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jueves, 8 de noviembre de 2018

Diego De Astor

Diego De Astor, fue seguramente el principal grabador del Real Ingenio de Segovia, en tiempos de Felipe III. Gran artista, nacido en Malinas, provincia de Amberes, y discípulo del propio Greco, no tardó mucho tiempo en situarse, como uno de los grabadores de monedas más importantes de su época.

Residió un tiempo en Toledo, aprendiendo su oficio como grabador de láminas, en el mismísimo taller de El Greco.

Felipe III le habilitó un puesto como grabador del Real Ingenio de Segovia, en 1609.

Años más tarde, viaja a Madrid para colaborar con el matemático portugués, Juan Bautista Labaña, en la elaboración de unos planos cartográficos del Reino de Aragón.

El propio Felipe IV, entusiasmado con el trabajo de este "artesano" (y visto que este monarca entendía y gozaba del arte de su época) no tuvo ningún problema, para seguir contando con Diego en la Casa de la Moneda de Segovia (Real Ingenio) y más tarde, con el propio hijo del tallador, también llamado Diego, al que le habilitó una plaza en el Real Ingenio de la Casa de la Moneda de Segovia en 1633 (más sobre acuñación a molino)

Diego De Astor (padre) fue destinado en 1638 en la Imprenta Real de Madrid, como tallador de sello.

Es lógico pensar, que este artista fuera como bien dice Glenn Murray, el grabador de los primeros centenes y cincuentines, ya que llegó al Real Ingenio de Segovia en 1609, fecha que coincide con la emisión de estas incipientes piezas.


50 reales (cincuentín) de Felipe III de 1618, acuñado en plata. Ceca de Segovia. Cuño atribuido seguramente a Diego De Astor. Foto de la Asociación Numismática de la Casa de la Moneda de Segovia.


Por lo tanto, sería de suponer, que hasta 1633, Astor padre, fuera el grabador principal del Real Ingenio de Segovia, realizando su trabajo junto a ensayadores de la talla de Esteban de Pedrera, con resultados de gran nivel artístico.


8 maravedís del Real Ingenio de Segovia de 1617, con marca de ensayador de Andrés de Pedrera.

Es comprensible también, que el propio hijo, hubiera estado grabando, en la misma ceca, en la época de las primeras emisiones de los Felipes de busto (maravedís de los valores; 2, 4, 8 y 16)


2 maravedís de Felipe IV acuñados a martillo de la Ceca de Segovia de 1661. Ensayador (S). No catalogada (no se conocían piezas a martillo de 2 maravedís de la Ceca de Segovia)



Diego de Astor (padre) fue pionero en los avances de mejora en la fabricación de cospeles.

Él estuvo encomendado a que las monedas a martillo pudieran ser más perfectas en su elaboración...con mejor circunferencia y con cerco (supongo que gráfila) para evitar el cercén de las mismas... Pero la velocidad de la acuñación entorpecía la calidad de las piezas acuñadas, y tal "anvance" sólo se quedó en una prueba. Ésto ocurrió 20 años después, de que Miguel De La Cerda, inventase el "ingenio de la Tijera" para paliar estos problemas. Se acuñaron con Diego De Astor, un número determinado de piezas, consiguiendo mayor perfección en la circunferencia de los cospeles. Así que por lógica tuvo que estar también grabando cuños para la Casa Vieja de Segovia. (Ceca a martillo)







Alguna fuente consultada

- Boletin de la Real Academia de la Historia. TOMO CXCIX. NUMERO III. AÑO 2002.

martes, 23 de octubre de 2018

Monedas de busto de Felipe IV descentradas

En los maravedís de busto acuñados a molino de Felipe IV, en su resultado final, pueden darse básicamente dos errores en principio de aspecto similar.

El primero de ellos, participa del mismo proceso de acuñación, y el otro, inmediatamente después de que la moneda haya sido acuñada.

Errores

La característica principal de estos errores, es que nos muestra monedas que poseen anverso y reverso descentrados, fuera de lo que sería la circunferencia deseada del flan acuñado, en la que deberían caber todos los elementos de la pieza, no siendo ésto así.

Con respecto al proceso de acuñación (primer error) no era raro que a veces, los rodillos que marcaban el arte de la moneda, estuvieran desajustados y por ende, mal calibrados y desincronizados el uno del otro.

Es de suponer, que el trabajo constante al que estaban sometidos los rodillos por la fuerza del agua, y la rutinaria fricción con los metales de los que se constituía el riel, hacía que a veces, no giraran ambos a la misma velocidad, ocasionando una desincronización de los cuños, que al final grababan a tiempos distintos en el cospel de la moneda.

