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martes, 23 de abril de 2019

Anomalías en la Ceca de La Coruña en el reinado de Felipe IV

La ceca de La Coruña, posee unas peculiaridades atípicas, que la convierten, en una casa muy valorada dentro del coleccionismo de los maravedís de Busto.

Esta casa, inició sus labores de acuñación de la serie de los maravedís del busto de Felipe IV, allá por comienzos del año 1661, terminando su andadura de esta serie, en 1664.

Se acuñó tanto a martillo, como a Molino, siendo esta última manera de labrar moneda, la que predominó, desde finales de 1661 hasta 1664.

Se tiene constancia, de que en 1662, la ceca gallega, estaba situada en un edificio anexo a la Iglesia de Santo Domingo.


8 maravedís de la Ceca de La Coruña de Felipe IV.

Algunas monedas de este periodo, poseen ciertas irregularidades, que hacen de ellas, una verdadera golosina para el coleccionista. Tales ejemplos, son aquellos maravedís con valores de 16, 8 y 4 maravedís, que poseen, o bien doble fecha, o bien carecen de ella. Ésto, ocurrió, por la mezcla de cuños provenientes de distinta naturaleza. Seguramente, se escogieron cuños destinados a la creación de monedas distintas, por lo que reverso y anverso no se ajustan a las pragmáticas pertinentes.

Ciertamente, se da el caso de monedas que poseen reversos y anversos cambiados, equivocados, que no se ajustan en origen a un mismo tipo de cospel... Y sí estaban destinados para otras monedas con sus anversos y reversos correspondientes.

Esta equivocación, de utilizar cuños de anverso y reverso distintos, para una misma moneda, son más singulares de lo que cabe pensar, y no parece ser en realidad un error como tal, si no, algo consciente y deliberado.

Son, por lo general, cuños, con reversos (busto del monarca) de cecas distintas a la de La Coruña, más que de la misma casa... dado el caso, de que existen también piezas de esta ceca gallega, con anversos de Madrid (con cuños rectificados, en marca de ensayador y en marca de ceca)

Es comprensible, por ello, que las monedas de La Coruña,  en las que aparecen reversos, con fecha duplicada en ambas caras del cospel, o sin fecha, sean casi con total exclusividad de procedencia Madrileña

Por otro lado, los reversos de las monedas de la ceca de La Coruña, poseen una característica, que las hace común a la Ceca de Madrid (e incluso a la de Trujillo) que es, que los bustos del rey Felipe IV, poseen una pequeña Valona o pañuelillo situado en la parte inferior de la golilla. (Más sobre el arte de los bustos de Felipe IV en las monedas)







Bustos de Felipe IV de la Ceca de La Coruña, Madrid y Trujillo (en este orden). Ver la similitud de arte.


Hablábamos con anterioridad, de que los valores de las monedas de busto, de la Casa de la Coruña, en los que se introducen cuños de orígenes distintos, correspondiente a la Ceca de Madrid, son los de 16, 8 y 4 maravedís. Aunque no se tiene constancia de que ocurra esta anomalía en los valores de 2 maravedís, es probable, de que también pasará, si tenemos como premisa esta inercia.

Es casi seguro, que los grabadores de los cuños de la Ceca de La Coruña y de la Ceca de Madrid, tuvieran relaciones muy cercanas, o incluso en algunos casos, fueran los mismos... De ahí el empleo de los cuños de la capital actual, en la ceca gallega... Pero también es evidente, que la Ceca de La Coruña, no tenía los recursos suficientes para la elaboración de esta serie de cuños, ya que en la ceca de Madrid no se encuentra esta anomalía, y contrariamente, en la ceca de la Coruña, este aspecto se conforma de una manera unidireccional.

La marca de la ceca de la Coruña es una Venera. A Alfonso IX, se le atribuye la formación de la primera Ceca de La Coruña. En sus dineros, la marca de esta Ceca, viene establecida por la letra C. Enrique IV, establece de manera "oficial", por real pragmática, que la marca de ceca, sea la conocida venera, tan apreciada desde tiempos inmemoriales, símbolo "Sine Que",  del Camino de Santiago.

El ensayador de la Casa de la Moneda de La Coruña en tiempos de Felipe IV, es Roque De La Biala, identificado en los cospeles, mediante la letra R.

En cuanto a las falsificaciones de época, suelen resaltarse monedas de gran factura artística, aunque también las hay mucho más toscas.

