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lunes, 2 de septiembre de 2019

Aceite de oliva en el tratamiento de monedas

Hoy os traigo un ingrediente en la limpieza de monedas, del que poco he hablado; el aceite.

En realidad, prefiero la limpieza mecánica en la elilinación de impurezas, antes que cualquier otro procedimiento, siempre que evidentemente, no sea necesario.

En este blog, se intenta explicar por activa y por pasiva, la diferencia que se da, entre lo que es la suciedad propiamente dicha, y lo que es la pátina. (Más sobre como no limpiar las monedas)

Cada moneda, tiene unas peculiaridades de conservación singulares, por lo que los métodos a emplear, para su conservación y su adecentamiento, variarán dependiendo de tales características…

El aceite de oliva, que es el que he empleado en esta entrada, es un líquido con bastante acidez, que suele usarse como agente limpiador de monedas… el problema que presenta, es que puede conferir a la pátina, un tono obscuro, que en ocasiones molesta, no siendo el más apropiado...

Como en todos los procedimientos químicos de limpieza, el éxito en el empleo de esta técnica, lo establece el tiempo y la mesura.

Nos hemos topado alguna vez con monedas en las que predomina una fina capa verdusca,  que afea la pieza. Esta capa, de ligera oxidación inestable, normalmente es muy delgada, y sabemos que mediante una limpieza mecánica, podría ser retirada…

Pero suele ser tan "liviana", que difícilmente podemos utilizar un punzón, cutter…para retirarla… sin perjudicarla... tal vez, lana de acero del 00, aunque la moneda,seguramente sufrirá así daños colaterales, como un "aplatamiento" en las zonas más elevadas de arte y de las leyendas.

Ante esta situación, es bueno emplear el método al que nos referimos hoy.

Os presento 4 maravedís de Felipe III, con fecha de 1602, del Real Ingenio de Segovia.


4 maravedís  del Real Ingenio de Segovia con dudosa pátina.


Esta moneda, concretamente se la cambié a un amigo por un 2 maravedís de Fernando VII.

El inconveniente que presentaba, según podéis observar en las fotos, era  la oxidación que se daba en ambas caras, pero mucho más pronunciada en el reverso.

Estas monedas, son muy difíciles de ver sin resellar, y menos, en una condición de conservación òptima. Podemoa observar, como el cospel se posicionó en el final de riel, o lateral de riel… consecuencia tal, que hace que le falte parte del flan a la estructura de la pieza.

El anverso se antoja bonito, y el reverso peor acuñado o circulado…

una vez recibí la moneda, me puse en contacto con un amigo numismático, para comentarle el problema de oxidación que veía en la pieza…siendo él, quien me aconsejó, en el procedimiento de limpieza de la misma.

Así que empecemos:

Ante todo, primeramente,  hice un buen lavado con jabón neutro, cepillo de dientes y agua.

No pude emplear el punzón de dentista, debido a la capa tan superficial de óxido de la moneda… la hubiera rayado, seguramente sin poder eliminar ese verdín.

El único procedimiento mecánico que vislumbraba, era usar la lana de acero… pero sabía que me desigualraría las pátinas del anverso y del reverso…así que empleé, al final, el aceite de oliva, como remedio a estos males.

Después de la limpieza con agua y jabón, sequé la moneda, y la unté con aceite de oliva. Inmediatamente, el cospel cogió un color amarronado, verdoso. Una vez, la moneda quedó impregnada con el aceite, la sequé frotando con los dedos una y otra vez, hasta conseguir destacar algo más los relieves.

Posteriormente, tuve que coger un trapito y pulir la moneda. el secreto está en hacerlo hasta la saciedad (cosa que hice con mesura). Este paso es importante, hay que masajear la moneda (como dice mi amigo) para conseguir destacar los relieves.

Ya terminado el método, la cubrí con cera microcristalina y la volví a pulir (poco también).


Misma moneda tratada.

Por un lado, he conseguido dar a la moneda, una capa extra de protección, y como se ve en las fotos, se ha eliminado el verdín, y homogeneizado las pátinas de ambas caras de la moneda.



jueves, 25 de julio de 2019

Variables en el estado de conservación de los Felipes de Busto

El estado de circulacion de una pieza, suele ser clave, en la determinación de su valor económico.

Normalmente, a menor estado de circulacion, mayor estado de conservación... Aunque esta premisa, no siempre funciona, pues existen una serie de variables, que determinan el estado final de la moneda.

Los coleccionistas de los cobres del periodo de 1661 a 1664 de Felipe IV, tenemos la "ventaja", de que fueron piezas, con poca aceptación en su circulación, a penas 4 o 5 años... Ésto, nos podría beneficiar, a la hora de poder encontrarnos monedas con estados de circulación óptimas.


8 maravedís de Felipe IV con buen estado de conservación.

Existen ejemplos, de monedas que han circulado muchísimas décadas, como es el caso de los céntimos de cobre del Gobierno Provisional de 1870, que se usaron en circulación, hasta bien pasada la Guerra Civil Española... Estas piezas, son difíciles de ver en calidad S.C, pues fueron muy circuladas.

16 maravedís de Felipe IV con bastante circulación y pátina marrón.

El problema, con nuestras monedas del periodo de Felipe IV, es que el cobre, se degrada más rápidamente en ambientes "menos propicios"... Y aunque fueran 5 años de circulación, son éstos suficientes, para "llevar a mal puerto" el grabado de las piezas, ya que, al fin y al cabo, pasaron por muchas manos, y no es, como decimos, un metal tan noble como pudiera ser el oro y la plata. (Más sobre identificación de monedas de plata)

Por otro lado, la cantidad ingente de falsificaciones (que supera con creces a las monedas oficiales) con cuños defectuosos o muy utilizados, no ayuda en nada a este aspecto. (Más sobre falsificadores)
16 maravedís falsos de época de Felipe IV con ceca de Sevilla, en buen estado de circulación.

Fueron monedas las de este periodo, tan falsificadas, y al final tan "poco queridas por la corona española", que seguramente, muchas acabaron siendo fundidas para otros menesteres... Así que, nos han llegado, menos monedas en excelente estado de conservación, de las que en un principio, pensásemos.


Hay que matizar también, que la calidad de las acuñaciones (sean a martillo o a laminación) no son siempre las mismas. (El trabajo de los abridores de cuño con Felipe IV)

Excelente acuñación de un ochavo de Felipe II de ceca de La Coruña. Se ve claramente el león, a penas sin circular.

Hoy día, sabemos que bastantea monedas, tuvieron una acuñación "pasajera", debido a la premura de los trabajos artesanales (tal es el caso de las monedas acuñadas a golpe de martillo)

4 Maravedís de Felipe IV a martillo, ceca de Sevilla. Nótese el paso del tiempo en este tipo de piezas.

Supuesto pràctico:

Imaginemos ahora, a dos monedas de 1662. Una, introducida en una caja hermética en 1664, no abierta hasta nuestros días, y otra, mejor acuñada y menos circulada, que apareció hace aproximadamente un año, en unas remodelaciones, de cualquier acera de nuestra ciudad...

¿Cuál de ellas estará mejor conservada?

Seguramente la primera, (la que tenía un peor estado de circulación en 1664... así que, a este estado de circulación, de la moneda, se deben unir, aquellos condicionantes que hacen que no se degrade la misma (oxidación, golpes, calidad del metal acuñado...)


Un buen indicativo a considerar en una moneda de esta época, en calidades más que aceptables, es encontrarnos rebabas en ciertas partes de la pieza, grafila, busto, leyendas... A veces, la propia pátina (si la moneda estuviera con acuñación leve) puede clarificarnos el estado de conservación de la moneda... Y en el caso de ciertos módulos, la capa de plata que "cubre" todo el cospel de las "más afortunadas".
16 maravedís de Valladolid con plateado. Se puede apreciar el perfecto estado de conservación de esta pieza tanto en la pátina como en las rebabas de las leyendas.

