad en este tipo de piezas...no es la primera variante de este estilo que veo de esta guisa.

¿Entonces, a qué es debido ésto?

Vamos a intentar hipotetizar las respuestas a esta incógnita tan interesante.

1) Posiblemente, el grabador, se enfrenta al cuño sin ningún tipo de plantilla, por lo menos, en lo que respecta a las leyendas...pues de no ser así, lo lógico, es que todas los números y letras de las mismas, estuvieran bien alineados y gradualmente espaciados (ya que tendría margen de corrección antes de pasar el trabajo al metal). Este "error" parece más bien, una equivocación sobre la marcha.

De repente, el abridor de cuños, (Más sobre procesos de acuñación) se da cuenta, de que se le queda corto el espacio donde grabar y no tiene más remedio que adelgazar el número y elevarlo, para que quepa dentro del espacio destinado a la leyenda.

Podemos observar, que el momento que desencadena este problema, viene de antes. La fecha se va torciendo ligeramente a derechas, cogiendo una inclinación un poco acentuada hacia el interior del campo de la moneda, alcanzando  su máximo grado de inclinación, en el segundo 6...este desencadenante, produce que la leyenda, se acerque mucho más a la corona del escudo y haya menos margen de actuación.

2) Es, como vimos anteriormente, bastante casual, encontrarnos con el último número de las fechas de ciertos Felipes descentrados, inclinados y girados...sería lógico pensar, que cabe la posibilidad de que los cuños estén repetidos, copiados, en sus inicios.

Si tuviéramos cuños similares para grabar distintas monedas, con fechas de sólo tres dígitos, podríamos introducir el cuarto de ellos cuando el año de emisión cambiara...así, sólo modificaríamos lo que respecta a la fecha, evitando tener que confeccionar un cuño nuevo...aunque en esta teoría, no encaja bien, que el artesano dejase tan poco espacio para futuras intervenciones... Tal vez, el ojo del grabador, vio más completa la moneda, sin ese cuarto dígito en su concepción, y artísticamente, acercó la fecha al escudo, pasando por alto que tiempo más adelante, tendrían que colocar el cuarto número.

Por otro lado, este 3, incluso podría tener distinto arte, y ser del mismo grabador o de otro distinto (factor que afianzaría más está segunda hipótesis)

Conclusión:

A expensas de escuchar nuevas teorías (cosa que os animo a hacer en los comentarios de esta entrada), yo me quedo con la primera opción, por dos motivos fundamentales:

- Por la inclinación de la fecha hacia el margen inferior derecho. (Considerando este dato, como un "error" en la precisión en el grabado del abridor de cuños)

- Por el desajuste de más palabras en las leyendas...no sólo las fechas de estos maravedís de busto sufren estos pormenores, también se acometen éstos, generalmente al principio de las leyendas...tal es el caso de la misma moneda, en la que se puede ver la desalineación de las letras de la palabra Hispaniarvm, aunque menos acentuada que en otras piezas.

miércoles, 23 de enero de 2019

Falsificaciones de busto sobre monedas originales

En relación a las falsificaciones de los Felipes de busto, existen básicamente, dos modelos existentes;

1) Aquellos, en los que nos encontramos, un cospel inmaculado, como si estuviera la moneda recién acuñada, sin muestras de marcas anteriores. Ésto, podría deberse básicamente a varios procedimientos:

. Ocurría, a menudo, en las cecas oficiales, que con la producción de moneda incipiente de cobre, se aprovechaban piezas de años anteriores, evitando así los gastos generados en conseguir aquellos metales destinados a crear circulante nuevo. A veces, estas monedas se aplastaban a martillazos, sin dejar rastro del arte anterior, asegurando con ello una impresión óptima del nuevo cuño. Los falsarios, después del amartillado, en el que adelgazaban y estiraban las monedas, las cortaban y acuñaban.

. Otras veces, las monedas originales, se fundían y se creaban con ellas, cospeles o rieles nuevos, donde poder estampar los cuños asignados.


Por ello, no es de extrañar, que los falsificadores, imitarán estas técnicas oficiales. Así que,  lo más probable, es que fundieran las piezas o las golpearan, para no dejar rastro del arte antiguo de las monedas y evitar tener que conseguir materia prima nueva, con un mayor coste en la elaboración de sus monedas.


Dichos módulos, se presentan a nuestros ojos, a veces perfectamente nítidos y con un arte, esmerado y cuidado,  tentándonos al engaño, en cuanto a diferenciar esas falsificaciones con las propias monedas originales. Sevilla es una de las cecas más imitadas y suele gozar de diseños muy acertados.

2) Aquellos, en los que se ven resellos anteriores, o leyendas o diseños, de las piezas originales.


