Buscar en este blog

martes, 11 de junio de 2019

La difícil Ceca de Córdoba

Se tiene constancia de la primera ceca cordobesa en época romana.
Se siguió acuñando en esta tierra, durante el periodo de la Reconquista.

Con respecto a la época romana, sabemos que el general Claudius Marcellus, fundó una colonia importante, que fue capital de la provincia bética romana, donde actualmente, descansa la ciudad cordobesa (Corduba).

Ésto, ocurrió a mediados del siglo II antes de Cristo. Ya por esa época, se acuñaron pequeños cuadrantes (80 al 79 A. C) y acuñaciones militares romanas o "moneta castrensis" a través de cecas cordobesas itinerantes.

Ello, derivó, a que en diversas regiones cercanas a la capital, se acuñara moneda romana.

Del 575 al 710 después de Cristo, cumplió labores la Ceca Cordobesa, en pleno reinado Visigodo.

Egabro (ciudad Visigoda) también tuvo su ceca en Córdoba, y ésto fue, durante el reinado de Chintila y en tiempos de Égica y Wittiza.

Con Enrique IV se establecen las Cortes de Córdoba en 1455, donde los procuradores exigen la equiparación de la moneda castellana con la moneda extranjera, ya que las piezas desgastadas que venían de fuera de la península, valían lo mismo que aquellas monedas foráneas que no lo estaban... Fenómeno, que no se daba con la moneda labrada por Enrique IV (las monedas desgastadas castellanas, valían menos que aquellas piezas "regionales" que no sufrían dicho desgaste).

Por otro lado, en estas Cortes, se exige una mayor presencia de plata, en la liga de las monedas de vellón... incluso el rey, reconoce, que están con la mitad de metal intrínseco noble, respecto a los vellones antiguos. Se pone como buen ejemplo, a la Casa de la Moneda de Segovia... No olvidemos, que por esta época, los comerciantes empiezan ya a rechazar en sus transacciones comerciales, aquellos vellones con bajo contenido en plata...

Es con la llegada de los Reyes Católicos, y su pragmática de 1497 de Medina del Campo, cuando se prescinde de las labores de esta ceca, y se seleccionan las casas de moneda más importantes, para acuñar las nuevas emisiones que se establecen según la incipiente reforma monetaria.

En 1661, Felipe IV, gracias a la nueva reforma monetaria, una de las más importantes realizadas en toda las épocas, y hecha para sufragar el trabajo de los falsarios (sin éxito alguno), concede a Córdoba, la potestad para seguir acuñando moneda de vellón a molino, comúnmente llamada "moneda ligada" acuñada, por ingenios de laminación. Para este convencimiento, se alimentó la idea, de que Córdoba era una región, que disponía de minas de plata y cobre, de muy buena factura y a la que sólo le faltaba, una casa de acuñación con ingenios movidos por corriente de agua.

Para la construcción de esta "nueva" ceca, se visitaron otras casas de moneda cercanas, cómo fueron la de Sevilla y la de Granada.

Se escogió el molino de Martos, ubicado en pleno río Guadalquivir, para abastecer a los reales ingenios de fuerte y buen caudal de agua... al final, se desestimó esta ubicación, y se empezó a acuñar, en las casas del patrono Diego de Góngora Pineda y Vacariço, estancias denominadas "Casas de Carretas", situadas en el perímetro de San Nicolás de la Villa.

El 10 de Diciembre de 1661 comienzan las obras de instalación (de los 4 molinos que conformarán la casa de la moneda) y supuestamente de demolición, de dicha estancia, para construir y edificar encima, la Real Casa de Moneda.

Se tiene conocimiento, de que la Casa de Carretas, estaba situada en la plaza de San Hipólito, actualmente desaparecida y convertida, en la Calle de Don Alonso de Aguilar, siendo uno de los tramos, del Paseo de Gran Capitán.

Es en 1663, cuando se produce la primera labra de este nuevo vellón, en está "difícil" fábrica de moneda cordobesa. A finales de 1664, se cancelan las labores de acuñación, enviando los ingenios a Sevilla, un año después.
16 maravedís de Felipe IV de 1663, con Ceca de Córdoba. Ensayador Simón De Tapias.


No es de extrañar, que la Ceca de Córdoba, con un periodo tan nimio en productividad de trabajo, sea una de las menos fructíferas, en cuanto a producción de vellón se refiere... No es común, encontrar, en los Felipes de busto, lo valores de 2, 4 u 8 maravedís... Por otro lado, los cospeles labrados que salieron de la Real Casa de la Moneda de Córdoba, fueron posteriormente confundidos dentro del mundo numismático  con los que procedían de la fábrica de Toledo (error en la concepción de la T de Ensayador, vista como marca de Ceca toledana). Al estar la Ceca cordobesa, tan poco tiempo en activo... a penas se conocía su existencia... Fue el maestro Glen Murray, entre otros pocos, quien descubrió este fenómeno errático.

Marca de la Ceca de Córdoba en las monedas


Edad Media

C gótica


Edad Moderna (De 1663 a 1664)

C superada con impronta de corazón.



Marca de Ensayadores

T

S

Ambas pertenecientes al platero Ensayador, Simón De Tapias.


Falsificaciones de la Ceca de Córdoba

Las falsificaciones cordobesas del periodo de 1660 a 1664, son interesantes, por un lado, porque no suelen abundar, ya que, muchas se sucedieron antes de las emisiones de 1663 y por otro lado, porque fueron normalmente concebidas en refugios monacales (exenta la comunidad religiosa, de las posibles sanciones por falsificar moneda. Hecho éste, presente,   muchos años antes, en el clero, con el reinado de Enrique IV de Castilla) como en conventos y en abrigos rocosos y cuevas. (Más en esta entrada)

16 maravedís falsos de época, acuñados sobre ocho maravedís de Felipe IV, con Ceca de Córdoba, de 1664.


sábado, 1 de junio de 2019

Toledo, una ceca valorada

Toledo es una ciudad que tiene mucha solera.
Ya en tiempos de Carlos I, consiguió ser capital del reino de España. La predilección del hijo De Felipe el Hermoso y de Juana, hacia esta ciudad, estaba asentada en sus genes... Fueron los propios Reyes Católicos, los que propiciaron el auge de Toledo, construyendo innumerables dependencias, como el Monasterio de San Juan de los Reyes.

Fue construido en recuerdo y agradecimiento, por la victoria en la Batalla de Toro contra Alfonso V de Portugal, gracias a la cual, la reina Isabel, se aseguró el trono.

El convento estuvo concebido en un principio como mauselo de los Reyes Católicos y sus herederos... Pero esto ocurrió antes de la reconquista de Granada... Y del amor infinito que Isabel procuró a esta tierra.

No es de extrañar tampoco, como el nombre del convento, el de San Juan, lo eligió la reina, pues es bien sabido la predilección que tenía la misma hacia este apóstol... Buena cuenta de ello, lo tienen las primeras emisiones monetarias de los monarcas, donde aparece el águila de San Juan, protegiendo con sus alas al imperio...

Águila de San Juan, escoltando el escudo imperial. Doble excelente de los Reyes Católicos.


La ceca de Toledo, comienza su andadura, en época romana. Continúa, con el reinado Visigodo, a través de sus famosos trientes... constituyendo uno de los distintivos  más notorios de los diferentes sectores de procedencia numismático de este poblado.



Triente Visigodo de Ética y Wittiza con Ceca de Toledo. Efectuada en electrón. 698/702 DC. Tipo décimo cuarto. Foto cedida por el compañero José G.


La Casa de Moneda de Toledo, se establece "seriamente" como tal, con la caída del Califato de Córdoba, ya que la ciudad experimenta una crecida de independencia y de poder.

El 25 de mayo de 1085, Alfonso VI, entra en Toledo, dispuesto a reconquistar la gran herencia Visigoda que tuvo la ciudad, siglos atrás. Logra imponerse a las tropas árabes de Toledo, y se establece como rey cristiano en la región... Sin embargo, es derrotado en la batalla de Sagradas, un año después, por los almohades, llegados a estas tierras, en pos de la petición de ayuda de Sevilla y Badajoz.