Rodillo del Real Ingenio de Segovia. Foto de la Asociación de la Casa de la Moneda de Segovia.

A parte del constante trabajo de los rodillos, también pudiera dispararse este desajuste de cuños, porque uno de ellos estuviera más gastado que el otro y resbalase en el proceso de acuñación... originando esa mala calibración.

Sea cual fuera el motivo, podemos encontrarnos con monedas en las que el anverso, aparece centrado y el reverso, descentrado o viceversa.

En estos casos, el recortador seleccionaba una de las dos caras de la moneda para realizar el corte, quedando incompleta la otra parte, al estar mal sincronizadas.

A este error se le denomina; moneda descentrada por desajuste de rodillos de acuñación.


2 maravedís de 1663, Burgos, con arte descentrado. Más presente en reverso que en anverso, por lo que hace suponer que es error en el proceso de acuñación de la pieza. Se pueden ver las marcas de arrastre del riel. Colección del autor.


El segundo error, se daba fuera del propio proceso de acuñación. Cuando las monedas eran recortadas... a veces el recorte estaba descentrado y se salía de la gráfila, conformado en ocasiones, en un mismo cospel, el cuño de dos piezas...

Riel con varias acuñaciones, una de ellas perfectamente recortada. Foto de La Asociación de la Casa de la Moneda de Segovia.


Este procedimiento segundo, se diferencia del primero, porque se puede observar claramente, tanto al anverso como al reverso, completamente alineados, a pesar de estar descentrados. Es decir, poseen el mismo grado de descentre.

A este error se le denomina; moneda descentrada por mal recorte del cospel.


8 maravedís de Felipe IV, Madrid, con arte descentrado por mal recorte. Igual grado de error presente en reverso que en anverso. Colección del autor.


Sí nos imaginamos el último proceso, en el que las piezas adquieren su dimensión de monedas, comprenderemos que seguramente  se daban varias circunstancias para que éstas gozaran de dichos recortes:

Una sería, la velocidad en la cuál se recortaría la moneda, restando atención a la tarea del propio recortador, y otra, podría ser, que el riel tuviera tantas monedas por lingote laminado, que alguna no llegara a tener todo el metal necesario (se ven hoy en día, piezas con final de riel) y una manera de que todas las piezas salieran con la misma cantidad de metal, sería, si se roba el arte de cada una de ellas (más sobre el arte de las monedas de busto de Felipe IV) y se cogen como parte de la pieza final, zonas vacías del flan, en ocasiones con sus marcas de arrastre, a través de los diferentes cortes circulares (pero ésto es un suponer)


Recortador de monedas. Foto cedida por La Asociación de la Casa de la Moneda de Segovia.

Estas características, se agudizan en ciertas monedas, siendo un verdadero regalo por su exclusividad y hermosura para los coleccionistas, que sabrán valorarlas como es debido. Son monedas con muchísimo encanto, pues nos cuentan mucho más sobre su vida, su historia, y en definitiva, sobre su esencia.

jueves, 18 de octubre de 2018

Hemeroteca 8 maravedís no catalogados



8 maravedís acuñados a molino en Madrid (Puerta de Alacalá)
Ensayador Ignacio De Payna.

Anverso:

PHILIPPVS+(flor de cuatro pétalos) IIII . DG (leyenda no catalogada)

Reverso

HISPANIARVM REX 166?



Moneda descentrada por mal recorte. Marcas de arrastre del riel en el cospel, para ser mejor arrastrado por los rodillo.

Dos acuñaciones.

lunes, 8 de octubre de 2018

Los ducatones Piedfort de Felipe IV

En los Países Bajos, con Felipe IV, tenemos los duros equivalentes a los 8 reales peninsulares; los ducatones (más aquí)

Antonio De Aguilar, escribano de la Real Casa de la Moneda de Madrid(1650) constata la equivalencia del valor de los reales de a 8 peninsulares y los ducatones:



Documento oficial de Antonio De Aguilar (museo británico)




"...los ducatones son iguales en valor, y ley de plata a los reales de a 8..." Antonio De Aguliar.

En los años de autoridad del "Rey Planeta", las cecas que se dedicaron a acuñar estos ducatones tan espectaculares, fueron Amberes y Bruselas.

Son obras de arte en sí mismas,  de un gran tamaño, con cantos gruesos y lisos.

Están acuñadas a martillo y contempladas en mano, transmiten una gran sensación de poder. Las considero monedas de suma belleza, que animan a aquel que tiene el placer de verlas, a "querer poseer una".

Tienen un arte esbelto y esmerado, sobrio y muy bien proporcionado dentro del cospel.