Otro error que se suele cometer, es identificar como sinónimo de S. C, la denominación de "flor de cuño".

Los primeros cuños de una serie de monedas, a penas tienen desgaste por su poco uso, por lo que las piezas acuñadas, detentan mejores improntas en su arte. Pero, estas monedas en flor de cuño sí pueden haber circulado mucho, por lo que la consideración de S. C, debe desaparecer inmediatamente.




miércoles, 3 de julio de 2019

Conocer el arte de una moneda, ayuda en el caso de querer limpiarla...

No hay mejor forma de limpiar una moneda, que saber cuáles son los motivos artísticos que completan la identificación de la misma.
Blanca de Felipe II con adherencias en el cospel.

En ocasiones, nos encontramos con piezas que están recubiertas en su mayoría por una capa terrosa... Ésta, a veces, es dura como una piedra y otras, se puede retirar fácilmente.

En el segundo de los  casos, con la ayuda de un palillo de dientes o cualquier otro objeto de menor dureza que el metal del cospel, no tenemos por qué, tener problemas, en poder separar esa capa terrosa, sin rayar la pieza, aún cuando no conozcamos la moneda en sí. Lógicamente, alguien que se dedica a coleccionar y a comprar un tipo de monedas determinado, debería saber de antemano, el tipo de adquisición que hubiese elegido... Pero también, existen coleccionistas, que compran lotes de monedas sucias, bien para encontrar alguna rareza, o bien para practicar los métodos de limpieza...

Para una identificación correcta o aproximada de la moneda en cuestión, nos sirve de gran ayuda, a parte de las expecificaciones de la compra de la misma (que no siempre son acertadas) la forma que posea el cospel. Si es una moneda con perímetro irregular, evidentemente tendremos una pieza acuñada a martillo, y seguramente sea un Cortadillo u ochavo... Con sus resellos pertinentes.



16 maravedís de Felipe IV,  con forma octogonal. Falsa de época.


Si resulta ser una moneda circular, pero poco simétrica, podría ser, una pieza del periodo de los Austrias, o de época hispano romana... En el caso de ser una moneda completamente circular, sabremos sin duda, que puede ser, o bien, acuñada a rodillo, o bien acuñada a volante...


Dije, que uno de los métodos más idóneos para efectuar la limpieza, es el palillo de dientes... Pero hay que tener cuidado si la moneda es de plata o vellón rico (caso de un cuartillo de Felipe II, o de Enrique IV...) Pues sí que podríamos proferir a la superficie de la pieza, algún rayón...evidentemente, siempre que efectuemos limpieza mecánica, tiene que hacerse de una manera meticulosa, para evitar daños.


¿Y, por qué es importante conocer el arte de las monedas?... Pues, porque, podemos saber qué métodos serán los más acertados para limpiar, según qué zonas de la moneda.

Ochavo de Felipe II con doble marca de Ceca. Se puede apreciar zonas terrosas en la moneda.


Imaginémos, que "damos" con una pieza  resellada... Un cobre del periodo de Felipe III, con valor de a 8 maravedís, resellado a 8 arábigo, con fecha de 1652, y a VIII latino, con fecha de 1642... Si conocemos bien este tipo de monedas, sabemos dónde "rascar" para encontrarnos con aquellos motivos que identifican la pieza. A veces, es bueno poder efectuar una limpieza, sólo, para desentrañar la catalogación de la moneda que tenemos entre manos... No necesariamente tenemos que abordar una limpieza de toda la superficie del cospel...aunque, con el tiempo, sabremos, qué tipo de limpieza emplear (total o parcial) en una moneda, atendiendo a su vez, al principio de unificación visual de la pátina de la moneda (o lo que es lo mismo, al atractivo visual de la pieza).

Volviendo al ejemplo de antes;

Estamos acometiendo la limpieza de ese 8 maravedís, del periodo de Felipe III. Nos ponemos a limpiar con punzón o cutter, porque vemos que la tierra está muy adherida, y no sale con un simple palillo de madera (hay, quien emplea, huesos afilados). De repente, vemos parte del escudo que rodea al castillo, y a la derecha del mismo nos topamos con el valor (VIII en números romanos) de la pieza...seguimos raspando y nos encontramos con un 8 arábigo...ya tenemos muchas pistas para ir acometiendo de una u otra manera, la limpieza de nuestra moneda.

Gracias a ésto, que parece tan simple, sabremos qué presión utilizar entre los diferentes motivos... Intuiremos, que los relieves más altos, corresponderán a los resellos encontrados, y al escudo y el castillo, así como al valor de la moneda y la posible Ceca...sería absurdo aplicar la misma presión encima de estos relieves (que debería ser inferior) que, en los huecos que dejan los mismos.

Sabremos, que en los orificios del 8, tendremos que ser más meticulosos con la limpieza, para no provocar un rayón inesperado... Tal vez no nos quepa la punta del punzón, y haya que emplear una aguja, un cutter o un palillo de dientes... Tal vez, en ese orificio, podamos hacer mucha más fuerza al limpiar... evidentemente, si estábamos usando lana de acero, sabremos, que no va a penetrar en el orificio, y a consecuencia de ello, vamos a rayar y despatinar la parte más elevada de ese "8".

Por otro lado, ahora que dislumbramos, los motivos o relieves, que tiene esa parte de la moneda, acertaremos en como pueda ser la limpieza de la otra cara... si ha "salido" un 8, es porque tiene que haber una fecha de 1651 o 1652, si a su vez, hemos visto un VIII, es porque también tendrá que existir una fecha del resello de 1641 o 1642... Así que, si estamos usando lana de acero en lápiz, o tipo algodón, sabremos, que tendremos que ejercer una presión muy controlada, y que llegado a un punto, no podremos proseguir con este método, porque la lana, no podrá penetrar en todos los orificios.

Nos daremos cuenta, de que seguramente, a la izquierda del león, pueda aparecer una ceca... Observaremos, qué distancia mediará entre esa Ceca y el escudo del león, y entre éste y el propio león, y sabremos así, el grosor idóneo, que deberán tener, las puntas de las herramientas que emplearemos en ese momento de la limpieza, que navegarán por todos esos surcos montañosos.

Siempre, es importante ir trabajando la pieza poco a poco, frotando y haciendo breves paradas en las que utilicemos las yemas de los dedos para retirar la tierra que hemos despegado de la moneda, para ver, qué capa de suciedad, arenilla... hemos apartado (en ocasiones, se puede rayar la moneda, creyendo que hay más "roña" de la que estamos apartando, porque el polvo residual, se acumula en el cospel y no nos dejara ver con claridad, los relieves) también podemos emplear un pincel de cerdas largas, para estos menesteres y retirar con él el polvillo molesto.

Imaginémonos ahora, que tenemos 8 maravedís de Isabel II, de la Ceca de Segovia... con una pátina "difícil y frágil"... estamos limpiando la pieza, y vemos, que aparece la fecha de 1836... Inmediatamente, caemos en la cuenta, de que estamos frente a una rareza... El valor de la moneda, debería situarse en el reverso y al lado izquierdo de la marca de ceca... no tiene sentido, arriesgarse a quitar toda la "suciedad" de la pieza, por esa inestabilidad en la pátina que nos hemos encontrado hipotéticamente en esta moneda... Así que, lo que vamos a hacer, es poner de relieve, sólo ese 8.

8 maravedís de 1836 con valor en reverso a la izquierda de la marca de Ceca.


En ambos casos expuestos, nos ha sido muy productivo, tener conocimientos sobre el arte de estas monedas... la  Numismática, en sí misma, sirve también, para acometer la limpieza de las monedas...

lunes, 24 de junio de 2019

"Potens in Terra Semen Eius"

Al "Rey Planeta" también podría habérsele denominado; el "Rey del Sexo".