Son apreciados los vellones del periodo de taifás, con ceca de Toledo.

Se conocen de este Rey, dineros y óbolos, todos con ceca de Toledo y con gran influencia árabe, en el arte de sus cospeles.

En cuanto a la numismática tardo medieval, también destacan los dineros de Enrique III y IV...

Entrando ya en los comienzos de la Edad Moderna, en el período de los Reyes Católicos, nos encontramos con preciosas blancas de procedencia también toledana.

La primera documentación existente sobre la Ceca oficial de Toledo, indica, que ésta, tuvo su sede en los Palacios de Galiana, antiguos "aposentos" de las autoridades romanas y posteriormente, de los Reyes Visigodos, para continuar, siendo posesión de las taifas de Toledo y con posterioridad, de los reinos cristianos castellanos, en los que destaca la presencia, del propio Rodrigo Díaz De Vivar.

Isabel la Católica, establece  una nueva ubicación de la Casa de la Moneda de Toledo, en la antigua calle Torno de las Carretas.

En esta ceca, se acuñan todo tipo de metales, cobre, plata y oro (con sus diferentes aleaciones).

Ya en época de Felipe IV, se establecen los consabidos resellos según las pragmáticas emergentes, que vinieron a aplicarse, a la moneda de calderilla de este periodo económico tal convulso.

Toledo, es una de las únicas cecas autorizadas, después de la pragmática de Medina del Campo de 1497, que no acuñó a molino, en la etapa de de 1660 1664. Por lo visto, no pudieron instalarse los ingenios pertinentes y la Ceca tuvo que seguir acuñando a golpe de martillo.

La Ceca de Toledo, deja de cumplir sus labores, en el reinado de Carlos II, con la exclusividad, de afrontar acuñaciones en cobre, (excepto lo inusual de ciertos 8 reales de plata con fecha sorprendente de 1681) hasta 1685 (que se sepa, esta tesis está apoyada por ciertos investigadores).

Marca de Ceca:

T
T superada de Roel.
T unida a Roel.


Ensayadores de la Ceca de Toledo de 1660 a 1664:

CA (Juan Del Castillo)


En época de Felipe IV, las acuñaciones de vellón de busto con ceca de Toledo, son excasísimas y muy raras.

A penas se tiene constancia de la existencia de maravedís con valores de a 8 y a IV... todas ellas acuñadas a martillo y con fecha de 1661.

Las falsificaciones tampoco abundan, por lo que está claro, que fue una ceca, que no tuvo buen cometido, en esta serie de creaciones.




martes, 21 de mayo de 2019

El Real Ingenio de Segovia

La ceca de Segovia, es con diferencia, la casa de moneda más prestigiosa de todos los tiempos. Las monedas más valoradas del mundo de la numismática (salvando excepciones) surgieron en esta hermosa ciudad, de la cuál me siento orgulloso de haber nacido.

Una de las puertas de acceso, del Real Ingenio de Segovia, construida por Fernando VII.

Una fábrica, que ha sido rehabilitada, gracias sin dudarlo, a los esfuerzos que acometió, el maestro Glenn Murray, al frente de la Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia.

El turismo en Segovia, se alimenta sobre todo, por el sector hostelero, con su conocidos cochinillos, corderos lechales y ponches segovianos...

En cuanto a visitas con tintes culturales... la afluencia de gente, se deja ver en monumentos de buen empuje, como el Acueducto y el Alcázar. En otro orden de visitas, tenemos, la Catedral, y la Casa de Antonio Machado, la Judería Vieja con la zona amurallada y la Iglesia de La Veracruz... Apostaría por decir, que la Real Casa de la Moneda, es el lugar menos frecuentado.

Y ésto es así, porque tenemos una casta política, que hablando claro "Se la trae al pairo".

La excelente restauración que se realizó en este magnífico "monumento monetario" se quedó en el primer proceso planeado... en una buena rehabilitación sin la presencia museística.

La fase consecuentemente más importante, después de este saneado, la que se centra en la idiosincrasia de parecer o no, un museo, está completamente muerta.

Una Casa de Moneda como ésta, la primera que acuñó a molino hidráulico en España (más sobre acuñaciones a molino en época de Felipe IV), y de la que todo el mundo acogió como patrón, años después, debiera ser exaltada, pues sin duda, se lo merece.

Tendría que albergar, piezas de indudable valor histórico, constituyendo una fiel muestra de lo que en su día fue, y para ello, no habría mejor manera, que exibir las monedas y medallas que de allí salieron.

Ciertamente, no todo el mundo sabe de numismática, como no todo el mundo, conoce el cien por cien, de las disciplinas habidas y por haber... Un cierto problema de difusión, entorpece el conocimiento  de este edificio industrial. Es patente, la carente publicitación del Real Ingenio (labor, que sin embargo, intenta suplir la Oficina de Turismo de Segovia), que es de suma importancia para nuestra ciudad y para el resto de los visitantes.

No estamos hablando de cualquier ceca, sin desprestigiar a ninguna de ellas... Estamos hablando, de la Ceca más importante del Mundo, la Ceca, donde el dinero, emergía por primera vez, de una manera innovadora, para sufragar los gastos de la corona, de los nobles, de la pequeña burguesía...

En Segovia, que se sepa, hubo más de una ceca.

Una primera, de procedencia Romana. Con el as de Segovia, allá por el siglo I antes de Cristo, se establece por el momento, el primer documento escrito, en el que aparece la palabra Segovia.

Hoy en día, existen dos variantes del as. Una, datada en la mitad del siglo I antes de Cristo y la otra, sobre el primer cuarto del siglo I antes de Cristo.

La palabra "Segovia", se encuentra situada en el exergo de las monedas, bajo un jinete montado a caballo, cuyo arte postcede, a las acuñaciones de los denarios hibéricos, compartiendo una gran similitud.

En el anverso, se nos presenta un rostro mirando a derechas, sobre las letras C y L (que todavía no se han "descifrado").


As de Segovia. Primer documento escrito, hasta la fecha en el que aparece el nombre de la ciudad.

La segunda ceca, sí se tiene constancia de donde pudo estar ubicada, por un grabado firmado en 1565 por Antón Van De Wyngaerde (Antonio De Las Viñas), "pintor ordinario" (paisajista de ciudades) del rey Felipe II.

La Casa Vieja, se encontraba cerca del actual seminario de Segovia.

Fue creada bajo mandato de Enrique IV, en 1455, y continuó acuñando a martillo (no a molino), hasta el reinado de Carlos II... Aunque se sabe, que antes de este monarca y hasta el reinado de Fernando III, (ya acuñaron anteriormente, Alfonso VII y Juan I) se acuñó moneda en Segovia.

En dicha ciudad,  la calidad de estas monedas, fue el origen de ciertas disputas entre los comerciantes, que exigían una verdadera equiparación al resto de las monedas extranjeras, hechas con peor factura y menor valor intrínseco, pero de igual consideración nominal o extrínseca a los vellones castellanos.

Juan de Murillo, fue el primer tesorero de taller de la Casa Vieja de Segovia.

La  Ceca de Segovia, recibió los mismos privilegios que las casas de Sevilla y de Burgos... los 150 trabajadores que en ella se daban, estaban exentos de ciertas "normas sociales" ...

Ciertamente, el reinado de Enrique IV, resultó ser un periodo muy convulso, en cuanto a economía se refiere (falsificaciones, rechazo del vellón como forma de pago, moneda fiduciaria...) que se alargó en el tiempo, hasta la aparición de Felipe II.

Fue este rey, quien en un intento de mejorar la economía y erradicar las falsificaciones, y también sufragar los gastos de las consecuentes guerras, quien construyó la fábrica de moneda más avanzada de toda su época, con las mejores máquinas de acuñar (novedosas en su funcionamiento) ...adelantándose sin duda a su tiempo, y dejando patente, la formación de uno de los primeros edificios de producción industrial de todos los tiempos.