En el anverso aparece el monarca mirando a derechas, siempre con armadura. De este tipo de monedas, hay dos variantes que se ordenan cronológicamente en función de la edad del rey (Gola rizada y gola plana)



Ducatón de Felipe IV (primer tipo) Ceca de Amberes. 1634. Mismo cuño que en algunos dobles ducatones. Colección del autor.


En el reverso aparecen los leones rampantes (símbolo del escudo de los países bajos) flanqueando el escudo de armas español de Felipe IV.

El peso de estos ducatones suele ser de 32 gramos.

Es ya, con Carlos II, cuando se empieza a emplear la prensa de volante para las acuñaciones de los ducatones...

Ducatones Piedfort

... Pero vamos a hablar de los dobles ducatones, o ducatones Piedfort (monedas acuñadas con doble peso y grosor) acuñadas por primera vez por los archiduques de los Países Bajos, Alberto e Isabel.

Fueron monedas que cogieron la constumbre de ser fabricadas como "muestras" de nuevos tipos de moneda.

Son piezas generalmente que no llegaban a circular. Tenían doble peso que los "simples" ducatones y alcanzaban un valor extrínseco de unas 4 veces más que éstos.

Solían ser monedas que por mandato real, se regalaban a personalidades reconocidas, a altos dignatarios (oficiales del consejo de finanzas...) y a maestros de las respectivas casas de la moneda... A veces, particulaes mandaban acuñarlas, con autorización correspondiente del rey. Eran lógicamente, personas, que económicamente podían permitírselo (llevando su plata a las cecas y pagando los impuestos de señoraje...) Como pasaba en la España peninsular, con los duros de a 8...



Doble ducatón de Felipe IV. Ceca de Bruselas. 1623. Diámetro 43, 5 mm, peso de 60,7 g. Grosor del canto de 4mm. Moneda de la colección de D. Tristán Jover. Foto de www.cgb.fr

El precio de mercado de estas piezas es  bastante elevado, y es tedioso encontrarse con acuñaciones perfectas. Sí ya es difícil conseguir un doble ducatón, no digamos un triple ducatón, que también fueron acuñados, con un valor extrínseco 8 veces más alto que los ducatones.

En la península se habla también de que se realizaron monedas de hasta el quíntuplo peso...

En cuanto a la acuñación de estas monedas, vemos que al ser cospeles grandes y gruesos, a veces encontramos ciertas aberturas, grietas en el flan, pero es normal, ya que son piezas de muy difícil estampación... Seguramente se reutilizaban los cuños de los ducatones, en las monedas dobles y triples, pues se tiene constancia, de que anversos con ciertos fallos de acuñación, se han visto iguales en ducatones y doble ducatones.






Algunas fuentes consultadas:

Administración digital
Los ducatones y Patagones del Bramante de Felipe iV y Felipe V por Ernesto Gutiérrez Guinea

Imperio numismático

Documento oficial de Antonio De Aguilar. 39.
British Museum

martes, 25 de septiembre de 2018

Variantes según el arte de la moneda, en los maravedís de busto de Felipe IV

Existen innumerables variantes, dentro de los maravedís de busto de Felipe IV.

Hoy vamos a hacer incapié en el arte de las monedas y no en las leyendas, que ya de por sí, son numerosas...

Destacamos, que los cuños, en este periodo de tiempo que nos ocupa, de 1660 a 1664, gozan de ser muy variados.

Variantes de distintos elementos del arte de la moneda 

Rostro

El rostro del monarca posee según el grabador de cada ceca y dentro de la misma casa, bastantes cuños.
Son bustos, que aún hoy en día, nos sorprenden porque se van descubriendo nuevas  variantes sin catalogar.

Uno de los tipos de busto de Felipe IV.

Todos, los rostros miran a derechas, exceptuando una variante muy rara de la ceca de Córdoba que mira a izquierdas (más aquí).

Rostro a izquierdas (falsa de época)

Orlas

En cuanto a orlas, destacamos las que rodean al monarca. Suelen ser orlas circulares pero no al 100% simétricas... A veces se ven las imperfecciones del perímetro de la circunferencia, como si la hubiese hecho el abridor de cuños a mano alzada. Con respecto a esta característia, la diferencia más notoria, estriba, en que hay monedas con el busto del rey, con o sin orla.

Orla circular pequeña que rodea el busto del monarca.

También pasa en el anverso (llamo anverso, a la cara de la moneda donde aparecen ceca y valor) con el escudo de armas, que puede situarse dentro de una orla o no...

Las coronas

Fijándonos en las coronas que superan los escudos de armas, también existen tipos distintos según su arte... Normalmente, no se suelen estudiar, ni plasmar como variantes, al no ser que sean coronas abiertas o cerradas, que entonces sí entran dentro de una catalogación menos exaustiva.