Falsa de época de 16 maravedís de 1663 con Ceca de La Coruña, de arte tosco.

lunes, 15 de abril de 2019

Cómo no limpiar las monedas.

En el transcurso de un viaje en avión, que tuve el placer de acometer hacia Lisboa, estuve charlando con un amigo, sabedor del mundo de los anticuarios, sobre los diferentes tipos de limpieza de monedas.
Le comenté, que llevaba tiempo sin realizar una entrada en mi blog, y me espetó :

-¿Tal vez, podrías hacer una entrada, sobre, cómo no limpiar monedas?

... ciertamente, esta recomendación me pareció oportuna, ya que, generalmente se habla de cómo poder limpiar las piezas, pero no, de cuáles son los métodos inapropiados, que a veces se emplean en estos menesteres.

Lo primero que tenemos que saber, antes de ponernos a limpiar una moneda es, que no todos los procedimientos, son válidos para todas... Incluso con piezas del mismo rango, e idéntica constitución metálica, los métodos de limpieza variarán (más sobre este aspecto)... Ya, que ciertas monedas, detentarán más o menos circulación, distintas adherencias, diferentes estados de conservación... En definitiva, cada pieza es una entidad individual, y propia, diferente al resto.



Otro rango que debemos contemplar, es la variabilidad en la posibilidad de efectuar, o no, una limpieza, teniendo en cuenta, sólo el componente puramente artístico de la pieza, o/y el extrictamente "necesario", en caso de que se vea peligrar el cospel si no se realiza dicha limpieza.

El primer aspecto, se centra más en un "lavado de imagen". ¿Es estrictamente necesario?... Pues, posiblemente no... Así que, si no hemos llegado al conocimiento suficiente de cómo tratar la limpieza de una pieza, es mejor dejarla tal cual, pues en un futuro, podremos enfrentarnos a ella con mejor dominio, ya que no corre peligro alguno.

Con respecto al segundo aspecto, vemos como el ejemplar que tenemos entre manos, sufre un deterioro que el tiempo agravará poco a poco... Generalmente ésto ocurre, por una constante corrosión del cospel... Aquí, sí es importante intervenir cuanto antes, para poder frenar el avance de la enfermedad, aunque, como en el primer caso, si no sabemos cómo actuar, mejor dejar la moneda tal cual está, siempre apartándola, eso sí, de cualquier otra pieza, para evitar el contagio a las mismas.

Hay que apreciar el color de las pátinas y aprender a distinguir lo que es suciedad, de lo que es antigüedad. Muchas veces, la gente tropieza con esta diferenciación, y efectúa una limpieza innecesaria en una moneda mal diagnosticada.

Así que, lo primero que se debe hacer cuando se intenta "arreglar" una moneda, es saber el por qué queremos limpiarla.

Una vez conozcamos esta premisa, intentaremos identificar la pieza. Cuanto más sepamos a cerca del arte de la misma, menos peligro correremos al efectuar la limpieza, ya que sabremos cuales son los diferentes relieves que puede poseer dicho ejemplar... y sabremos qué tipo de presión debemos efectuar... El material del que está hecho el flan, evidentemente, también es importante.

Una primera limpieza, que se aconseja hacer siempre, es la del cepillo de dientes sobre la moneda mojada (preferiblemente agua destilada). Pero tenemos que ser conscientes del tipo de moneda que tenemos entre manos. Imaginemos, que por lo que sea, la pieza a limpiar tiene una costra de tierra bien adherida... Es mejor, antes de pasar el cepillo, ponerla bajo el agua y con ligeros golpecitos verticales de los dedos índice y pulgar (por poner un ejemplo) sin arrastrar, desprender toda la suciedad posible. Con ésto, evitaremos rayar la moneda, ya que, puede que nos topemos con alguna minúscula piedrecita, en el camino... Y no es aconsejable que se deslice por todo el cospel, con la ayuda de las cerdas del cepillo, o de nuestros propios dedos.

Dos maravedís de Isabel II, con ceca de Segovia de 1845, limpiada con varios procedimientos... lápiz de lana de acero, palillo de dientes, cubierta por cera microcristalina.


Métodos prohibidos:

. Emplear productos de limpieza para metales genéricos, utilizados para embellecer joyas, cubertería, bandejas, manivelas de puertas, ruedas de piano....

. Lavar con Coca Cola las monedas.
Las limpia, pero también se lleva la pátina, que es gran parte del valor de la moneda.