Fue un monarca, promiscuo donde los haya, según los estudios más avanzados sobre su conducta. Padre de entre 30 y 40 hijos, parece ser, que sólo reconoció a uno de ellos fuera de sus relaciones matrimoniales.



Escena cortesana con Felipe IV en un jardín. De Víctor Manzano Y Mejorada. Siglo XIX. Colección del Museo del Prado de Madrid.

Fruto de la relación con la actriz María Inés Calderón ("La Calderona"), salió como descendiente de la línea sucesoria, Don Juan José de Austria. Éste, tuvo sus detractores, que defendieron la postura, de que en realidad, Juan, era hijo del Duque de Medina de Las Torres, pues realmente sus parecidos físicos, eran enormes.

El duque (Ramiro Núñez De Guzmán) fue yerno Del Conde duque de Olivares y primer ministro de Felipe IV. María Inés, tuvo también, sus desenfrenos con él... Así "todo quedaba en casa".

Por cierto, "curiosamente" el Conde duque de Olivares, instó a Felipe "El Grande" a que reconociera la paternidad de Juan José... Debido a las óptimas  aptitudes de su hijo bastardo, en cuestiones reales... Y quién sabe, tal vez porque creía que verdaderamente Juan José, era su nieto.

Fue Ramiro, hombre amante del coleccionismo pictórico. Poseyó a lo largo de su existencis, numerosos cuadros, de arte flamenco y también profano... En su colección, destacan ciertas piezas, de gran carácter erótico...al igual que ocurría con anterioridad en las casas de otros Reyes austriacos.

31 años contaba Don Juan, cuando se dio la pragmática de los nuevos Felipes de busto de 1660.

El "Hijo de la Tierra" (Don Juan José) consiguió ser gobernador de Los Países Bajos, Virrey de Aragón, Cataluña y Nápoles.

Sufrió envenenamiento y murió por ello... y fue en la época, en la que ejerció como valido de su hermanastro Carlos II... El asesinato, frenó la amenazaba de una posible "usurpación" del poder real. Está enterrado en el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, obra emblemática de Juan De Herrera.

Volviendo a Felipe IV... sabemos que asistía de manera incógnita a ciertos teatros de Madrid, para acometer sus ansias más carnales.

Años antes, en su juventud, se hinchaba a fornicar. Los actuales estudios, condicionan el comportamiento del monarca, pudiendo ser similar al de Don Juan Tenorio. "Todas" las mujeres le valían, con rangos de edades muy dispares, condiciones sociales diferentes y roles también muy distintos.

También tuvo desdendencia dentro de sus matrimonios. Con Isabel de Borbón, gozó de ocho hijos, con la archiduquesa Mariana de Austria, de 5 hijos... Carlos II (último de la dinastía de los Austrias) fue uno de ellos.

Debido a sus alternancias sexuales, en algún momento  contrajo la sífilis.


Vigor sexual de Felipe IV reflejado en el arte

A colación de este pequeño preludio, destacamos un jetón de los Países bajos, en el que Felipe IV, muestra su excelsa confianza, hacia el éxito de su imperio, en manos de su estirpe o desdendencia.



Jetón en plata de Felipe IV. Países Bajos. Grabador desconocido. 1664. Colección del Museo del Prado.


En el anverso, aparece el monarca mirando a derechas, rodeado por la leyenda en latín:

 "Potens in Terra Semen Eius" ("la tierra es de gran alcance en su semilla") o lo que es lo mismo; "el reino será asegurado por mi estirpe".

En la pieza de la colección del Museo del Prado, que exhibimos aquí, vemos cómo se puede destacar la "marca guía" del rostro del monarca. Un jetón del todo curioso, y al que quisieron conferirle gran importancia, pues normalmente están hechos de cobre y no de plata.

En el reverso, se hayan tres de los hijos del "Rey Planeta", sentados bajos sus respectivos escudos de armas.

En el centro, Carlos II, llamado a ser Rey de España. A izquierdas, Margarita Teresa, Emperatriz Consorte del Sacro Imperio Romano Germánico (casada con su marido Leopoldo I).  A derechas, María Teresa, Reina Consorte de Francia con Luis XIV.

Rodeando a los personajes, la leyenda:

"Imperat, Regit, Pacificat", haciendo alusión a: "una emperatriz, un rey, y una pacificadora".

martes, 11 de junio de 2019

La difícil Ceca de Córdoba

Se tiene constancia de la primera ceca cordobesa en época romana.
Se siguió acuñando en esta tierra, durante el periodo de la Reconquista.

Con respecto a la época romana, sabemos que el general Claudius Marcellus, fundó una colonia importante, que fue capital de la provincia bética romana, donde actualmente, descansa la ciudad cordobesa (Corduba).

Ésto, ocurrió a mediados del siglo II antes de Cristo. Ya por esa época, se acuñaron pequeños cuadrantes (80 al 79 A. C) y acuñaciones militares romanas o "moneta castrensis" a través de cecas cordobesas itinerantes.

Ello, derivó, a que en diversas regiones cercanas a la capital, se acuñara moneda romana.

Del 575 al 710 después de Cristo, cumplió labores la Ceca Cordobesa, en pleno reinado Visigodo.

Egabro (ciudad Visigoda) también tuvo su ceca en Córdoba, y ésto fue, durante el reinado de Chintila y en tiempos de Égica y Wittiza.

Con Enrique IV se establecen las Cortes de Córdoba en 1455, donde los procuradores exigen la equiparación de la moneda castellana con la moneda extranjera, ya que las piezas desgastadas que venían de fuera de la península, valían lo mismo que aquellas monedas foráneas que no lo estaban... Fenómeno, que no se daba con la moneda labrada por Enrique IV (las monedas desgastadas castellanas, valían menos que aquellas piezas "regionales" que no sufrían dicho desgaste).

Por otro lado, en estas Cortes, se exige una mayor presencia de plata, en la liga de las monedas de vellón... incluso el rey, reconoce, que están con la mitad de metal intrínseco noble, respecto a los vellones antiguos. Se pone como buen ejemplo, a la Casa de la Moneda de Segovia... No olvidemos, que por esta época, los comerciantes empiezan ya a rechazar en sus transacciones comerciales, aquellos vellones con bajo contenido en plata...

Es con la llegada de los Reyes Católicos, y su pragmática de 1497 de Medina del Campo, cuando se prescinde de las labores de esta ceca, y se seleccionan las casas de moneda más importantes, para acuñar las nuevas emisiones que se establecen según la incipiente reforma monetaria.

En 1661, Felipe IV, gracias a la nueva reforma monetaria, una de las más importantes realizadas en toda las épocas, y hecha para sufragar el trabajo de los falsarios (sin éxito alguno), concede a Córdoba, la potestad para seguir acuñando moneda de vellón a molino, comúnmente llamada "moneda ligada" acuñada, por ingenios de laminación. Para este convencimiento, se alimentó la idea, de que Córdoba era una región, que disponía de minas de plata y cobre, de muy buena factura y a la que sólo le faltaba, una casa de acuñación con ingenios movidos por corriente de agua.

Para la construcción de esta "nueva" ceca, se visitaron otras casas de moneda cercanas, cómo fueron la de Sevilla y la de Granada.

Se escogió el molino de Martos, ubicado en pleno río Guadalquivir, para abastecer a los reales ingenios de fuerte y buen caudal de agua... al final, se desestimó esta ubicación, y se empezó a acuñar, en las casas del patrono Diego de Góngora Pineda y Vacariço, estancias denominadas "Casas de Carretas", situadas en el perímetro de San Nicolás de la Villa.

El 10 de Diciembre de 1661 comienzan las obras de instalación (de los 4 molinos que conformarán la casa de la moneda) y supuestamente de demolición, de dicha estancia, para construir y edificar encima, la Real Casa de Moneda.