Tipo de corona cerrada en 16 maravedís de Felipe IV

Valores

Los valores generalmente se sitúan en la parte derecha del castillo. Los valores que son iguales, se diferencian a veces, por la posición en los que están grabados. Ésto ocurre, sin duda en valores altos (16 maravedís) donde el último dígito, también da la posibilidad de hallarse girado.
En relación al valor de 8 maravedís, podemos encontrárnoslo con número latino o arábigo.
Con 4 maravedís, el valor siempre estará grabado en número latino. Hay también variantes en las que el IIII aparece bajo el castillo y no a la derecha de éste.
Con el valor II, también veremos el número en latín.
Valor de IIII maravedís muy elevado a derechas del castillo.

Todos estos valores pueden estar o no, acotados por puntos, perteneciendo así a una u otra variante.

En cuanto a las cecas, tenemos más información aquí.

8 maravedís de Felipe IV de Madrid de 1661. Marca de ceca bajo el escudo cuartelado.

Ocurre lo mismo que con los valores... Pueden estar o no acotadas por puntos, al igual que los ensayadores.

Enlace sobre las distintas marcas de ensayador, en los maravedís de busto de Felipe IV.

Todas estas peculiaridades, incluyendo las características propias de cada leyenda, conforman un sin fin de variantes que aún en día faltan, por ser catalogadas.

martes, 18 de septiembre de 2018

Corregir monedas dobladas

Hace poco recibí de un amigo, una moneda de 16 maravedís de Felipe IV, completamente doblada sobre sí misma. La doblez era tal, que llegaba a juntarse el cospel, conformando casi una semicircunferencia. Un pequeño vano, salvaba esa pequeñísima distancia entre las dos paredes del mismo reverso.
8 maravedís de Felipe IV, algo corregida antes de aplicarla calor.

Tenía bastante buena pinta, pero sabía de antemano que una mala decisión daría con la pieza al traste.
Así que, ni corto ni perezoso, me puse a indagar sobré qué método sería el más indicado para tratar a esta desafortunada moneda.

Afortunadamente, di con uno que me satisfizo nada más verlo, y me alegró haberlo elegido, después de tan buenos resultados.

Frente a monedas de este tipo, lo mejor es actuar con prudencia y no dejar ninguna posibilidad de error en nuestra manipulación.

Cogemos la moneda y la depositamos en la base de una pequeña olla. Es decir, damos la vuelta a la olla, y colocamos encima de su base a la moneda (por la parte donde recibe el fuego)

Nos hacemos con un soplete (podéis adquirirlo seguramente en cualquier tienda con productos para la cocina...) en mi caso, elegí un pequeño quemador para azúcar (cremas catalanas, ponches segovianos y demás delicatessen...)

Lo encendemos y enchufamos diréctamente la llama sobre el cospel... y sin miedo, esperamos hasta que éste se ponga rojo, pasa por gamas de color, como el verde y el azúl...
A veces es mejor llegar solo a esta gama de colores, para que la pátina no se resienta tanto... Hay que tener más cuidado y paciencia con el rodillo.

cuando veamos que está lo suficientemente caliente (al rojo vivo) con una cuchara, u otro utensilio, empujamos la pieza hasta dejarla caer en un recipiente lleno de agua, que previamente habremos dispuesto cerca de la olla, por comodidad. (Ojo, no coger la moneda, que quema)

Moneda literalmente al rojo vivo.


Esta operación la haremos unas cuantas veces, dependiendo del grosor de la moneda y de su flexibilidad.

Intentad no ceder mentalmente, y frenar el impulso de abrirla con procedimientos mecánicos.

La moneda, va cediendo sola, y cuál ostra, va abriendo su concha, con cada repetición de fuego y agua.

Sorprendentemente, la moneda va cediendo sola, como "por arte de magia".

Llegará un punto en el que esté casi del todo abierta, es el momento de empezar a meter otra variable dentro del procedimiento de desdoblamiento.

Cuando llegue ese instante, repetiremos el mismo tratamiento; calor, y agua... rápidamente la sacamos del recipiente y la colocamos en una superficie plana (bajo ella, un trapo para no rayarla) y por medio de un objeto cilíndrico (lápiz, boli, rodillo....) Apretamos levemente y giramos de alante a atrás, hasta abrirla un poquito. Aquí es donde hay que tener cuidado y no ser impaciente. Que ceda una poco la moneda, pero no la forcemos a más. Repetiremos después el proceso de quemar y sumerjirla en agua, para acontinuación utilizar de nuevo el rodillo... Así cuantas veces sea necesario...podemos alcanzar las 6 repeticiones o más...llegará un punto en que la moneda consiga plenamente su horizontalidad, y será el momento de aplaudir, pues tendremos la pieza corregida.