. Impregnar con vinagre o limón al "tun tun", o con pasta de dientes. Sí bien es cierto, que el limón y el vinagre son dos ingredientes de limpieza expléndidos, correctamente utilizados y dependiendo de la pieza a tratar, también es más cierto, que mal usados, tienen el mismo efecto contraproducente que el primer método descrito. La pasta de dientes, al ser abrasiva, suele utilizarse para limpiar la plata.




. Empleo de zumo de tomate... También método erróneo, por llevar mucho ácido, y despatinar las monedas.

. Sal, empleada como método exfoliante. Tampoco es buen método, puede llegar a rayar las monedas.


Tipos de limpieza:

Tenemos que distinguir entre métodos de limpieza mecánica y limpieza química. Yo siempre prefiero el primero , al segundo...

La elección de éstos, debe venir determinada por las características de cada moneda. También es cierto, que si no controlamos en limpieza, es mejor dejar la pieza tal y cual está... Ya habrá tiempo de tratarla.

Entre estos dos mundos, navega la electrólisis. Tal procedimiento, sólo debería emplearse, para aquellas monedas con incrustaciones marinas, o en aquellas piezas, que sepamos, que es irremediable, debido a la presencia de un alto porcentaje de cáncer de cobre de éstas... Generalmente, si no son piezas de plata, después, deberán ser repatinadas.


Conservación:

. Evitar impregnar las monedas con barnices.

. Evitar introducir las monedas en ambientes húmedos.

. Evitar introducir monedas en plásticos con cloruros, no aptos para la numismática.

. Tampoco yo recomendaría los típicos sobres de plástico para guardar monedas.

. Evitar introducir monedas con cáncer cerca de piezas sanas, al no ser que las primeras estén encapsuladas.

miércoles, 3 de abril de 2019

La ceca de Trujillo en tiempos de Felipe IV

La ceca de Trujillo inicia su andadura a mediados del siglo XVII, con Felipe IV, en una época convulsa en cuanto a la economía se refiere, y en un periodo de cambios sociales importantes, condicionados tales, por motivos bélicos dentro y fuera de la frontera.

16 maravedís con ceca de Trujillo, con M como marca de Ensayador (Martín De Macaya).

Trujillo, es sin duda, una de las cecas menos comunes, que se encuentran, dentro del mundo de la numismática.

Al principio, se planteó implantar la casa de la moneda en Mérida, muy cerca de Badajoz, pero se desestimó esta idea, debido a que en dicha provincia, existía un cuartel de tropas castellanas... por ende, la Real Hacienda, temía que los soldados podujesen falsificación de monedas...

Finalmente, se resuelve como sitio idóneo para establecer la casa de la moneda, Trujillo.

En esta ciudad, Felipe IV, dio potestad a diferentes estamemtos, para que se acuñara moneda en sus respectivas casas.

Una de las primeras viviendas, dedicadas a resellar Moneda en Trujillo, fue fundada en 1636, frente al palacio de los Bargas- Carvajal, cerca de la Iglesia de San Martín.

En este período del "Rey Planeta" nace la necesidad, de reacuñar moneda, con motivo de poder afrontar los gastos de una guerra con Portugal aunque "de nada servirá", ya que poco tiempo después, el país luso, conseguirá la independencia... A su vez, se sufragan pagos, en un intento de abolir las revueltas catalanas.

Otra segunda casa de moneda, con bastante repercusión, se situaba en la Plazoleta de San Miguel (que fue la encargada de acuñar la serie de vellón de 1661 a 1664). Perteneció ésta, a Cristóbal Alarcón y el guarda de la misma, fue Pablo Ponce. El propietario recibió una indemnización por tener que emigrar a otra vivienda.



Poco más, se sabe sobre las diferentes ubicaciones de las "casas de la moneda" de Trujillo... Pues, después de las sucesivas acuñaciones, que se daban en estos espacios, según las pragmáticas pertinentes, se volvían a abandonar las labores y en muchos casos, a desmantelar las viviendas...

- La ceca de Trujillo, se dedicará a improntar por primera vez, los resellos de cobre del periodo de Felipe IV, de la fecha 1641/2 con valores de XII, VIII y VI maravedís, sobre moneda de Felipe II, Felipe III y IV.

La primera casa de la moneda de Trujillo, comienza a funcionar,  el 12 de Abril de 1641, con este resello, pero todavía, con consideración de casa diputada.