Blanca de Felipe II con marca de acueducto de doble arcada. Inédita.

En 1580, el archiduque Fernando de Austria, le invita a Felipe II a observar los nuevos ingenios.

Viaja el monarca hasta Alemania, concretamen hasta  Innsbruck, para ver con sus propios ojos el funcionamiento de estos nuevos ingenios, emergentes tanto en Francia como en la zona germana.
Los ingenios tuvieron bastante éxito en la Casa de Moneda de Hall, en Tirol, y ahora el monarca quería comprobar si harían lo mismo en España.


Se desestima, la opción, de construir una ceca para estas nuevas máquinas, en Madrid, debido al poco caudal del agua de sus ríos, que en la actual capital, transitan.

Se escoge la ciudad de acueducto, como lugar apropiado. Justo algo más arriba de donde se besan el río Eresma y el Clamores, encima de los cimientos de uno de los molinos de papel, de la zona de la Alameda, propiedad de Antonio de San Millán.

Felipe II, decide instalar su ceca allí, después de conseguir la propiedad del molino y de los terrenos adyacentes, por compra, por 10.000 ducados, a escasos metros del Monasterio del Parral.


Juan Herrera, reconocido arquitecto (artífice de "El Escorial" y la Catedral de Valladolid), cumple las labores encaminadas a levantar tan afamado edificio.

Es a partir del año 1583, cuando  empieza a detallarse el emplazamiento de la nueva Casa de la Moneda de Segovia.

En 1584, parece que la fábrica, está ultimada... En el proceso de fabricación, colaboran ingenieros alemanes, desplazados desde su tierra a Segovia.

Los ingenieros, tuvieron que sortear los problemas ocasionados por el río Eresma, creando una presa y cimentando con ahínco (debido al lodo patente) la nueva fábrica de moneda. y en es 1585, cuando se dan las últimas pinceladas y se abren las puertas a grandes lingotes de plata, para su primer laminado. Aún así, no será hasta 1586, cuando se empiecen las primeras acuñaciones oficiales.

Juan de Minjares, y Francisco De Ribera, acometían las órdenes de Herrera.
Aunque en 1587,  la construcción de la real fábrica de moneda segoviana, se da por terminada... Francisco de Miranda, seguirá ampliando el edificio hasta 1607. El aparejador Pedro de Brizuela, continuará realizando obras en el Real Ingenio, hasta 1616.


En 1592, Felipe II dicta unas ordenanzas, para el buen gobierno de la casa de la moneda.

Como rasgo distintivo de ceca, ya desde el periodo de los Reyes Católicos, se coloca la marca del acueducto, o de "la puente", como venía a denominarse años atrás. Evitando confusiones con la Ceca de Sevilla, que tiene como S, su marca identificativa.

A destacar en esta ceca, el excelentísimo trabajo del genio grabador Diego De Astor.


martes, 14 de mayo de 2019

Un aliado para los vellones ricos en plata

Hace ya un tiempo, un amigo mío me enseñó los resultados de una limpieza, que nos sorprendió a ambos.

La pieza en cuestión, eran 8 maravedís de Felipe IV. Pudo conseguir esta moneda, en el mercadillo de los Domingos, de la Plaza Mayor de Madrid.

Nada más verla, entre restos de "chatarrilla", supo que la pieza, tenía posibilidades.

El cospel en sí, no parecía estar muy circulado, pero poseía una costra verdosa, que imposibilitaba asegurar, la belleza de la moneda. Mi amigo, conocedor de este tipo de peculiaridades, no dejó escapar la ocasión y efectuó una compra muy satisfactoria.

Cuando llegó a su casa, cogió presto la lupa, y se detuvo en varios puntos del campo del anverso de la moneda... Descubriendo, algo del plateado de la misma... El problema que detentaba esta pieza, era, que tenía partes del reverso en "carne viva", y al no quererlas dejar así, tuvo que acometer, un repatinado, con atmósfera de amoniaco, después de una ligera limpieza.

Horas después, cuando regresó y sacó a la pieza del bote, comprobó  que la moneda se había soltado del hilo que la suspendía de la tapa, y sumergiéndose accidentalmente en el amoniaco... Temiéndose lo peor, la sacó del líquido... Y con asombro, observó, como la moneda, había conseguido mejorar, pues estaba cubierta de un baño plateado, que anteriormente a la limpieza, era casi imperceptible.

Después de este descubrimiento, mi amigo, me llamó y estuvimos hablando largo tiempo sobre lo sucedido... Lo entedimos como una casualidad, más que como una causalidad.

Pasados unos meses, un servidor, adquirió una moneda de busto de Felipe IV, de 8 maravedís de 1661 de la ceca de Madrid. El cospel , tenía ligeros toques de plateado, y por no querer tocarlos, me dispuse a hacerla una limpieza con zumo de limón, sal y papel de aluminio... sabiendo, que de estar hecha con alta liga de plata, podría quedar bastante bien... El problema, fue que me despisté y se me fueron de largo, los tiempos... Cuando la saqué del ácido, me encontré con un cospel, en ciertas partes, despatinado.

 
Excesiva "limpieza" de los 8 maravedís de busto de Felipe IV, con ceca de Madrid de 1661, con falta de pátina a lo largo de la moneda.

Llegó la hora de cavilar (ya encartonada la moneda), y me decidí  a intentar arreglar aquel error.

Cogí la pieza y la "sumergí" en vapor de amoniaco... esta vez, sí estuve atento a los tiempos.

Sorprendentemente, al cabo de unas cinco horas, al sacar la moneda del bote, vi, como la moneda había cogido un tono verdoso muy atractivo, debido a que la poca plata del vellón, todavía presente, fue elevada por el efecto del vapor, a la superficie.


Repatinado de los mismos 8 maravedís de busto. Puede observarse la uniformidad de la pátina por la presencia de cierto plateado.


Conclusión:

Mi amigo y yo, estamos convencidos, de que el amoniaco, en este tipo de monedas, unifica la pátina y hace que emerja la pequeña liga de plata del cospel, como ya se hacía tiempo atrás, mediante procedimientos químicos, en el proceso inmediatamente anterior a las labores propiamente dichas de acuñación, de estos vellones de busto.

Por otro lado, sólo recomiendo este procedimiento, si la pátina ha sufrido desperfectos... Los procedimientos mecánicos, siempre son los más exitosos...

miércoles, 8 de mayo de 2019

La Ceca de Cuenca en el período de los Austrias

Cuenca se encuentra anclada entre las hoces del Júcar y del Huécar.

Desde el Museo Paleontológico de la ciudad, se puede admirar, como ésta, queda encajada, entre las sendas montañosas de estos dos ríos, dando la impresión, de que sus monumentos, con sus calles y sus gentes, habitan, recogidos por un cuenco ... tal vez por ello, el cáliz (cuenco en sus inicios) símbolo heráldico de la ciudad, hiciese referencia en sus orígenes, a esta metáfora.

Se nos presentan, muchas interpretaciones sobre el cuenco y la extrella, emblema latente de esta ciudad... La palabra "Cuenca", proviene del término etimológico en latín, Conca (concha en latín tardío)... existe una similitud de la ciudad con respecto a este molusco, en cuanto a su ergonomía visual.

Personalmente, encuentro una cercanía más que plausible, entre esta acepción y la palabra "Cuenco"... Ciertamente, desde lo alto, se ve a la ciudad , como si estuviera dentro de un recipiente.

En cuanto a la estrella, que a veces es de 6 u 8 puntas, me quedo con la teoría expuesta por más de un estudioso, de que representa, a la aparición de la Virgen María (en forma de astro), ante los ojos del rey Alfonso VIII, en la batalla decisiva por la toma de la ciudad, y la consecuente expulsión de los árabes en el periodo de la Reconquista Española.

La Ceca de Cuenca, es una de las más valoradas dentro de la numismática española.

16 maravedís de 1663 con ceca de Cuenca.