Cuando la moneda no posee un metal en condiciones, la pátina se resiente mucho...hay que volver a despatinar y repatinar...

Moneda terminada. Repatinada y protegida con cera. 


Misma moneda con distinta iluminación. A mí parecer, falsa de época.


El acabado muchas veces, depende del estado de conservación de la pieza.



4 maravedís de busto fe Felipe IV acuñados a rodillo. La Coruña, 1662. Vellón rico, esta pátina es estable.

El inconveniente de este método es que la pátina se obscurece, pero tendremos una pieza buena para nuestra colección, (si ésta poseía buenos relieves, y lo más importante, sin marca del pliegue primigenio)

Un dato a tener en cuenta, si hubiese que limpiar la moneda (métodos de limpieza, aquí), hacerlo después de haber efectuado este procedimiento, porque la escoria y suciedad de la pieza, protegerá a la pátina del calor del soplete.




lunes, 17 de septiembre de 2018

Repatinado con atmósfera de amoniaco

En esta nueva entrada, vamos a contemplar una buena forma de repatinar monedas.

Inevitablemente, ciertas piezas han tenido que ser limpiadas de forma drástica, viéndonos obligados a eliminar toda su pátina, conseguida al cabo de tantos años. (Ver más sobre métodos de limpieza, aquí)

El proceso de repatinado es importante, ya que, aunque se conforma una pátina artificial, ésta nos sirve para frenar el avance del cáncer de cobre y ayuda a proteger al cospel frente a los agentes externos.

Esta moneda la compré en un lote de piezas antiguas. Nada más verla, lo primero que hice es apartarla del resto, para no contagiar a sus "colegas".
Módulo de 8 maravedís completamente infectado de cáncer de cobre. Anverso.



La limpieza y la consecuente repatinación, nos sirve en el caso que nos ocupa de dos maneras:

Por un lado, conseguimos quitar toda esa costra oxidada e inestable, que entorpece el arte del cospel, y por otro, saneamos el metal y le damos una protección extra.


Por el módulo y el reverso, sabía que eran 8 maravedís, pero dudaba entre Carlos III, Carlos IV, Isabel II e incluso Fernando VII.

Método

Cogemos un frasco de cristal y forramos las paredes de su interior con papel de aluminio. Exprimimos el zumo de un limón y hechamos una cucharada grande de sal. Removemos e introducimos el mejunje en el frasco. A continuación depositamos la moneda.
Zumo de limón en contacto con la moneda. (Se van desprendiendo todas las impurezas)

Este proceso puede ser lento.

La moneda que mostramos, estuvo dentro del líquido 6 horas, hasta que se desprendió todo el cáncer y la pátina desapareció por completo, mostrándonos el color de la moneda, a flor de piel, con ese tono rojo dorado.

Después de tres horas, todavía quedaba cáncer por quitar.

Una vez hemos conseguido despatinar por completo la moneda, nos toca volver a repatinarla.
Para ello, cogemos un frasco de cristal, vertemos amoniaco (en mi caso eché amoniaco y algo de vinagre, para conseguir una pátina más verdosa) y colgamos de la tapa mediante un hilo a la moneda. Ésta tiene que quedar a excasos centímetros del líquido (nunca tocarlo) suspendida en el aire a unos 2 o 3 centímetros.

La dejamos durante unas horas o días... El tiempo depende del metal de la moneda y de la pureza del amoniaco (cuidado con los gases que vierte...)



Anverso y reverso después de estar un día entero sometida a los vapores del amoniaco. Ya distinguimos que es un Carolus.

Con respecto a la moneda en cuestión, diré que no me convenció del todo el efecto conseguido después de un día entero, así que froté de nuevo con cepillo de dientes y procedí a repetir el repatinado.

Conseguí tenerla un día y medio más, cuando la saqué, observé unos puntos verdes al rededor de todo el cospel (aquí no hay que asustarse). Después, la volví a meter en el frasco y llegué a los dos días con dicho proceso. Las manchas verdes se volvieron color esmeralda, y es cuando decidí sacarla.



Anverso y reverso después de estar sometidos a 48 horas de vapores de amoniaco.


A veces las pátinas artificiales son uniformes y otras juegan libremente, creando distintas composiciones de colores.
Una vez hemos sacado la moneda del frasco, hay que frenar el proceso de los ácidos. Para ello, pasaremos la llama de un mechero por encima del anverso y del reverso, durante el tiempo que creamos oportuno (cuantos más segundos, más se obscurecerse la pátina)
Después la metemos en agua (preferiblemente destilada) un buen rato, la sacamos y secamos.