El 16 de octubre de 1641, se ordena se suspenda la actividad, pero, no es, hasta Mayo de 1642 (por real orden del 6 de Marzo de esa misma fecha) cuando esta Casa de la Moneda de Trujillo, se cierra.

- En el segundo periodo de colaboración con la corona, se reinicia la labor, ahora como casa de la moneda, y no, como casa diputada. Es con el resello de 1651/2, cuando se inician las labores, con fecha del 19 de Diciembre de ese mismo año. El 29 de junio de 1652, cesan las funciones de acuñación.

- En la tercera etapa, es el 21 de Noviembre, cuando se reinician las acuñaciones en la casa de la Moneda de Trujillo, con los resellos de 1654/5. El 8 de mayo de 1655, se vuelve a cerrar la fábrica.

- Se reactiva la casa de la moneda de Trujillo el 27 de octubre, para los resellos del anagrama PVS/ RX de 1658/9. Se clausura el 9 mayo de 1659.

- Los Felipes de busto, en la ceca de Trujillo alto, de la serie de 1660 a 1664, se realizaron a martillo y con molinos de laminación "de sangre" movidos por tracción animal, pero ambos tipos de acuñación, se dieron a partir de 1661. (Más sobre las primeras acuñaciones a molino de los Felipes de busto)

8 maravedís con ceca de Trujillo, marca de ensayador M.


Con la aparición de nuevas falsificaciones, del numerario de Felipe IV... se aplica la acuñación a rodillo, por ser ésta, muchísimo más difícil de emular por los falsarios, (aunque como se ha venido viendo a lo largo de la historia, no se evitó lo que se pretendía)

En la emisión de 1661, se alquila la casa de Pedro Berrio Manrique, y la real Hacienda, se hace con otra serie de dependencias propias.

El 25 de febrero de 1661 se empieza a producir moneda de vellón a martillo, con el busto del monarca, con valores de 2, 4 ,8 y 16 mavaredís.  Antes, incluso de ello, se traen dos ingenios desmontados "de sangre", manufacturados en madrid y fabricados en Barcelona. En 1661 se reinician las labores de acuñación, ahora a molino, y se cierra la ceca el 29 de Noviembre de 1664.

Los ensayadores de estas novedosas piezas, en la ceca de Trujillo, serán; José De frías (a martillo y comienzo de acuñación a molino) y Martín de Macaya (a molino).


La evolución de la marca de ceca de Trujillo:

. Para los resellos de 1641/2, Virgen de la Victoria (patrona de la ciudad de Trujillo, vencedora del bando cristiano sobre los árabes en la reconquista)


. Para los resellos de 1651/2, T coronada de X.

. Para los resellos de 1654/5, R.

. Para los resello de 1658/9.
Anagrama T°R (a destacar la T curva, con similitud a una J, también de Trujillo)

. Para los Felipes de busto de 1661 a 1664, anagrama T°R, con marca de ensayador F, de José De Frías y marca de ensayador M, de Martín De Macaya.

Este último anagrama (T°R), tuvo una interpretación errónea a principios de siglo. Se leía como RT° (retiro) y la M se interpretaba como ceca de Madrid... Esto fue debido, a que en 1661 también se fundó la otra casa de la Moneda de Madrid, en la Puerta de Alcalá, con acuñación a molino.(Más sobre acuñaciones a molino en tiempos de Felipe IV).

Evidentemente, la M correspondía a la marca de ensayador, pues estas monedas, como ya sabemos, poseen liga de plata...y la T°R a Trujillo.

8 maravedís con ceca de Trujillo de 1663, con Ensayador M.

Existe alguna rareza, dentro de los Felipes de busto de Trujillo, que se sale de la disposición natural del arte de los motivos de la moneda... Así, nos encontramos con un 8 maravedís acuñado a molino, con el valor a izquierdas del escudo y ceca a derechas.


La casa de la moneda de Trujillo, sigue emitiendo piezas en el reinado de Carlos II. Poco después, se desmantelará y se aconsejará, que los molinos, se conserven, para que en el futuro, se puedan emplear en la obtención de harina, con la molienda de trigo.

Podéis ahondar información en el artículo:

"El desmantelamiento de los ingenios de molino en las cecas castellanas en los primeros años del reinado de Carlos II" de Javier De Santiago Fernández.

Otros estudios interesantes, al respecto:

"Una ceca para Extremadura- Trujillo 1641/ 1681" de Eduardo almenara.

"La Casa de la Moneda de Trujillo" de José Antonio Ramos Rubio.