Se presupone, que existió una primera fábrica de moneda, en la zona de los castillos. Algunos autores tildan a la conocida "Calle de la Moneda" (ya existente en el siglo XV) como el emplazamiento adecuado de esta ceca. Esta casa, se situaría al lado de la Puerta de Valencia, en los márgenes del río Huécar... aunque, posiblemente, el nombre de la calle, nos despiste y no guarde relación alguna (salvo por el topónimo) con la primera ubicación de la ceca coquense...

Mayor constancia se tiene, sobre la segunda fábrica de la ciudad, construida a partir de 1661, en tiempos de la conocida pragmática de Felipe IV, que hace mención a la elaboración de la moneda de vellón nueva (maravedís de busto) construida, en principio, fuera de los límites de la muralla, bastante cerca del puente de San Antón...

Un puente, que deja pasar el agua del Río Júcar, alimentando así, las ruedas de los molinos hidraúlicos, de esta incipiente casa, tan importante para el buen arte de acuñar moneda.

Ochavo de Felipe II con ceca de Cuenca y curioso repinte del reverso, bastante poco común en esta peculiaridad.

La Ceca, perdurará sus labores de acuñación, hasta 1728. Felipe V,  será quien anule su funcionamiento. Curiosamente, la maquinaria de la Casa de la Moneda de Cuenca, irá destinada a la Ceca de México.

Retrayéndonos a la época de la Reconquista, ya con Alfonso VIII, se empieza a acuñar moneda de vellón, en Cuenca.

Con Enrique IV, el impulso de la Ceca de Cuenca, es importante.


Cuartillo de Enrique IV con ceca de Cuenca en reverso y variante de estrella a izquierdas del rostro.

Uno de los primeros tesoreros de la Ceca de Cuenca, será Alvar García, nombrado por el rey Enrique IV.

Los tesoreros tenían la facultad de elegir a sus monederos (grabadores, abridores de cuño) y ensayadores... Entre otros oficiales y obreros...(no nos olvidemos que hasta la Real Pragmática de Medina del Campo, con los Reyes Católicos, no se establecen los oficios reglados, que seguirán patentes hasta la edad contemporánea)

Esos trabajadores, "estaban al margen de la ley civil",  pues poseían sus propias ordenanzas y leyes, a modo de cuerpo militar...gozaban de ciertos privilegios, como la exención de impuestos, o la sucesión laboral garantizada para sus congéneres, pero también poseían una gran responsabilidad en sus oficios, que de no ser cumplida, era castigada severamente.

Uno de los primeros ensayadores de la Ceca de Cuenca, fue Diego Álvarez.

En esta época tan convulsa, en cuanto a economía se refiere, los monederos abusaban de su posición y en ocasiones hacían "lo que se les antojaba" acuñando en sus propios hornos  monedas de fino más bajo, e incluso, propiciaban y realizaban falsificaciones.

En las falsificaciones de época, de la Ceca de Cuenca, normalmente de Bello arte, abundan aquellas piezas cortadas de tal manera, que el cospel forma un octógono.


La Ceca de Cuenca con los Austrias


Con la llegada de los Austrias, se retoman las labores de la Ceca de Cuenca.

Entre todos los cobres que se producen en las respectivas casas de moneda de España, desde Carlos I, hasta Felipe IV, se incluyen también, los de la Ceca de Cuenca.

Se resellan a su vez, las monedas de cobre, según las diferentes pragmáticas de Felipe III y Felipe IV.

En 1661, la Ceca de Cuenca, empieza a labrar moneda de busto, a martillo. A finales de ese mismo año, y hasta el 1664, se continúa acuñando moneda por laminación de molinos.

El ensayador de la Ceca de Cuenca, en época de Felipe IV, será Juan Del Castillo (C A, en monograma).


Marcas de ceca de la Casa de la Moneda de Cuenca, según reinado:

Enrique IV: Cáliz.

Reyes Católicos: C latina y C gótica.

A nombre de los Reyes Católicos: C latina, C gótica, cáliz superado de estrella de seis, nueve puntas....

Periodo de los Austrias: C. Excepción en los cuartillos de Felipe II (Cáliz)

Felipe IV, emisión de busto: Cáliz superado de estrella de seis puntas.

4 maravedís de busto de 1663 con ceca de Cuenca.



martes, 30 de abril de 2019

La buscada Ceca de Valladolid

Teniendo presente, que en Valladolid nació Felipe IV, y habida cuenta, de su pasión y dedicación por el arte, sería extraño, que en esta ciudad, no hubiera existido ceca, salvo por la poca afluencia de paisanos que vivían en esta tierra allá por 1660, que no superaba el número de 3000.

16 maravedís a molino de 1663 con ceca de Valladolid, de tres girones mirando a derechas y unidos entre sí. Muy poco común.


Aún así, la producción de moneda en dicha localidad, provenía de años atrás. Un tiempo, que nos lleva al reinado de Enrique IV, donde presumiblente la ceca de Valladolid, aparece por primera vez, en los cuartillos de busto del hermano de Isabel La Católica, con la marca de ceca VA (Más sobre marcas de ceca, de los Felipes de busto)

Aunque fue anteriormente, con Juan II, en 1447, cuando las Cortes de Valladolid, le piden a este monarca, que establezca una ceca nueva en Valladolid: "... Vuestra sennoria debe mandar labrar otra casa de moneda en vuestra corte, teniendose en ello esta manera, que aquí en esta Villa de Valladolid,  donde vuestra sennoria agora está... Haya una casa de moneda e que aquella labre continuamente e nonse mude..."

Con el descubrimiento de las Américas, muchos vallisoletanos empezaron a tener una importante relación con la ciudad de Sevilla... Este hecho, benefició sin duda, a la exportación de metales preciosos de Andalucía a estas tierras, proporcionando un prestigio importante en las labores de acuñación de su ceca, en los diferentes emplazamientos de la misma, estable a lo largo de dichos años.

En Valladolid se labrará; oro, plata y vellón.


8 maravedís a martillo de Felipe IV de 1624 con ceca de Valladolid.

A esta serie de condicionantes, se unía también, el hecho, de que Valladolid, gozó allá por el siglo XVI, de una posición privilegiada en el marco de la platería.
Los artesanos de este oficio eran los más importantes de toda España, y parece que se concentraban en su mayoría en la zona vallisoletana.

A destacar dos figuras fundamentales:

Hernando De Solís, y Juan de Arfe y Villafañe.

Curiosamente, en Valladolid, se establece una de las pragmáticas más importantes a nivel numismático que se hayan dado España. La pragmática del 13 de Junio de 1497 en Medina del Campo, (a manos de los Reyes Católicos), que entre otros menesteres, insta, a que aparezcan la marca de ceca y de ensayador (más sobre ensayadores de los Felipe a de busto) en las monedas que posean liga de plata.

La ceca de Valladolid, se reinicia con el reinado de Felipe II, ( con 170 trabajadores, entre "obreros" y monederos, al igual que ya ocurría en la ceca de Burgos).

Esta casa de moneda, cumple funciones de labra, hasta los tiempos del último Austria, Carlos II, donde la marca de tres o cuatro girones, comparte protagonismo con las siglas VD, VL, VLL.

El rey planeta nació en Valladolid el 8 de Abril de 1605, de nuestra era cristiana.

Hijo del Rey Felipe III y de la reina Margarita de Austria, Felipe IV, vino a este mundo, justo un Viernes Santo.

8 maravedís a martillo de Felipe III con ceca de Valladolid.

La ceca de Valladolid, prosiguió las labores de acuñación de los maravedís de busto, allá por el año 1662. Se ubicó esta casa de moneda, en unas dependencias, ubicadas en la antigua Calle de Los Zurradores.

Ensayadores de la Ceca de Valladolid:

Existen dos ensayadores, conocidos, dentro de los maravedís de busto de Felipe IV.

1) José De Frías (todavía de hipotética designación) con marca de ensayador F.

Supuestamente ensayó solo en el año de 1661.

2) Martín De Macaya, con marca de ensayador M.

Ensayó de 1661 a 1664.

martes, 23 de abril de 2019

Anomalías en la Ceca de La Coruña en el reinado de Felipe IV

La ceca de La Coruña, posee unas peculiaridades atípicas, que la convierten, en una casa muy valorada dentro del coleccionismo de los maravedís de Busto.