Una vez seca, la untamos con cera microcristalina, para preservarla.

El último proceso podemos saltárnoslo si queremos. En éste, si queremos, mojaríamos la moneda y la untaríamos inmediatamente con arenilla. Depositamos la arena encima de la superficie mojada de la moneda y con el dedo restregamos todo el cospel. Dejamos secar y vamos quitando con trapo y dedo, el sobrante (con mucho cuidado) y sin presionar en exceso.

Este último método puede darnos muy buenos resultados, y gracias a él, observamos como las leyendas y parte del arte de la moneda se destacan.


Moneda terminada, lista para ser encapsulada. Tierra que remarca los relieves. 8 Maravedís de Carlos III de Segovia 1785.

jueves, 13 de septiembre de 2018

Busto a izquierdas de maravedís de bustos originales de Felipe IV

Generalmente, los maravedís de busto, tienen una característica que los hace a casi todos comunes, y es, que el rostro del monarca, aparece mirando a derechas.

Con esta seña de identidad, es fácil diferenciar a aquellas monedas falsas de época, con las que no lo son, pues las piezas en las que los bustos miran a izquierdas, normalmente, siempre serán consideradas falsas.

No obstante, como imagináis,  hay excepciones que vienen a confirmar la regla.

De un tiempo a esta parte, me viene a la cabeza la duda de por qué el busto de Felipe IV, normalmente en este tipo de monedas, mira a derechas. No sé si respondía a las pertinentes pragmáticas, o es que el abridor de cuños, tenía potestad para establecer este tipo de orientación, no sé si se debía a una ideología, o a una cuestión simplemente estética...

Considero, por otra parte, que en las monedas falsas de época que miran hacia la izquierda, la motivación podría responder a varias causas:

Esta fue la moneda (maravedís de busto), ciertamente más falsificada en la historia de la monarquía española, por ello, no es de extrañar que los falsarios basándose en lo que veían, cambiasen la orientación del rostro del monarca en un intento de suavizar una posible pena en el caso de que fueran descubiertos por el orden social existente. (Se sabe que algunos falsarios, no reproducían exactamente los originales, no por falta de aptitudes, si no, porque sabían, que la ley, reducía la pena, en aquellas falsificaciones, en las que claramente difería el arte de la moneda falsificada en relación a las generadas en las respectivas cecas oficiales)

16 maravedís de 1664 con busto a izquierdas. Falsa de época. Colección del autor.

Esta fórmula, ayudaba a las autoridades competentes, a encontrar ese tipo de falsficaciones, de una forma algo más sencilla... pero en post de beneficiar a los mejores falsarios (por la reducción de la pena), les perjudicaba, pues, al ser piezas más reconocibles, ocurría, que se exponían más, y así, pasaban a ser una presa, menos difícil.

Otra causa puede deberse, sencillamente, a la apetencia del falsario en dejar constancia de su impronta personal, riéndose de lo legalmente establecido, y usando todo su poder artístico y emocional, para ello.

Existe una teoría también, que explica que aquellos artistas diestros, normalmente pintan los rostros a derechas, pues les es más cómodo y natural, y los zurdos a izquierdas... Así que, según lo dicho, podríamos saber si el grabador era zurdo o diestro... No sé qué pensar de ésto, pero yo que escribo con la derecha, si me pusiera a pintar un rostro, preferiría pintarlo a izquierdas, creo que sería más fácil para mis trazos, así que no estoy convencido de tal formulación.

Sea lo que fuere, existen maravedís de busto oficiales de Felipe IV, con el rostro del monarca mirando a izquierdas. Raras excepciones, que hacen aún más atractivo el coleccionar este tipo de piezas.

Con la ceca de Córdoba, y fecha de 1663, existen 4 maravedís de Felipe IV con busto a izquierdas. Considerada muy rara.
Ensayador (T) (M) Simón de Tapia.
Ceca C con corazón encima.

Leyenda anverso:
+PHILIPVS+IIII+D+G

Leyenda reverso:
HISPANIARVM REX 1663+

Existe otra variante de 4 maravedís de 1663 de Felipe IV, con busto a izquierdas, con la ceca y ensayadores a derechas del castillo (de Córdoba) y la C mirando a izquierdas.

Leyenda anverso:
+PHILIPPVS+IIII+D+G

Leyenda reverso:
HISPANIARVM REX+1663+


lunes, 10 de septiembre de 2018

Estuches para guardar monedas

Ciertamente nos habremos preguntado más de una vez, cuál es la manera más idónea de guardar nuestras piezas.
Hoy voy a referirme a los estuches de madera o acolchados, con la presencia de bandejas apiladas, donde dejar descansar las monedas.