Se tiene conocimiento, de que la Casa de Carretas, estaba situada en la plaza de San Hipólito, actualmente desaparecida y convertida, en la Calle de Don Alonso de Aguilar, siendo uno de los tramos, del Paseo de Gran Capitán.

Es en 1663, cuando se produce la primera labra de este nuevo vellón, en está "difícil" fábrica de moneda cordobesa. A finales de 1664, se cancelan las labores de acuñación, enviando los ingenios a Sevilla, un año después.
16 maravedís de Felipe IV de 1663, con Ceca de Córdoba. Ensayador Simón De Tapias.


No es de extrañar, que la Ceca de Córdoba, con un periodo tan nimio en productividad de trabajo, sea una de las menos fructíferas, en cuanto a producción de vellón se refiere... No es común, encontrar, en los Felipes de busto, lo valores de 2, 4 u 8 maravedís... Por otro lado, los cospeles labrados que salieron de la Real Casa de la Moneda de Córdoba, fueron posteriormente confundidos dentro del mundo numismático  con los que procedían de la fábrica de Toledo (error en la concepción de la T de Ensayador, vista como marca de Ceca toledana). Al estar la Ceca cordobesa, tan poco tiempo en activo... a penas se conocía su existencia... Fue el maestro Glen Murray, entre otros pocos, quien descubrió este fenómeno errático.

Marca de la Ceca de Córdoba en las monedas


Edad Media

C gótica


Edad Moderna (De 1663 a 1664)

C superada con impronta de corazón.



Marca de Ensayadores

T

S

Ambas pertenecientes al platero Ensayador, Simón De Tapias.


Falsificaciones de la Ceca de Córdoba

Las falsificaciones cordobesas del periodo de 1660 a 1664, son interesantes, por un lado, porque no suelen abundar, ya que, muchas se sucedieron antes de las emisiones de 1663 y por otro lado, porque fueron normalmente concebidas en refugios monacales (exenta la comunidad religiosa, de las posibles sanciones por falsificar moneda. Hecho éste, presente,   muchos años antes, en el clero, con el reinado de Enrique IV de Castilla) como en conventos y en abrigos rocosos y cuevas. (Más en esta entrada)

16 maravedís falsos de época, acuñados sobre ocho maravedís de Felipe IV, con Ceca de Córdoba, de 1664.


sábado, 1 de junio de 2019

Toledo, una ceca valorada

Toledo es una ciudad que tiene mucha solera.
Ya en tiempos de Carlos I, consiguió ser capital del reino de España. La predilección del hijo De Felipe el Hermoso y de Juana, hacia esta ciudad, estaba asentada en sus genes... Fueron los propios Reyes Católicos, los que propiciaron el auge de Toledo, construyendo innumerables dependencias, como el Monasterio de San Juan de los Reyes.

Fue construido en recuerdo y agradecimiento, por la victoria en la Batalla de Toro contra Alfonso V de Portugal, gracias a la cual, la reina Isabel, se aseguró el trono.

El convento estuvo concebido en un principio como mauselo de los Reyes Católicos y sus herederos... Pero esto ocurrió antes de la reconquista de Granada... Y del amor infinito que Isabel procuró a esta tierra.

No es de extrañar tampoco, como el nombre del convento, el de San Juan, lo eligió la reina, pues es bien sabido la predilección que tenía la misma hacia este apóstol... Buena cuenta de ello, lo tienen las primeras emisiones monetarias de los monarcas, donde aparece el águila de San Juan, protegiendo con sus alas al imperio...

Águila de San Juan, escoltando el escudo imperial. Doble excelente de los Reyes Católicos.


La ceca de Toledo, comienza su andadura, en época romana. Continúa, con el reinado Visigodo, a través de sus famosos trientes... constituyendo uno de los distintivos  más notorios de los diferentes sectores de procedencia numismático de este poblado.



Triente Visigodo de Ética y Wittiza con Ceca de Toledo. Efectuada en electrón. 698/702 DC. Tipo décimo cuarto. Foto cedida por el compañero José G.


La Casa de Moneda de Toledo, se establece "seriamente" como tal, con la caída del Califato de Córdoba, ya que la ciudad experimenta una crecida de independencia y de poder.

El 25 de mayo de 1085, Alfonso VI, entra en Toledo, dispuesto a reconquistar la gran herencia Visigoda que tuvo la ciudad, siglos atrás. Logra imponerse a las tropas árabes de Toledo, y se establece como rey cristiano en la región... Sin embargo, es derrotado en la batalla de Sagradas, un año después, por los almohades, llegados a estas tierras, en pos de la petición de ayuda de Sevilla y Badajoz.

Son apreciados los vellones del periodo de taifás, con ceca de Toledo.

Se conocen de este Rey, dineros y óbolos, todos con ceca de Toledo y con gran influencia árabe, en el arte de sus cospeles.

En cuanto a la numismática tardo medieval, también destacan los dineros de Enrique III y IV...

Entrando ya en los comienzos de la Edad Moderna, en el período de los Reyes Católicos, nos encontramos con preciosas blancas de procedencia también toledana.

La primera documentación existente sobre la Ceca oficial de Toledo, indica, que ésta, tuvo su sede en los Palacios de Galiana, antiguos "aposentos" de las autoridades romanas y posteriormente, de los Reyes Visigodos, para continuar, siendo posesión de las taifas de Toledo y con posterioridad, de los reinos cristianos castellanos, en los que destaca la presencia, del propio Rodrigo Díaz De Vivar.

Isabel la Católica, establece  una nueva ubicación de la Casa de la Moneda de Toledo, en la antigua calle Torno de las Carretas.

En esta ceca, se acuñan todo tipo de metales, cobre, plata y oro (con sus diferentes aleaciones).

Ya en época de Felipe IV, se establecen los consabidos resellos según las pragmáticas emergentes, que vinieron a aplicarse, a la moneda de calderilla de este periodo económico tal convulso.

Toledo, es una de las únicas cecas autorizadas, después de la pragmática de Medina del Campo de 1497, que no acuñó a molino, en la etapa de de 1660 1664. Por lo visto, no pudieron instalarse los ingenios pertinentes y la Ceca tuvo que seguir acuñando a golpe de martillo.

La Ceca de Toledo, deja de cumplir sus labores, en el reinado de Carlos II, con la exclusividad, de afrontar acuñaciones en cobre, (excepto lo inusual de ciertos 8 reales de plata con fecha sorprendente de 1681) hasta 1685 (que se sepa, esta tesis está apoyada por ciertos investigadores).

Marca de Ceca:

T
T superada de Roel.
T unida a Roel.


Ensayadores de la Ceca de Toledo de 1660 a 1664:

CA (Juan Del Castillo)


En época de Felipe IV, las acuñaciones de vellón de busto con ceca de Toledo, son excasísimas y muy raras.

A penas se tiene constancia de la existencia de maravedís con valores de a 8 y a IV... todas ellas acuñadas a martillo y con fecha de 1661.

Las falsificaciones tampoco abundan, por lo que está claro, que fue una ceca, que no tuvo buen cometido, en esta serie de creaciones.




martes, 21 de mayo de 2019

El Real Ingenio de Segovia

La ceca de Segovia, es con diferencia, la casa de moneda más prestigiosa de todos los tiempos. Las monedas más valoradas del mundo de la numismática (salvando excepciones) surgieron en esta hermosa ciudad, de la cuál me siento orgulloso de haber nacido.

Una de las puertas de acceso, del Real Ingenio de Segovia, construida por Fernando VII.

Una fábrica, que ha sido rehabilitada, gracias sin dudarlo, a los esfuerzos que acometió, el maestro Glenn Murray, al frente de la Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia.

El turismo en Segovia, se alimenta sobre todo, por el sector hostelero, con su conocidos cochinillos, corderos lechales y ponches segovianos...