Esta casa, inició sus labores de acuñación de la serie de los maravedís del busto de Felipe IV, allá por comienzos del año 1661, terminando su andadura de esta serie, en 1664.

Se acuñó tanto a martillo, como a Molino, siendo esta última manera de labrar moneda, la que predominó, desde finales de 1661 hasta 1664.

Se tiene constancia, de que en 1662, la ceca gallega, estaba situada en un edificio anexo a la Iglesia de Santo Domingo.


8 maravedís de la Ceca de La Coruña de Felipe IV.

Algunas monedas de este periodo, poseen ciertas irregularidades, que hacen de ellas, una verdadera golosina para el coleccionista. Tales ejemplos, son aquellos maravedís con valores de 16, 8 y 4 maravedís, que poseen, o bien doble fecha, o bien carecen de ella. Ésto, ocurrió, por la mezcla de cuños provenientes de distinta naturaleza. Seguramente, se escogieron cuños destinados a la creación de monedas distintas, por lo que reverso y anverso no se ajustan a las pragmáticas pertinentes.

Ciertamente, se da el caso de monedas que poseen reversos y anversos cambiados, equivocados, que no se ajustan en origen a un mismo tipo de cospel... Y sí estaban destinados para otras monedas con sus anversos y reversos correspondientes.

Esta equivocación, de utilizar cuños de anverso y reverso distintos, para una misma moneda, son más singulares de lo que cabe pensar, y no parece ser en realidad un error como tal, si no, algo consciente y deliberado.

Son, por lo general, cuños, con reversos (busto del monarca) de cecas distintas a la de La Coruña, más que de la misma casa... dado el caso, de que existen también piezas de esta ceca gallega, con anversos de Madrid (con cuños rectificados, en marca de ensayador y en marca de ceca)

Es comprensible, por ello, que las monedas de La Coruña,  en las que aparecen reversos, con fecha duplicada en ambas caras del cospel, o sin fecha, sean casi con total exclusividad de procedencia Madrileña

Por otro lado, los reversos de las monedas de la ceca de La Coruña, poseen una característica, que las hace común a la Ceca de Madrid (e incluso a la de Trujillo) que es, que los bustos del rey Felipe IV, poseen una pequeña Valona o pañuelillo situado en la parte inferior de la golilla. (Más sobre el arte de los bustos de Felipe IV en las monedas)







Bustos de Felipe IV de la Ceca de La Coruña, Madrid y Trujillo (en este orden). Ver la similitud de arte.


Hablábamos con anterioridad, de que los valores de las monedas de busto, de la Casa de la Coruña, en los que se introducen cuños de orígenes distintos, correspondiente a la Ceca de Madrid, son los de 16, 8 y 4 maravedís. Aunque no se tiene constancia de que ocurra esta anomalía en los valores de 2 maravedís, es probable, de que también pasará, si tenemos como premisa esta inercia.

Es casi seguro, que los grabadores de los cuños de la Ceca de La Coruña y de la Ceca de Madrid, tuvieran relaciones muy cercanas, o incluso en algunos casos, fueran los mismos... De ahí el empleo de los cuños de la capital actual, en la ceca gallega... Pero también es evidente, que la Ceca de La Coruña, no tenía los recursos suficientes para la elaboración de esta serie de cuños, ya que en la ceca de Madrid no se encuentra esta anomalía, y contrariamente, en la ceca de la Coruña, este aspecto se conforma de una manera unidireccional.

La marca de la ceca de la Coruña es una Venera. A Alfonso IX, se le atribuye la formación de la primera Ceca de La Coruña. En sus dineros, la marca de esta Ceca, viene establecida por la letra C. Enrique IV, establece de manera "oficial", por real pragmática, que la marca de ceca, sea la conocida venera, tan apreciada desde tiempos inmemoriales, símbolo "Sine Que",  del Camino de Santiago.

El ensayador de la Casa de la Moneda de La Coruña en tiempos de Felipe IV, es Roque De La Biala, identificado en los cospeles, mediante la letra R.

En cuanto a las falsificaciones de época, suelen resaltarse monedas de gran factura artística, aunque también las hay mucho más toscas.

Falsa de época de 16 maravedís de 1663 con Ceca de La Coruña, de arte tosco.

lunes, 15 de abril de 2019

Cómo no limpiar las monedas.

En el transcurso de un viaje en avión, que tuve el placer de acometer hacia Lisboa, estuve charlando con un amigo, sabedor del mundo de los anticuarios, sobre los diferentes tipos de limpieza de monedas.
Le comenté, que llevaba tiempo sin realizar una entrada en mi blog, y me espetó :

-¿Tal vez, podrías hacer una entrada, sobre, cómo no limpiar monedas?

... ciertamente, esta recomendación me pareció oportuna, ya que, generalmente se habla de cómo poder limpiar las piezas, pero no, de cuáles son los métodos inapropiados, que a veces se emplean en estos menesteres.

Lo primero que tenemos que saber, antes de ponernos a limpiar una moneda es, que no todos los procedimientos, son válidos para todas... Incluso con piezas del mismo rango, e idéntica constitución metálica, los métodos de limpieza variarán (más sobre este aspecto)... Ya, que ciertas monedas, detentarán más o menos circulación, distintas adherencias, diferentes estados de conservación... En definitiva, cada pieza es una entidad individual, y propia, diferente al resto.



Otro rango que debemos contemplar, es la variabilidad en la posibilidad de efectuar, o no, una limpieza, teniendo en cuenta, sólo el componente puramente artístico de la pieza, o/y el extrictamente "necesario", en caso de que se vea peligrar el cospel si no se realiza dicha limpieza.

El primer aspecto, se centra más en un "lavado de imagen". ¿Es estrictamente necesario?... Pues, posiblemente no... Así que, si no hemos llegado al conocimiento suficiente de cómo tratar la limpieza de una pieza, es mejor dejarla tal cual, pues en un futuro, podremos enfrentarnos a ella con mejor dominio, ya que no corre peligro alguno.

Con respecto al segundo aspecto, vemos como el ejemplar que tenemos entre manos, sufre un deterioro que el tiempo agravará poco a poco... Generalmente ésto ocurre, por una constante corrosión del cospel... Aquí, sí es importante intervenir cuanto antes, para poder frenar el avance de la enfermedad, aunque, como en el primer caso, si no sabemos cómo actuar, mejor dejar la moneda tal cual está, siempre apartándola, eso sí, de cualquier otra pieza, para evitar el contagio a las mismas.

Hay que apreciar el color de las pátinas y aprender a distinguir lo que es suciedad, de lo que es antigüedad. Muchas veces, la gente tropieza con esta diferenciación, y efectúa una limpieza innecesaria en una moneda mal diagnosticada.

Así que, lo primero que se debe hacer cuando se intenta "arreglar" una moneda, es saber el por qué queremos limpiarla.

Una vez conozcamos esta premisa, intentaremos identificar la pieza. Cuanto más sepamos a cerca del arte de la misma, menos peligro correremos al efectuar la limpieza, ya que sabremos cuales son los diferentes relieves que puede poseer dicho ejemplar... y sabremos qué tipo de presión debemos efectuar... El material del que está hecho el flan, evidentemente, también es importante.

Una primera limpieza, que se aconseja hacer siempre, es la del cepillo de dientes sobre la moneda mojada (preferiblemente agua destilada). Pero tenemos que ser conscientes del tipo de moneda que tenemos entre manos. Imaginemos, que por lo que sea, la pieza a limpiar tiene una costra de tierra bien adherida... Es mejor, antes de pasar el cepillo, ponerla bajo el agua y con ligeros golpecitos verticales de los dedos índice y pulgar (por poner un ejemplo) sin arrastrar, desprender toda la suciedad posible. Con ésto, evitaremos rayar la moneda, ya que, puede que nos topemos con alguna minúscula piedrecita, en el camino... Y no es aconsejable que se deslice por todo el cospel, con la ayuda de las cerdas del cepillo, o de nuestros propios dedos.