Lo primero de todo, es tener en cuenta, en qué tipo de región vivimos. No es lo mismo una zona con presencia de  mucha humedad, como bien pudiera ser Mallorca, que otra, con humedad casi nula, como pueda ser Segovia. No es equiparable vivir al lado de un río o de un mar, que al lado de la montaña o en un lugar más desértico...

En aquellas regiones con bastante humedad, es importante disponer de un habitáculo en el que podamos meter estos estuches... En el mismo, podremos colocar bolas antihumedad, que absorberán este vapor de agua tan perjudicial para nuestras monedas.
También podemos disponer de un humidificador, que neutralice está humedad, pero puede ser molesto por el ruido que emite el propio aparato e incluso peligroso, ya que se "se come" el aire que respiramos.

Otros, preferirán disponer de medios más complicados y altamente eficaces como las centrales de tratamiento de aire... Os dejo un enlace al respecto:

https://www.murprotec.es/consecuencias-humedades/deshumidificadores-bolas-anti-humedad/

Tampoco es cuestión de alarmarse.
Pienso que con unos paquetitos de bolas antihumedad y sus respectivos cambios, cada cierto tiempo, tenemos más que de sobra.

Volviendo al tema que nos ocupa, el de los estuches, vemos que puede haber básicamente de dos tipos:

O bien de madera, o bien de cuero forrado, o sintético que emula al cuero. Ambos pueden albergar bandejas de fieltro con sus conocidos compartimentos para las monedas.

Algunos espacios son redondos y otros cuadrados. En ellos podemos depositar nuestras piezas "a pelo" o encapsuladas, con materiales óptimos...y de formas, o bien cilíndricas o bien cuadradas.

Esta manera de organizar las monedas, es muy vistosa. Yo la suelo emplear para guardar las monedas más representativas de la colección.

Distinguiremos entre monedas de oro, cobre y plata, pues, podemos tener diferentes procedimientos de "almacenaje" según el tipo de metal.

Estuche de cuero para albergar medallas o monedas.

Monedas de oro:

El oro es uno de los metales preciosos más estables que existen. Es casi incorruptible y no se oxida.
A pesar de ello, las monedas de oro pueden coger una ligera "pátina" que las hace más adorables...la reacción es sólo externa, y se da como consecuencia de las alteraciones químicas que se producen en la tierra al contacto con la pieza, pudiendo, en ocasiones, vislumbrarse tonos rojizos... En otras, circunstancias, ese brillo característico de este metal tan querido, se esconde un poco (pátina de monetario) tornándose más opaco, debido sobre todo a la suciedad... en ambos casos, es importante no limpiar la pieza, pues estas "pátinas" confieren carácter, e historia a la moneda...a veces el simple contacto con el agua, elimina estas impurezas tan peculiares.


Introducción del oro en estuches

Lo bueno que tienen las bandejas de esta serie de estuches es que albergan espacios independientes para colocar las monedas. Dichos espacios, tienen diferentes diámetros, ajustándose al tamaño de los diferentes cospeles. Pueden ser circulares o cuadrados y en ambos se pueden meter cápsulas de varios tamaños.
Yo las monedas de oro, aunque no hay necesidad, las meto en cápsulas y después en estos pequeños espacios. Digo, lo de "no hay necesidad" entendida desde el punto de vista de que no se van a oxidadar, ni nada por el estilo,no obstante, no me gustaría ver cómo alguna de ellas se cae al suelo o se golpea por un descuido accidental. Por eso prefiero encapsuladas.

Monedas de Plata:

La plata es un metal muy noble, aunque sí que produce pátina.
Suele estar aleada con otros metales menos nobles como el cobre, y reaccionar y coger tonalidades verduzcas, e incluso  pequeños puntitos de corrosión cancerígena.

La pátina estable de las monedas de plata, está generada por la reacción de los cloruros de la propia plata en contacto con el aire. El metal coge un color grisáceo o negruzco, a veces con otras tonalidades. Esta pátina protege a la moneda y le da una personalidad más fuerte que si no la tuviera.

Introducción de la plata en estuches

II reales de Felipe V encapsulados.

Aquí surge un dilema... podemos introducirlas sin cápsulas, y si tenemos cuidado no lamentaremos que la moneda sufra por algún golpe que se desencade...aunque  entorpeceremos que la pieza coja pátina de monetario al no estar en contacto con el aire.
Lo que suelo hacer yo, es encapsular aquellas piezas que tienen bonita pátina y las otras dejarlas al aire...ya habrá tiempo de meterlas en cápsulas.
Es recomendable echarlas un ojo de vez en cuando y voltearlas cada cierto tiempo, para que cojan el mismo tipo de pátina por los dos lados.