En cuanto a visitas con tintes culturales... la afluencia de gente, se deja ver en monumentos de buen empuje, como el Acueducto y el Alcázar. En otro orden de visitas, tenemos, la Catedral, y la Casa de Antonio Machado, la Judería Vieja con la zona amurallada y la Iglesia de La Veracruz... Apostaría por decir, que la Real Casa de la Moneda, es el lugar menos frecuentado.

Y ésto es así, porque tenemos una casta política, que hablando claro "Se la trae al pairo".

La excelente restauración que se realizó en este magnífico "monumento monetario" se quedó en el primer proceso planeado... en una buena rehabilitación sin la presencia museística.
Ruedas hidráulicas reconstruidas, del Real Ingenio de Segovia. 

La fase consecuentemente más importante, después de este saneado, la que se centra en la idiosincrasia de parecer o no, un museo, está completamente muerta.

Una Casa de Moneda como ésta, la primera que acuñó a molino hidráulico en España (más sobre acuñaciones a molino en época de Felipe IV), y de la que todo el mundo acogió como patrón, años después, debiera ser exaltada, pues sin duda, se lo merece.

Tendría que albergar, piezas de indudable valor histórico, constituyendo una fiel muestra de lo que en su día fue, y para ello, no habría mejor manera, que exibir las monedas y medallas que de allí salieron.

Ciertamente, no todo el mundo sabe de numismática, como no todo el mundo, conoce el cien por cien, de las disciplinas habidas y por haber... Un cierto problema de difusión, entorpece el conocimiento  de este edificio industrial. Es patente, la carente publicitación del Real Ingenio (labor, que sin embargo, intenta suplir la Oficina de Turismo de Segovia), que es de suma importancia para nuestra ciudad y para el resto de los visitantes.

No estamos hablando de cualquier ceca, sin desprestigiar a ninguna de ellas... Estamos hablando, de la Ceca más importante del Mundo, la Ceca, donde el dinero, emergía por primera vez, de una manera innovadora, para sufragar los gastos de la corona, de los nobles, de la pequeña burguesía...

En Segovia, que se sepa, hubo más de una ceca.

Una primera, de procedencia Romana. Con el as de Segovia, allá por el siglo I antes de Cristo, se establece por el momento, el primer documento escrito, en el que aparece la palabra Segovia.

Hoy en día, existen dos variantes del as. Una, datada en la mitad del siglo I antes de Cristo y la otra, sobre el primer cuarto del siglo I antes de Cristo.

La palabra "Segovia", se encuentra situada en el exergo de las monedas, bajo un jinete montado a caballo, cuyo arte postcede, a las acuñaciones de los denarios hibéricos, compartiendo una gran similitud.

En el anverso, se nos presenta un rostro mirando a derechas, sobre las letras C y L (que todavía no se han "descifrado").


As de Segovia. Primer documento escrito, hasta la fecha en el que aparece el nombre de la ciudad.

La segunda ceca, sí se tiene constancia de donde pudo estar ubicada, por un grabado firmado en 1565 por Antón Van De Wyngaerde (Antonio De Las Viñas), "pintor ordinario" (paisajista de ciudades) del rey Felipe II.

La Casa Vieja, se encontraba cerca del actual seminario de Segovia.

Fue creada bajo mandato de Enrique IV, en 1455, y continuó acuñando a martillo (no a molino), hasta el reinado de Carlos II... Aunque se sabe, que antes de este monarca y hasta el reinado de Fernando III, (ya acuñaron anteriormente, Alfonso VII y Juan I) se acuñó moneda en Segovia.

En dicha ciudad,  la calidad de estas monedas, fue el origen de ciertas disputas entre los comerciantes, que exigían una verdadera equiparación al resto de las monedas extranjeras, hechas con peor factura y menor valor intrínseco, pero de igual consideración nominal o extrínseca a los vellones castellanos.

Juan de Murillo, fue el primer tesorero de taller de la Casa Vieja de Segovia.

La  Ceca de Segovia, recibió los mismos privilegios que las casas de Sevilla y de Burgos... los 150 trabajadores que en ella se daban, estaban exentos de ciertas "normas sociales" ...

Ciertamente, el reinado de Enrique IV, resultó ser un periodo muy convulso, en cuanto a economía se refiere (falsificaciones, rechazo del vellón como forma de pago, moneda fiduciaria...) que se alargó en el tiempo, hasta la aparición de Felipe II.

Fue este rey, quien en un intento de mejorar la economía y erradicar las falsificaciones, y también sufragar los gastos de las consecuentes guerras, quien construyó la fábrica de moneda más avanzada de toda su época, con las mejores máquinas de acuñar (novedosas en su funcionamiento) ...adelantándose sin duda a su tiempo, y dejando patente, la formación de uno de los primeros edificios de producción industrial de todos los tiempos.


Blanca de Felipe II con marca de acueducto de doble arcada. Inédita.

En 1580, el archiduque Fernando de Austria, le invita a Felipe II a observar los nuevos ingenios.

Viaja el monarca hasta Alemania, concretamen hasta  Innsbruck, para ver con sus propios ojos el funcionamiento de estos nuevos ingenios, emergentes tanto en Francia como en la zona germana.
Los ingenios tuvieron bastante éxito en la Casa de Moneda de Hall, en Tirol, y ahora el monarca quería comprobar si harían lo mismo en España.


Se desestima, la opción, de construir una ceca para estas nuevas máquinas, en Madrid, debido al poco caudal del agua de sus ríos, que en la actual capital, transitan.

Se escoge la ciudad de acueducto, como lugar apropiado. Justo algo más arriba de donde se besan el río Eresma y el Clamores, encima de los cimientos de uno de los molinos de papel, de la zona de la Alameda, propiedad de Antonio de San Millán.

Felipe II, decide instalar su ceca allí, después de conseguir la propiedad del molino y de los terrenos adyacentes, por compra, por 10.000 ducados, a escasos metros del Monasterio del Parral.


Juan Herrera, reconocido arquitecto (artífice de "El Escorial" y la Catedral de Valladolid), cumple las labores encaminadas a levantar tan afamado edificio.

Es a partir del año 1583, cuando  empieza a detallarse el emplazamiento de la nueva Casa de la Moneda de Segovia.

En 1584, parece que la fábrica, está ultimada... En el proceso de fabricación, colaboran ingenieros alemanes, desplazados desde su tierra a Segovia.

Los ingenieros, tuvieron que sortear los problemas ocasionados por el río Eresma, creando una presa y cimentando con ahínco (debido al lodo patente) la nueva fábrica de moneda. y en es 1585, cuando se dan las últimas pinceladas y se abren las puertas a grandes lingotes de plata, para su primer laminado. Aún así, no será hasta 1586, cuando se empiecen las primeras acuñaciones oficiales.

Juan de Minjares, y Francisco De Ribera, acometían las órdenes de Herrera.
Aunque en 1587,  la construcción de la real fábrica de moneda segoviana, se da por terminada... Francisco de Miranda, seguirá ampliando el edificio hasta 1607. El aparejador Pedro de Brizuela, continuará realizando obras en el Real Ingenio, hasta 1616.


En 1592, Felipe II dicta unas ordenanzas, para el buen gobierno de la casa de la moneda.

Como rasgo distintivo de ceca, ya desde el periodo de los Reyes Católicos, se coloca la marca del acueducto, o de "la puente", como venía a denominarse años atrás. Evitando confusiones con la Ceca de Sevilla, que tiene como S, su marca identificativa.

A destacar en esta ceca, el excelentísimo trabajo del genio grabador Diego De Astor.


martes, 14 de mayo de 2019

Un aliado para los vellones ricos en plata

Hace ya un tiempo, un amigo mío me enseñó los resultados de una limpieza, que nos sorprendió a ambos.