Dos maravedís de Isabel II, con ceca de Segovia de 1845, limpiada con varios procedimientos... lápiz de lana de acero, palillo de dientes, cubierta por cera microcristalina.


Métodos prohibidos:

. Emplear productos de limpieza para metales genéricos, utilizados para embellecer joyas, cubertería, bandejas, manivelas de puertas, ruedas de piano....

. Lavar con Coca Cola las monedas.
Las limpia, pero también se lleva la pátina, que es gran parte del valor de la moneda.

. Impregnar con vinagre o limón al "tun tun", o con pasta de dientes. Sí bien es cierto, que el limón y el vinagre son dos ingredientes de limpieza expléndidos, correctamente utilizados y dependiendo de la pieza a tratar, también es más cierto, que mal usados, tienen el mismo efecto contraproducente que el primer método descrito. La pasta de dientes, al ser abrasiva, suele utilizarse para limpiar la plata.




. Empleo de zumo de tomate... También método erróneo, por llevar mucho ácido, y despatinar las monedas.

. Sal, empleada como método exfoliante. Tampoco es buen método, puede llegar a rayar las monedas.


Tipos de limpieza:

Tenemos que distinguir entre métodos de limpieza mecánica y limpieza química. Yo siempre prefiero el primero , al segundo...

La elección de éstos, debe venir determinada por las características de cada moneda. También es cierto, que si no controlamos en limpieza, es mejor dejar la pieza tal y cual está... Ya habrá tiempo de tratarla.

Entre estos dos mundos, navega la electrólisis. Tal procedimiento, sólo debería emplearse, para aquellas monedas con incrustaciones marinas, o en aquellas piezas, que sepamos, que es irremediable, debido a la presencia de un alto porcentaje de cáncer de cobre de éstas... Generalmente, si no son piezas de plata, después, deberán ser repatinadas.


Conservación:

. Evitar impregnar las monedas con barnices.

. Evitar introducir las monedas en ambientes húmedos.

. Evitar introducir monedas en plásticos con cloruros, no aptos para la numismática.

. Tampoco yo recomendaría los típicos sobres de plástico para guardar monedas.

. Evitar introducir monedas con cáncer cerca de piezas sanas, al no ser que las primeras estén encapsuladas.

miércoles, 3 de abril de 2019

La ceca de Trujillo en tiempos de Felipe IV

La ceca de Trujillo inicia su andadura a mediados del siglo XVII, con Felipe IV, en una época convulsa en cuanto a la economía se refiere, y en un periodo de cambios sociales importantes, condicionados tales, por motivos bélicos dentro y fuera de la frontera.

16 maravedís con ceca de Trujillo, con M como marca de Ensayador (Martín De Macaya).

Trujillo, es sin duda, una de las cecas menos comunes, que se encuentran, dentro del mundo de la numismática.

Al principio, se planteó implantar la casa de la moneda en Mérida, muy cerca de Badajoz, pero se desestimó esta idea, debido a que en dicha provincia, existía un cuartel de tropas castellanas... por ende, la Real Hacienda, temía que los soldados podujesen falsificación de monedas...

Finalmente, se resuelve como sitio idóneo para establecer la casa de la moneda, Trujillo.

En esta ciudad, Felipe IV, dio potestad a diferentes estamemtos, para que se acuñara moneda en sus respectivas casas.

Una de las primeras viviendas, dedicadas a resellar Moneda en Trujillo, fue fundada en 1636, frente al palacio de los Bargas- Carvajal, cerca de la Iglesia de San Martín.

En este período del "Rey Planeta" nace la necesidad, de reacuñar moneda, con motivo de poder afrontar los gastos de una guerra con Portugal aunque "de nada servirá", ya que poco tiempo después, el país luso, conseguirá la independencia... A su vez, se sufragan pagos, en un intento de abolir las revueltas catalanas.

Otra segunda casa de moneda, con bastante repercusión, se situaba en la Plazoleta de San Miguel (que fue la encargada de acuñar la serie de vellón de 1661 a 1664). Perteneció ésta, a Cristóbal Alarcón y el guarda de la misma, fue Pablo Ponce. El propietario recibió una indemnización por tener que emigrar a otra vivienda.



Poco más, se sabe sobre las diferentes ubicaciones de las "casas de la moneda" de Trujillo... Pues, después de las sucesivas acuñaciones, que se daban en estos espacios, según las pragmáticas pertinentes, se volvían a abandonar las labores y en muchos casos, a desmantelar las viviendas...

- La ceca de Trujillo, se dedicará a improntar por primera vez, los resellos de cobre del periodo de Felipe IV, de la fecha 1641/2 con valores de XII, VIII y VI maravedís, sobre moneda de Felipe II, Felipe III y IV.

La primera casa de la moneda de Trujillo, comienza a funcionar,  el 12 de Abril de 1641, con este resello, pero todavía, con consideración de casa diputada.

El 16 de octubre de 1641, se ordena se suspenda la actividad, pero, no es, hasta Mayo de 1642 (por real orden del 6 de Marzo de esa misma fecha) cuando esta Casa de la Moneda de Trujillo, se cierra.

- En el segundo periodo de colaboración con la corona, se reinicia la labor, ahora como casa de la moneda, y no, como casa diputada. Es con el resello de 1651/2, cuando se inician las labores, con fecha del 19 de Diciembre de ese mismo año. El 29 de junio de 1652, cesan las funciones de acuñación.

- En la tercera etapa, es el 21 de Noviembre, cuando se reinician las acuñaciones en la casa de la Moneda de Trujillo, con los resellos de 1654/5. El 8 de mayo de 1655, se vuelve a cerrar la fábrica.

- Se reactiva la casa de la moneda de Trujillo el 27 de octubre, para los resellos del anagrama PVS/ RX de 1658/9. Se clausura el 9 mayo de 1659.

- Los Felipes de busto, en la ceca de Trujillo alto, de la serie de 1660 a 1664, se realizaron a martillo y con molinos de laminación "de sangre" movidos por tracción animal, pero ambos tipos de acuñación, se dieron a partir de 1661. (Más sobre las primeras acuñaciones a molino de los Felipes de busto)

8 maravedís con ceca de Trujillo, marca de ensayador M.


Con la aparición de nuevas falsificaciones, del numerario de Felipe IV... se aplica la acuñación a rodillo, por ser ésta, muchísimo más difícil de emular por los falsarios, (aunque como se ha venido viendo a lo largo de la historia, no se evitó lo que se pretendía)

En la emisión de 1661, se alquila la casa de Pedro Berrio Manrique, y la real Hacienda, se hace con otra serie de dependencias propias.

El 25 de febrero de 1661 se empieza a producir moneda de vellón a martillo, con el busto del monarca, con valores de 2, 4 ,8 y 16 mavaredís.  Antes, incluso de ello, se traen dos ingenios desmontados "de sangre", manufacturados en madrid y fabricados en Barcelona. En 1661 se reinician las labores de acuñación, ahora a molino, y se cierra la ceca el 29 de Noviembre de 1664.

Los ensayadores de estas novedosas piezas, en la ceca de Trujillo, serán; José De frías (a martillo y comienzo de acuñación a molino) y Martín de Macaya (a molino).


La evolución de la marca de ceca de Trujillo:

. Para los resellos de 1641/2, Virgen de la Victoria (patrona de la ciudad de Trujillo, vencedora del bando cristiano sobre los árabes en la reconquista)


. Para los resellos de 1651/2, T coronada de X.

. Para los resellos de 1654/5, R.

. Para los resello de 1658/9.
Anagrama T°R (a destacar la T curva, con similitud a una J, también de Trujillo)

. Para los Felipes de busto de 1661 a 1664, anagrama T°R, con marca de ensayador F, de José De Frías y marca de ensayador M, de Martín De Macaya.

Este último anagrama (T°R), tuvo una interpretación errónea a principios de siglo. Se leía como RT° (retiro) y la M se interpretaba como ceca de Madrid... Esto fue debido, a que en 1661 también se fundó la otra casa de la Moneda de Madrid, en la Puerta de Alcalá, con acuñación a molino.(Más sobre acuñaciones a molino en tiempos de Felipe IV).