Monedas de cobre y bronce:

El cobre y el bronce son dos metales que sufren bastante con la humedad.
Está el temido cáncer de cobre, que hace que la moneda literalmente se desintegre en muchos casos.
Las pátinas de este tipo de metal suele ser de muchos tonos, y protegen ante la corrosión.
Azuladas, amarronadas, verdosas, negruzcas, doradas... Un sin fin de tonalidades que confieren el carácter personal de cada pieza.

Introducción del cobre y del bronce en estuches

Normalmente yo no las encapsulo, evitándome el trasiego que conlleva comprar tanta cápsula...  (si tienen pátina estable es mejor dejarlas al aire) y le doy libertad al tiempo, para que las trate de la mejor manera posible. Hay que observar cada cierto tiempo, para ver si cogen algún tipo de corrosión no deseable, y voltearlas también.
Si la moneda es "muy particular", la trato como si fuera una pieza de oro, y la encapsulo. Otras veces, si la moneda ha sufrido anteriormente a la limpieza, corrosión, o si tengo dudas de la estabilidad de la pátina, la meto en cápsulas, para ver cómo evoluciona y que no contagie a las demás piezas.
6 cuartos de Isabel II. Sobre fieltro.

Por cierto, se me olvidó comentar, que también se pueden sustituir cartones, por cápsulas, en las bandejas con espacios cuadrados.

Para sitios con mucha humedad, es mejor no grapar estos cartones, para que no se oxiden las grapas...hay alternativas como todos sabemos, con adhesión mediante cartones con pegamento propio.

Conclusión: lo mejor para mi, es que las monedas respieren... pero siempre teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Primeras emisiones de los maravedís de busto de Felipe IV.

La hacienda castellana ya había tocado techo a principios de 1660, por lo que Felipe IV quiso establecer una nueva moneda en la que por primera vez apareciera el rostro del monarca.

Esta moneda, a principios de 1660 no tenía liga de plata y poseía un valor extrínseco muchísimo mayor que el intrínseco. Con ello, el monarca quería sufragar los gastos ocasionados por la guerra con Portugal.

Este tipo de monedas excasea hoy en día.

Se conocen piezas de 8 maravedís de la Ceca de Burgos.
8, 4 y 2 maravedís de Madrid, y 8 maravedís de Sevilla.

Todo ésto me hace pensar, que seguramente en el futuro se empiecen a conocer monedas de estas características emitidas por otras cecas, tan importantes, como las de Córdoba, Coruña, Cuenca, Granada, Segovia, Toledo, Trujillo o Valladolid.

En el anverso (en este caso sería reverso, pues no aparece valor) se presenta el busto de Felipe IV, dentro de una orla circular, mirando a derechas, con la leyenda Philippvs. IIII. D. G. 1660.

En "reverso", se ven las columnas de Hércules dentro de orla circular (no en todos los casos) con ceca y valor entre medias de las mismas, o ceca sólamente dentro de las columnas y valor a izquierdas de las mismas.
La fecha cuando aparece en el "reverso"  se ve a derechas de las columnas, acuñada de manera vertical.

Dibujo del autor sobre 2 maravedís de Felipe IV de 1660 con ceca de Madrid. Copiado de la pieza L-05 del libro "El Vellón de los Austrias" de Jarabo y sanahuja.


No sé conocen monedas con valores de 16 maravedís de esta índole.

Las columnas de Hércules se remontan a la antigua Grecia.
Según la mitología griega, fue el propio Hércules quien dividió lo que ahora conocemos por Extremo de Gibraltar, favoreciendo el tránsito naval. En recuerdo, y enaltecimiento, situó dos columnas.

Con el descubrimiento de las Américas, las columnas pasaron de ser la antesala de un territorio desconocido, o fin del mundo conocido (no hay más tierra) a la apertura de un nuevo mundo, de un territorio mayor y más allá de lo anteriormente conocido, para el imperio (Plus Ultra).

Fue Carlos I, el primero que las introdujo en su escudo de armas, y han pervivido hasta nuestros días.

Como apunte curioso; los duros españoles de plata o columnarios, de la época de Carlos III, sirvieron a la formación del símbolo del dólar. Los norteamericanos, cogieron como referencia, la cinta de la columna derecha (en forma de S) para la letra y la propia columna, para las dos rayitas conocidas que atraviesan la misma.


Botón monárquico de escudo columnado. 1733 a 1885. Colección del autor.


Alguna fuente consultada:"El Vellón de los Austrias" de Jarabo y Sanahuja.