La pieza en cuestión, eran 8 maravedís de Felipe IV. Pudo conseguir esta moneda, en el mercadillo de los Domingos, de la Plaza Mayor de Madrid.

Nada más verla, entre restos de "chatarrilla", supo que la pieza, tenía posibilidades.

El cospel en sí, no parecía estar muy circulado, pero poseía una costra verdosa, que imposibilitaba asegurar, la belleza de la moneda. Mi amigo, conocedor de este tipo de peculiaridades, no dejó escapar la ocasión y efectuó una compra muy satisfactoria.

Cuando llegó a su casa, cogió presto la lupa, y se detuvo en varios puntos del campo del anverso de la moneda... Descubriendo, algo del plateado de la misma... El problema que detentaba esta pieza, era, que tenía partes del reverso en "carne viva", y al no quererlas dejar así, tuvo que acometer, un repatinado, con atmósfera de amoniaco, después de una ligera limpieza.

Horas después, cuando regresó y sacó a la pieza del bote, comprobó  que la moneda se había soltado del hilo que la suspendía de la tapa, y sumergiéndose accidentalmente en el amoniaco... Temiéndose lo peor, la sacó del líquido... Y con asombro, observó, como la moneda, había conseguido mejorar, pues estaba cubierta de un baño plateado, que anteriormente a la limpieza, era casi imperceptible.

Después de este descubrimiento, mi amigo, me llamó y estuvimos hablando largo tiempo sobre lo sucedido... Lo entedimos como una casualidad, más que como una causalidad.

Pasados unos meses, un servidor, adquirió una moneda de busto de Felipe IV, de 8 maravedís de 1661 de la ceca de Madrid. El cospel , tenía ligeros toques de plateado, y por no querer tocarlos, me dispuse a hacerla una limpieza con zumo de limón, sal y papel de aluminio... sabiendo, que de estar hecha con alta liga de plata, podría quedar bastante bien... El problema, fue que me despisté y se me fueron de largo, los tiempos... Cuando la saqué del ácido, me encontré con un cospel, en ciertas partes, despatinado.

 
Excesiva "limpieza" de los 8 maravedís de busto de Felipe IV, con ceca de Madrid de 1661, con falta de pátina a lo largo de la moneda.

Llegó la hora de cavilar (ya encartonada la moneda), y me decidí  a intentar arreglar aquel error.

Cogí la pieza y la "sumergí" en vapor de amoniaco... esta vez, sí estuve atento a los tiempos.

Sorprendentemente, al cabo de unas cinco horas, al sacar la moneda del bote, vi, como la moneda había cogido un tono verdoso muy atractivo, debido a que la poca plata del vellón, todavía presente, fue elevada por el efecto del vapor, a la superficie.


Repatinado de los mismos 8 maravedís de busto. Puede observarse la uniformidad de la pátina por la presencia de cierto plateado.


Conclusión:

Mi amigo y yo, estamos convencidos, de que el amoniaco, en este tipo de monedas, unifica la pátina y hace que emerja la pequeña liga de plata del cospel, como ya se hacía tiempo atrás, mediante procedimientos químicos, en el proceso inmediatamente anterior a las labores propiamente dichas de acuñación, de estos vellones de busto.

Por otro lado, sólo recomiendo este procedimiento, si la pátina ha sufrido desperfectos... Los procedimientos mecánicos, siempre son los más exitosos...

miércoles, 8 de mayo de 2019

La Ceca de Cuenca en el período de los Austrias

Cuenca se encuentra anclada entre las hoces del Júcar y del Huécar.

Desde el Museo Paleontológico de la ciudad, se puede admirar, como ésta, queda encajada, entre las sendas montañosas de estos dos ríos, dando la impresión, de que sus monumentos, con sus calles y sus gentes, habitan, recogidos por un cuenco ... tal vez por ello, el cáliz (cuenco en sus inicios) símbolo heráldico de la ciudad, hiciese referencia en sus orígenes, a esta metáfora.

Se nos presentan, muchas interpretaciones sobre el cuenco y la extrella, emblema latente de esta ciudad... La palabra "Cuenca", proviene del término etimológico en latín, Conca (concha en latín tardío)... existe una similitud de la ciudad con respecto a este molusco, en cuanto a su ergonomía visual.

Personalmente, encuentro una cercanía más que plausible, entre esta acepción y la palabra "Cuenco"... Ciertamente, desde lo alto, se ve a la ciudad , como si estuviera dentro de un recipiente.

En cuanto a la estrella, que a veces es de 6 u 8 puntas, me quedo con la teoría expuesta por más de un estudioso, de que representa, a la aparición de la Virgen María (en forma de astro), ante los ojos del rey Alfonso VIII, en la batalla decisiva por la toma de la ciudad, y la consecuente expulsión de los árabes en el periodo de la Reconquista Española.

La Ceca de Cuenca, es una de las más valoradas dentro de la numismática española.

16 maravedís de 1663 con ceca de Cuenca.

Se presupone, que existió una primera fábrica de moneda, en la zona de los castillos. Algunos autores tildan a la conocida "Calle de la Moneda" (ya existente en el siglo XV) como el emplazamiento adecuado de esta ceca. Esta casa, se situaría al lado de la Puerta de Valencia, en los márgenes del río Huécar... aunque, posiblemente, el nombre de la calle, nos despiste y no guarde relación alguna (salvo por el topónimo) con la primera ubicación de la ceca coquense...

Mayor constancia se tiene, sobre la segunda fábrica de la ciudad, construida a partir de 1661, en tiempos de la conocida pragmática de Felipe IV, que hace mención a la elaboración de la moneda de vellón nueva (maravedís de busto) construida, en principio, fuera de los límites de la muralla, bastante cerca del puente de San Antón...

Un puente, que deja pasar el agua del Río Júcar, alimentando así, las ruedas de los molinos hidraúlicos, de esta incipiente casa, tan importante para el buen arte de acuñar moneda.

Ochavo de Felipe II con ceca de Cuenca y curioso repinte del reverso, bastante poco común en esta peculiaridad.

La Ceca, perdurará sus labores de acuñación, hasta 1728. Felipe V,  será quien anule su funcionamiento. Curiosamente, la maquinaria de la Casa de la Moneda de Cuenca, irá destinada a la Ceca de México.

Retrayéndonos a la época de la Reconquista, ya con Alfonso VIII, se empieza a acuñar moneda de vellón, en Cuenca.

Con Enrique IV, el impulso de la Ceca de Cuenca, es importante.


Cuartillo de Enrique IV con ceca de Cuenca en reverso y variante de estrella a izquierdas del rostro.

Uno de los primeros tesoreros de la Ceca de Cuenca, será Alvar García, nombrado por el rey Enrique IV.

Los tesoreros tenían la facultad de elegir a sus monederos (grabadores, abridores de cuño) y ensayadores... Entre otros oficiales y obreros...(no nos olvidemos que hasta la Real Pragmática de Medina del Campo, con los Reyes Católicos, no se establecen los oficios reglados, que seguirán patentes hasta la edad contemporánea)

Esos trabajadores, "estaban al margen de la ley civil",  pues poseían sus propias ordenanzas y leyes, a modo de cuerpo militar...gozaban de ciertos privilegios, como la exención de impuestos, o la sucesión laboral garantizada para sus congéneres, pero también poseían una gran responsabilidad en sus oficios, que de no ser cumplida, era castigada severamente.

Uno de los primeros ensayadores de la Ceca de Cuenca, fue Diego Álvarez.

En esta época tan convulsa, en cuanto a economía se refiere, los monederos abusaban de su posición y en ocasiones hacían "lo que se les antojaba" acuñando en sus propios hornos  monedas de fino más bajo, e incluso, propiciaban y realizaban falsificaciones.