Posibles IV maravedís de Felipe IV (falsa de época) sobre moneda original de IV maravedís de Real Ingenio de Felipe III u 8 maravedís de Real Ingenio de Felipe III o IV. Visible la leyenda de la moneda original.

En estos casos, los falsarios, no consiguieron erradicar los "dibujos" de estas monedas, o bien por premura en el trabajo, o bien, por dejadez o simplemente, por asegurarse una reducción de la pena en caso de ser apresados por delito de falsificación. (Cuanto menos se pareciese la falsificación al modelo original, más posibilidades tenía el falsario de minimizar los castigos)

Puede, que sean piezas, en las que no se aplicaron los procedimientos anteriormente descritos, o tal vez, sí se acometieron, pero ligeramente. También, es posible que acuñaran directamente sobre las monedas originales, sin aplanarlas, quedando zonas de grabados de cuños anteriores y cuños recientes, aunque lo más probable, es que amartillaran las monedas para aplanarlas.

Estas reminiscencias de piezas anteriores, son más raras de encontrar y aportan evidentemente, mejores datos sobre la historia de este tipo de monedas, por lo que, personalmente, creo que alcanzan un grado de atractivo mayor.


4 maravedís de Felipe III u VIII maravedís de Felipe III o IV de Real Ingenio de Segovia, como moneda original, con resello a 8 de 1651/2. Encima, 16 maravedís falsos de época con ceca de Sevilla.


En ocasiones, el descuido, o la intencionalidad propia, en la acuñación, ha sido más que evidente... también se han improntado cuños mayores, en módulos más pequeños, correspondientes a valores menores. Esta práctica, puede incluso observarse, en monedas labradas en cecas oficiales y en distintos periodos, bien como pruebas o errores...

Seguramente, existan falsificaciones de época, de estos Felipes, sobre moneda original, con módulo de menor tamaño al que debería corresponderse. Para el falsario, era mejor práctica, ya que de ser así, ahorraría capital. Sólo tendría que estirar el flan a martillazos, hasta conseguir el tamaño deseado, y asemejarlo a un módulo mayor (aunque con menor peso y menor grosor).

En circunstancias determinadas, estiraban monedas originales de gran módulo, que luego, al ser aplanadas y alteradas en una mayor elongación, eran cortadas, aprovechando las distintas secciones resultantes, para reacuñar moneda nueva...sacando así, de un solo flan, varios de ellos.

La práctica de seleccionar moneda antigua para improntar artes falsos, desde mi punto de vista, soluciona una de las incógnitas que se centra, en desentrañar, el "por qué" ciertas monedas de los falsarios, poseen liga de plata...y ésto es debido, sin duda alguna, a que los cospeles de anteriores pragmáticas, ya la albergaban en sus flanes.

Más sobre plata en monedas originales de busto de Felipe IV (aquí y aquí).

Para favorecer a la hacienda española, destinada entre otras cuestiones, a las subvenciones de las diferentes guerras, (más sobre altercados catalanes, guerra contra Francia e independencia portuguesa) se  empezaron a cobrar ciertos impuestos. Uno de ellos, el de almojarifazgo (impuesto de aduanas) aplicando un 5% sobre todos los bienes exportables e importables del territorio peninsular.

Existía también, el Derecho Real de Tonelada, a partir del cual, se cobraba mínimo, un 35% del valor de mercado, de los bienes que albergara el barco, y que llegaran a la tonelada de peso.

Por otro lado, a todo comerciante, que llevara su plata a la respectiva casa oficial de moneda, para ser convertida en lingote, se le exigía un impuesto, por Derecho de Cobos (denominado así por el nombre del secretario del rey Carlos I, Francisco De Cobos) por los gastos de ensaye, fundición y marcado, y en apreciación de quinto real (impuesto sobre la quinta parte de los metales preciosos extraidos en zona de la corona española. El 20 % de las explotaciones mineras le correspondía al rey). Estos lingotes, confeccionados a partir de la plata traída, recibían la consideración de "monedas mayores". Tenían curso legal y con ellos, se podían realizar grandes transacciones económicas.

Los falsarios, también emascaraban la plata y el oro en forma de monedas (falsificaciones de monedas en oro y plata), y las cubrían con un baño de cobre, para no llamar la atención sobre ellas.

8 maravedís de Felipe III o IV, con resello a 8 de 1651/2 y resello del anagrama PVS/RX de 1658/9. Seguramente es una falsificación "de contrabando", hecha con plata extraída de las Américas, cuyo baño de cobre ha desaparecido. Pieza muy rara.


Conseguían así, evadir dichos impuestos... Y una vez, asentadas estas piezas en tierra ibérica, se fundían, y reutilizaban para diferentes cometidos.