Evidentemente, la M correspondía a la marca de ensayador, pues estas monedas, como ya sabemos, poseen liga de plata...y la T°R a Trujillo.

8 maravedís con ceca de Trujillo de 1663, con Ensayador M.

Existe alguna rareza, dentro de los Felipes de busto de Trujillo, que se sale de la disposición natural del arte de los motivos de la moneda... Así, nos encontramos con un 8 maravedís acuñado a molino, con el valor a izquierdas del escudo y ceca a derechas.


La casa de la moneda de Trujillo, sigue emitiendo piezas en el reinado de Carlos II. Poco después, se desmantelará y se aconsejará, que los molinos, se conserven, para que en el futuro, se puedan emplear en la obtención de harina, con la molienda de trigo.

Podéis ahondar información en el artículo:

"El desmantelamiento de los ingenios de molino en las cecas castellanas en los primeros años del reinado de Carlos II" de Javier De Santiago Fernández.

Otros estudios interesantes, al respecto:

"Una ceca para Extremadura- Trujillo 1641/ 1681" de Eduardo almenara.

"La Casa de la Moneda de Trujillo" de José Antonio Ramos Rubio.


lunes, 25 de marzo de 2019

Evolución de los centenes hasta el reinado de Felipe IV

Es bien conocido el amor que detentaba Felipe IV por el arte.

Una pasión, que le hizo componer obras musicales y piezas litearias con bastante buen resultado.

Él mismo, ha contribuido, por poner un ejemplo, a que la historia, trate al excepcional Diego Velázquez, como uno de los pintores más famosos de todos los tiempos.

En moneda, creó la maravillosa serie de Felipes de busto, de 1660 a 1664, seguramente, condicionando el grabado de estas piezas, a su buen gusto...

Un monarca de esta factura, con tal capacidad artística, no se hubiera dedicado a crear, una de las monedas más bellas, de todas las épocas, sólo por querer hacer ostentación de su poder real... tenía que haber algo más... y ese algo más, valga la redundancia, seguramente estuvo relacionado, con su feroz apetito artístico.


El reinado de Felipe IV, fue una época muy convulsa, en lo que respecta a la economía, y a las guerras, en las que estuvo implicada la corona Española. El "Rey Planeta" poseyó tiempo y empeño, para consolidar su reinado y dar muestras de su poder, a través de estas monedas con módulos enormes, los cincuentines y los centenes.

Son estas grandes doblas, monedas enormes, de oro macizo, con valor de 100 ducados, y sin una "circulación aparente" (no aparecen en la legislación monetaria vigente) pero que en realidad, se utilizaron, a parte de exhibir con vanidad, riqueza y posición social, para pago de sumas elevadas de dinero en compraventas de primer orden, y para *operaciones secretas. También fue usada como "moneda de ahorro".


*Orden especial de Felipe IV, para  labrar 4 centenes  y 24 cincuentines para  cierto  negocio secreto.


El rey, permitió a ciertos comerciantes, acuñar tanto centenes, como cincuentines (moneda de plata con las mismas dimensiones que el centén, con un valor de 50 reales) en el Real Ingenio de Segovia, previa autorización expresa y entrega de los metales preciosos en la ceca, con sus impuestos de acuñación correspondientes.


* Se conocen dos fechas llamativas en estos centenes de Felipe IV, la de 1623 y la de 1633, de las cuales, se acuñaron 7 monedas y se tiene constancia de 4 de ellas:

"El centén del Museo Arqueológico Nacional de Madrid; el que Felipe IV donó al príncipe de Ligne ( este fue adquirido por subasta en Junio de 1968 en Londres); el que fue propiedad de un coleccionista milanés, y que hoy se encuentra en manos privadas, y el perteneciente a la colección Carles-Tolrá"


*( "El «Top Ten» de las monedas de oro más cotizadas" de Rafael Tauler Fesser)




Los comienzos del centén:

Cierto es, que en épocas anteriores se habían acuñado ya piezas de calado importante, como los 50 excelentes de los Reyes Católicos, o los cincuentines y centenes de Felipe III... Pero la tradición de estos grandes cospeles, tiene su origen mucho más atrás.

Hay que retroceder en el tiempo, para encontrar a los antecesores de estas grandes piezas.

Todo comenzó, antes del reinado de los Reyes Católicos.

Fue el primer "precursor", Pedro I de Castilla y su expectacular moneda de 10 doblas (Dupla Magna) acuñada en Sevilla, en el año 1360 D.C (en el reverso aparece el año de acuñación, 1398 de la Era Hispánica). Este monarca se fijó en las grandes monedas de ostentación árabe, para así, dar prestigio a la corona y entregar como regalo, dicha creación, a altos dignatarios y a aquellas personas que le apoyaron en las guerras civiles castellanas. Se conserva un ejemplar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, con un peso de 44,64 gramos y un diámetro de 68 mm.

10 Doblas de Pedro I de Castilla. Foto y pieza, del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Anverso:

Se hace visible el busto del monarca mirando a izquierdas. 

Leyenda: DOMINUS MICHI ADVITOR ET EGO DISPICIAM INIMICOS MEOS E


Reverso: 

Cuartelado de leones y castillos, rodeado de orla polilobulada.

Leyenda: PETRVS DEI GRACIA REX CASTELLE E LEGIONIS E M CCC LXXXX VII




Fernando e Isabel,  vivieron un tiempo, en el que el auge de la economía subió como la espuma, gracias a la colonización del Nuevo Mundo.

Una de las piezas más emblemáticas de toda la historia española, son los 50 excelentes de los Reyes Católicos. Con un peso de 140 gramos. Sólo se conoce un ejemplar, que fue vendido por la Hispanic Society of America en el año 2012 y que pertenecía a la colección Archer M. Huntington.


50 excelentes de Isabel y Fernando. Foto del libro "El Oro de Los Reyes Católicos y de la Casa de los Austrias" de Rafael Tauler.

Anverso:

Bustos de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón enfrentados.

Leyenda: Fernandvs: et: Elisabet: deigratia: Rex: et: regina: vas


Reverso:

Escudo de armas protegido por el águila de San Juan.

Leyenda: : suba: vmbra: alarvm: t varvm: protegemos:



Otra gran pieza, que abruma con solo mirarla, son los 100 ducados de Carlos y Juana, acuñados en Zaragoza (C A de Caesar Augusta)

Se conmemora con esta moneda la Coronación de Carlos I, como Rey de Aragón.


100 ducados de Carlos y Juana.  Foto del libro "El Oro de Los Reyes Católicos y de la Casa de los Austrias" de Rafael Tauler.



Anverso:


Bustos de Carlos y Juana enfrentados. Encima de las coronas, la fecha en la que se acuñó la moneda 1528.


Leyenda: IOANA ET KAROLVS REGES ARAGON TRVNFATORES ET KATOLICIS


Reverso:

Escudo de la corona de Aragón.

Leyenda: IONA ET KAROLVS EOBS FILIVS PRIMO GENITVS DEI GRACIA RX

La moneda pesa 350 gramos y tiene de diámetro 82 mm.





Felipe III inauguró la serie de centenes en 1609, acuñando otra serie en 1618. Estas grandes piezas miden unos 715 mm, módulo enorme que necesita de nuevas técnicas de acuñación para poder crearse.
Suelen pesar entorno a los 339, 35 gramos.

Centén de 1609







Centén de 1609 de Felipe III. Foto del libro "El Oro de Los Reyes Católicos y de la Casa de los Austrias" de Rafael Tauler.


Anverso:


Escudo de armas.


Leyenda: PHILIPVS. III. D. G



Reverso:


Cruz de Jerusalén.


Leyenda: . HISPANIARVM. REX. (Fecha)





Felipe IV siguió con la tradición heredada y acuñó centenes en los años 1623,  1631, 1633, 1638, 1659.