En las falsificaciones de época, de la Ceca de Cuenca, normalmente de Bello arte, abundan aquellas piezas cortadas de tal manera, que el cospel forma un octógono.


La Ceca de Cuenca con los Austrias


Con la llegada de los Austrias, se retoman las labores de la Ceca de Cuenca.

Entre todos los cobres que se producen en las respectivas casas de moneda de España, desde Carlos I, hasta Felipe IV, se incluyen también, los de la Ceca de Cuenca.

Se resellan a su vez, las monedas de cobre, según las diferentes pragmáticas de Felipe III y Felipe IV.

En 1661, la Ceca de Cuenca, empieza a labrar moneda de busto, a martillo. A finales de ese mismo año, y hasta el 1664, se continúa acuñando moneda por laminación de molinos.

El ensayador de la Ceca de Cuenca, en época de Felipe IV, será Juan Del Castillo (C A, en monograma).


Marcas de ceca de la Casa de la Moneda de Cuenca, según reinado:

Enrique IV: Cáliz.

Reyes Católicos: C latina y C gótica.

A nombre de los Reyes Católicos: C latina, C gótica, cáliz superado de estrella de seis, nueve puntas....

Periodo de los Austrias: C. Excepción en los cuartillos de Felipe II (Cáliz)

Felipe IV, emisión de busto: Cáliz superado de estrella de seis puntas.

4 maravedís de busto de 1663 con ceca de Cuenca.



martes, 30 de abril de 2019

La buscada Ceca de Valladolid

Teniendo presente, que en Valladolid nació Felipe IV, y habida cuenta, de su pasión y dedicación por el arte, sería extraño, que en esta ciudad, no hubiera existido ceca, salvo por la poca afluencia de paisanos que vivían en esta tierra allá por 1660, que no superaba el número de 3000.

16 maravedís a molino de 1663 con ceca de Valladolid, de tres girones mirando a derechas y unidos entre sí. Muy poco común.


Aún así, la producción de moneda en dicha localidad, provenía de años atrás. Un tiempo, que nos lleva al reinado de Enrique IV, donde presumiblente la ceca de Valladolid, aparece por primera vez, en los cuartillos de busto del hermano de Isabel La Católica, con la marca de ceca VA (Más sobre marcas de ceca, de los Felipes de busto)

Aunque fue anteriormente, con Juan II, en 1447, cuando las Cortes de Valladolid, le piden a este monarca, que establezca una ceca nueva en Valladolid: "... Vuestra sennoria debe mandar labrar otra casa de moneda en vuestra corte, teniendose en ello esta manera, que aquí en esta Villa de Valladolid,  donde vuestra sennoria agora está... Haya una casa de moneda e que aquella labre continuamente e nonse mude..."

Con el descubrimiento de las Américas, muchos vallisoletanos empezaron a tener una importante relación con la ciudad de Sevilla... Este hecho, benefició sin duda, a la exportación de metales preciosos de Andalucía a estas tierras, proporcionando un prestigio importante en las labores de acuñación de su ceca, en los diferentes emplazamientos de la misma, estable a lo largo de dichos años.

En Valladolid se labrará; oro, plata y vellón.


8 maravedís a martillo de Felipe IV de 1624 con ceca de Valladolid.

A esta serie de condicionantes, se unía también, el hecho, de que Valladolid, gozó allá por el siglo XVI, de una posición privilegiada en el marco de la platería.
Los artesanos de este oficio eran los más importantes de toda España, y parece que se concentraban en su mayoría en la zona vallisoletana.

A destacar dos figuras fundamentales:

Hernando De Solís, y Juan de Arfe y Villafañe.

Curiosamente, en Valladolid, se establece una de las pragmáticas más importantes a nivel numismático que se hayan dado España. La pragmática del 13 de Junio de 1497 en Medina del Campo, (a manos de los Reyes Católicos), que entre otros menesteres, insta, a que aparezcan la marca de ceca y de ensayador (más sobre ensayadores de los Felipe a de busto) en las monedas que posean liga de plata.

La ceca de Valladolid, se reinicia con el reinado de Felipe II, ( con 170 trabajadores, entre "obreros" y monederos, al igual que ya ocurría en la ceca de Burgos).

Esta casa de moneda, cumple funciones de labra, hasta los tiempos del último Austria, Carlos II, donde la marca de tres o cuatro girones, comparte protagonismo con las siglas VD, VL, VLL.

El rey planeta nació en Valladolid el 8 de Abril de 1605, de nuestra era cristiana.

Hijo del Rey Felipe III y de la reina Margarita de Austria, Felipe IV, vino a este mundo, justo un Viernes Santo.

8 maravedís a martillo de Felipe III con ceca de Valladolid.

La ceca de Valladolid, prosiguió las labores de acuñación de los maravedís de busto, allá por el año 1662. Se ubicó esta casa de moneda, en unas dependencias, ubicadas en la antigua Calle de Los Zurradores.

Ensayadores de la Ceca de Valladolid:

Existen dos ensayadores, conocidos, dentro de los maravedís de busto de Felipe IV.

1) José De Frías (todavía de hipotética designación) con marca de ensayador F.

Supuestamente ensayó solo en el año de 1661.

2) Martín De Macaya, con marca de ensayador M.

Ensayó de 1661 a 1664.

martes, 23 de abril de 2019

Anomalías en la Ceca de La Coruña en el reinado de Felipe IV

La ceca de La Coruña, posee unas peculiaridades atípicas, que la convierten, en una casa muy valorada dentro del coleccionismo de los maravedís de Busto.

Esta casa, inició sus labores de acuñación de la serie de los maravedís del busto de Felipe IV, allá por comienzos del año 1661, terminando su andadura de esta serie, en 1664.

Se acuñó tanto a martillo, como a Molino, siendo esta última manera de labrar moneda, la que predominó, desde finales de 1661 hasta 1664.

Se tiene constancia, de que en 1662, la ceca gallega, estaba situada en un edificio anexo a la Iglesia de Santo Domingo.


8 maravedís de la Ceca de La Coruña de Felipe IV.

Algunas monedas de este periodo, poseen ciertas irregularidades, que hacen de ellas, una verdadera golosina para el coleccionista. Tales ejemplos, son aquellos maravedís con valores de 16, 8 y 4 maravedís, que poseen, o bien doble fecha, o bien carecen de ella. Ésto, ocurrió, por la mezcla de cuños provenientes de distinta naturaleza. Seguramente, se escogieron cuños destinados a la creación de monedas distintas, por lo que reverso y anverso no se ajustan a las pragmáticas pertinentes.

Ciertamente, se da el caso de monedas que poseen reversos y anversos cambiados, equivocados, que no se ajustan en origen a un mismo tipo de cospel... Y sí estaban destinados para otras monedas con sus anversos y reversos correspondientes.

Esta equivocación, de utilizar cuños de anverso y reverso distintos, para una misma moneda, son más singulares de lo que cabe pensar, y no parece ser en realidad un error como tal, si no, algo consciente y deliberado.

Son, por lo general, cuños, con reversos (busto del monarca) de cecas distintas a la de La Coruña, más que de la misma casa... dado el caso, de que existen también piezas de esta ceca gallega, con anversos de Madrid (con cuños rectificados, en marca de ensayador y en marca de ceca)

Es comprensible, por ello, que las monedas de La Coruña,  en las que aparecen reversos, con fecha duplicada en ambas caras del cospel, o sin fecha, sean casi con total exclusividad de procedencia Madrileña

Por otro lado, los reversos de las monedas de la ceca de La Coruña, poseen una característica, que las hace común a la Ceca de Madrid (e incluso a la de Trujillo) que es, que los bustos del rey Felipe IV, poseen una pequeña Valona o pañuelillo situado en la parte inferior de la golilla. (Más sobre el arte de los bustos de Felipe IV en las monedas)







Bustos de Felipe IV de la Ceca de La Coruña, Madrid y Trujillo (en este orden). Ver la similitud de arte.


Hablábamos con anterioridad, de que los valores de las monedas de busto, de la Casa de la Coruña, en los que se introducen cuños de orígenes distintos, correspondiente a la Ceca de Madrid, son los de 16, 8 y 4 maravedís. Aunque no se tiene constancia de que ocurra esta anomalía en los valores de 2 maravedís, es probable, de que también pasará, si tenemos como premisa esta inercia.

Es casi seguro, que los grabadores de los cuños de la Ceca de La Coruña y de la Ceca de Madrid, tuvieran relaciones muy cercanas, o incluso en algunos casos, fueran los mismos... De ahí el empleo de los cuños de la capital actual, en la ceca gallega... Pero también es evidente, que la Ceca de La Coruña, no tenía los recursos suficientes para la elaboración de esta serie de cuños, ya que en la ceca de Madrid no se encuentra esta anomalía, y contrariamente, en la ceca de la Coruña, este aspecto se conforma de una manera unidireccional.

La marca de la ceca de la Coruña es una Venera. A Alfonso IX, se le atribuye la formación de la primera Ceca de La Coruña. En sus dineros, la marca de esta Ceca, viene establecida por la letra C. Enrique IV, establece de manera "oficial", por real pragmática, que la marca de ceca, sea la conocida venera, tan apreciada desde tiempos inmemoriales, símbolo "Sine Que",  del Camino de Santiago.

El ensayador de la Casa de la Moneda de La Coruña en tiempos de Felipe IV, es Roque De La Biala, identificado en los cospeles, mediante la letra R.

En cuanto a las falsificaciones de época, suelen resaltarse monedas de gran factura artística, aunque también las hay mucho más toscas.

Falsa de época de 16 maravedís de 1663 con Ceca de La Coruña, de arte tosco.

lunes, 15 de abril de 2019

Cómo no limpiar las monedas.

En el transcurso de un viaje en avión, que tuve el placer de acometer hacia Lisboa, estuve charlando con un amigo, sabedor del mundo de los anticuarios, sobre los diferentes tipos de limpieza de monedas.
Le comenté, que llevaba tiempo sin realizar una entrada en mi blog, y me espetó :

-¿Tal vez, podrías hacer una entrada, sobre, cómo no limpiar monedas?

... ciertamente, esta recomendación me pareció oportuna, ya que, generalmente se habla de cómo poder limpiar las piezas, pero no, de cuáles son los métodos inapropiados, que a veces se emplean en estos menesteres.

Lo primero que tenemos que saber, antes de ponernos a limpiar una moneda es, que no todos los procedimientos, son válidos para todas... Incluso con piezas del mismo rango, e idéntica constitución metálica, los métodos de limpieza variarán (más sobre este aspecto)... Ya, que ciertas monedas, detentarán más o menos circulación, distintas adherencias, diferentes estados de conservación... En definitiva, cada pieza es una entidad individual, y propia, diferente al resto.



Otro rango que debemos contemplar, es la variabilidad en la posibilidad de efectuar, o no, una limpieza, teniendo en cuenta, sólo el componente puramente artístico de la pieza, o/y el extrictamente "necesario", en caso de que se vea peligrar el cospel si no se realiza dicha limpieza.

El primer aspecto, se centra más en un "lavado de imagen". ¿Es estrictamente necesario?... Pues, posiblemente no... Así que, si no hemos llegado al conocimiento suficiente de cómo tratar la limpieza de una pieza, es mejor dejarla tal cual, pues en un futuro, podremos enfrentarnos a ella con mejor dominio, ya que no corre peligro alguno.

Con respecto al segundo aspecto, vemos como el ejemplar que tenemos entre manos, sufre un deterioro que el tiempo agravará poco a poco... Generalmente ésto ocurre, por una constante corrosión del cospel... Aquí, sí es importante intervenir cuanto antes, para poder frenar el avance de la enfermedad, aunque, como en el primer caso, si no sabemos cómo actuar, mejor dejar la moneda tal cual está, siempre apartándola, eso sí, de cualquier otra pieza, para evitar el contagio a las mismas.

Hay que apreciar el color de las pátinas y aprender a distinguir lo que es suciedad, de lo que es antigüedad. Muchas veces, la gente tropieza con esta diferenciación, y efectúa una limpieza innecesaria en una moneda mal diagnosticada.

Así que, lo primero que se debe hacer cuando se intenta "arreglar" una moneda, es saber el por qué queremos limpiarla.

Una vez conozcamos esta premisa, intentaremos identificar la pieza. Cuanto más sepamos a cerca del arte de la misma, menos peligro correremos al efectuar la limpieza, ya que sabremos cuales son los diferentes relieves que puede poseer dicho ejemplar... y sabremos qué tipo de presión debemos efectuar... El material del que está hecho el flan, evidentemente, también es importante.

Una primera limpieza, que se aconseja hacer siempre, es la del cepillo de dientes sobre la moneda mojada (preferiblemente agua destilada). Pero tenemos que ser conscientes del tipo de moneda que tenemos entre manos. Imaginemos, que por lo que sea, la pieza a limpiar tiene una costra de tierra bien adherida... Es mejor, antes de pasar el cepillo, ponerla bajo el agua y con ligeros golpecitos verticales de los dedos índice y pulgar (por poner un ejemplo) sin arrastrar, desprender toda la suciedad posible. Con ésto, evitaremos rayar la moneda, ya que, puede que nos topemos con alguna minúscula piedrecita, en el camino... Y no es aconsejable que se deslice por todo el cospel, con la ayuda de las cerdas del cepillo, o de nuestros propios dedos.

Dos maravedís de Isabel II, con ceca de Segovia de 1845, limpiada con varios procedimientos... lápiz de lana de acero, palillo de dientes, cubierta por cera microcristalina.


Métodos prohibidos:

. Emplear productos de limpieza para metales genéricos, utilizados para embellecer joyas, cubertería, bandejas, manivelas de puertas, ruedas de piano....

. Lavar con Coca Cola las monedas.
Las limpia, pero también se lleva la pátina, que es gran parte del valor de la moneda.

. Impregnar con vinagre o limón al "tun tun", o con pasta de dientes. Sí bien es cierto, que el limón y el vinagre son dos ingredientes de limpieza expléndidos, correctamente utilizados y dependiendo de la pieza a tratar, también es más cierto, que mal usados, tienen el mismo efecto contraproducente que el primer método descrito. La pasta de dientes, al ser abrasiva, suele utilizarse para limpiar la plata.




. Empleo de zumo de tomate... También método erróneo, por llevar mucho ácido, y despatinar las monedas.

. Sal, empleada como método exfoliante. Tampoco es buen método, puede llegar a rayar las monedas.


Tipos de limpieza:

Tenemos que distinguir entre métodos de limpieza mecánica y limpieza química. Yo siempre prefiero el primero , al segundo...

La elección de éstos, debe venir determinada por las características de cada moneda. También es cierto, que si no controlamos en limpieza, es mejor dejar la pieza tal y cual está... Ya habrá tiempo de tratarla.

Entre estos dos mundos, navega la electrólisis. Tal procedimiento, sólo debería emplearse, para aquellas monedas con incrustaciones marinas, o en aquellas piezas, que sepamos, que es irremediable, debido a la presencia de un alto porcentaje de cáncer de cobre de éstas... Generalmente, si no son piezas de plata, después, deberán ser repatinadas.


Conservación:

. Evitar impregnar las monedas con barnices.

. Evitar introducir las monedas en ambientes húmedos.

. Evitar introducir monedas en plásticos con cloruros, no aptos para la numismática.

. Tampoco yo recomendaría los típicos sobres de plástico para guardar monedas.

. Evitar introducir monedas con cáncer cerca de piezas sanas, al no ser que las primeras estén encapsuladas.