Se tiene constancia escrita, de que concedió licencia, a unos mercaderes, para confeccionar 100 marcos de oro en centenes.


También concedió licencias a marqueses, para labrar centenes, apoyadas por el presidente de hacienda, en forma de decretos.






Estas grandes monedas  tienen un peso teórico de 339, 35 y 75,5 mm de diámetro.


Centén de 1623






Centén de 1623 de Felipe IV. Foto del libro "El Oro de Los Reyes Católicos y de la Casa de los Austrias" de Rafael Tauler.


Anverso:



Escudo de armas


Leyenda: . PHILIPPVS. IIII. D.G.



Reverso:


Cruz de jerusalén


Leyenda: . HISPANIARVM. REX. (fecha)








Centén con posible núcleo de plomo con baño de plata. Prueba de grabador del siglo XVII o reproducción de la Escuela de Grabadores de Madrid del siglo XIX (a investigar). Pieza muy rara. Estos centenes (originales) son atribuidos a Diego De Astor. Fecha de 1633, Real Ingenio de Segovia. 7,6 de diámetro, 515 gramos de peso. (Triple peso al de un cincuentín, pudiendo ser una prueba de acuñación del siglo XVII "Piedfort" para ser regalada...) Colección del autor.j










sábado, 16 de marzo de 2019

El trabajo de los abridores de cuño, en época de Felipe IV

Con la pragmática del 22 de Noviembre de 1660, se acuña en el Real Ingenio de Segovia, la primera serie de vellones de busto, a molino, y en la Casa Vieja, a martillo. El 30 de Octubre de 1661, se obliga por Real Pragmática a acuñar estos Felipes, a molino, en todas las cercas restantes y se prohíbe acuñar a martillo, en la Casa Vieja de Segovia, esta nueva moneda. (Más sobre primeras emisiones de los maravedís de busto a molino)


Dibujo de Ingenio a molino. Fotografía sacada de la "Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia".



Esta incipiente forma de estampar el arte de la moneda, necesita de una calidad artística suprema, referida no solo a la belleza de los grabados, si no también, a aquellos procedimientos "matemáticos" y técnicos necesarios para una buena apertura del cuño.

Así, se destacan entre otros motivos, la dificultad de trasladar la impronta de los punzones, dentro del metal cilíndrico del rodillo. La acuñación a molino, supuso una verdadera revolución técnica, teniendo su mayor auge, en el Real ingenio de Segovia.

Para ello, existen varias teorías:

1) Que el final de los punzones de los motivos artísticos "mayores" (escudos, Bustos) fueran curvos (exceptuando las leyendas...) Con un arco del final del punzón, acorde a la convexidad del rodillo, para estampar el grabado de una manera unitaria, en toda su superficie, consiguiendo así, un calado, idéntico, en todos los motivos, evitando, problemas de simetría, en la profundidad del arte improntado en el cuño, y con posterioridad en la moneda acuñada.

Esta teoría, tendría una buena coartada, para su funcionamiento, si el grabado de todo el arte de la moneda, tuviera su propio punzón individual... Pero hoy en día, es sabido, que normalmente, tales grabados, poseían punzones de motivos separados, para conformar, luego en el rodillo, el grabado completo, favoreciendo así, a un mejor  hincado (menor superficie, mayor presión) y una menor probabilidad, de que surjan repintes indeseados.

2) Que el final de los punzones, fuera plano (como a tenor de ciertas muestras, defienden algunos investigadores).

Se procura, dejar libertad al abridor de cuños, para ultimar la impronta en el cilindro, a base de balancear la punta del cuño en el mismo, para conseguir una simetría en el calado del arte del grabado.

En esta teoría, el paso del arte del punzón al rodillo, es bastante más compleja que en el primer ejemplo, y necesitaría de grandes dosis de meticulosidad y profesionalidad por parte del artesano... Tenían que procurar, evitar crear repintes en el cuño, por la repetición del hincado del punzón... a veces, se hace necesario un artilugio que sujete el punzón, para que no se mueva entre golpe y golpe de martillo.

Ingenio y riel pasando entre medias de los rodillos. Fotografía sacada de la "Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia".



En los Felipes de Busto, seguramente el abridor de cuños, basculaba el punzón, de la cabeza al torso.


16 maravedís de Trujillo de 1663. No catalogada.



Tanto en una, como en otra teoría, el grabador, debía de esmerarse, teniendo en cuenta, la deformación del grabado del punzón, en referencia a la curvatura del cilindro. Un grabado no deformado que pasara del punzón, al cuño cilíndrico, proyectaría en la moneda, un arte asimétrico... y al contrario, un arte ligeramente deformado del punzón, de manera consciente y estudiada, al paso por el rodillo, establecería en la moneda, un dibujo simétrico y bien ajustado, ya que el traslado de un cuerpo curvo a uno plano, produce inevitablemente una distorsión, que debe corregirse antes de que se efectúe la estampación en el cospel. Esta problemática, aparecía sobre todo, al intentar resolver la conversión de la elipse del cuño, en una verdadera circunferencia, cuando se improntara en la plancha de metal acuñado, ya que la presión del cilindro sobre el cobre maleable, producía una evidente deformidad.

Rodillo de la Ceca de Parma en Italia. Fotografía prestada de la "Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia"



Es evidente, lo estudiado que debía de estar, el paso de las leyendas, a la convexidad del rodillo, donde la curvatura del cilindro según el ángulo de posicionamiento de las letras, era siempre diferente, dependiendo de la zona delimitada del cospel donde nos encontremos, y de la posición e inclinación en las que se encontraran las sucesivas letras... problema, que es bastante más fácil de solventar, con un punzón plano, donde el artista, haría bascular la cabeza plana del mismo, sobre la superficie del rodillo, hasta conseguir el calado deseado.



En la casa de la Moneda de Madrid, existen rodillos con multitud de grabados en sus cuerpos... muchos de ellos, se ha constatado que eran pruebas de los grabadores, que evidentemente, utilizaban antes de conformar aquellos rodillos válidos. Esta teoría, se ha podido constatar y reafirmar, mediante el estudio de ciertos rodillos. Muchos de los cuales, aparecieron sin templar, siendo imposible por ello, que los mismos, aguantaran tanta presión al contacto con las monedas acuñadas.


Rodillo con diferentes pruebas de Hincado. Fotografía del maestro Glenn Murray.



El trabajo del grabador,  no acababa con el punzón y la impronta de él en el rodillo, continuaba mediante la corrección  y mejora directa, de los motivos artísticos del grabado en el cuño, mediante buriles y otras herramientas... Que dejaban ver, la gran destreza artística de estos artesanos.


En los maravedís de busto de Felipe  IV, al existir infinidad de punzones con grabados de las letras, puntuaciones, bustos... Entendemos que existían una gran cantidad de rodillos... Ésto puede ser debido a una gran demanda de este tipo de monedas y a un elevado desgaste de los cuños, aunque este último caso, no se diera siempre, pues
también nos encontramos, con monedas, en las que vemos fechas rectificadas, lo que nos da a entender, que en ocasiones, se reutilizaron rodillos de acuñación, con ciertas modificaciones, al paso del buril del artesano... En este caso, se demuestra la durabilidad de estos rodillos templados.


Es fácil ver cómo en las leyendas de los Felipes, existían punzones individuales de cada letra, ya que a veces no aparecen completas e incluso, como dijimos anteriormente, rectificadas... Fenómeno que venía dándose desde hace cientos de los atrás... Así se explica la infinidad de variantes de leyenda, arte y busto de estos Felipes...

Prueba de punzón sobre un plomo, de un doble excelente seguramente a nombre de los Reyes Católicos, en época de Carlos y Juana. Doble grafilia y doble escudo, lo que da a pensar, que en este caso, los motivos mayores conforman un todo y los punzones utilizados, recogen tales motivos, de manera unitaria y no divididos.


Para profundizar, tenemos el excelente estudio de Juan José Sánchez Castaño:

"Estudio a cerca de los rodillos de pruebas del real ingenio de la Moneda de Segovia"
Numista 254

Descarga 1
Descarga 2