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lunes, 17 de septiembre de 2018

Repatinado con atmósfera de amoniaco

En esta nueva entrada, vamos a contemplar una buena forma de repatinar monedas.

Inevitablemente, ciertas piezas han tenido que ser limpiadas de forma drástica, viéndonos obligados a eliminar toda su pátina, conseguida al cabo de tantos años. (Ver más sobre métodos de limpieza, aquí)

El proceso de repatinado es importante, ya que, aunque se conforma una pátina artificial, ésta nos sirve para frenar el avance del cáncer de cobre y ayuda a proteger al cospel frente a los agentes externos.

Esta moneda la compré en un lote de piezas antiguas. Nada más verla, lo primero que hice es apartarla del resto, para no contagiar a sus "colegas".
Módulo de 8 maravedís completamente infectado de cáncer de cobre. Anverso.



La limpieza y la consecuente repatinación, nos sirve en el caso que nos ocupa de dos maneras:

Por un lado, conseguimos quitar toda esa costra oxidada e inestable, que entorpece el arte del cospel, y por otro, saneamos el metal y le damos una protección extra.


Por el módulo y el reverso, sabía que eran 8 maravedís, pero dudaba entre Carlos III, Carlos IV, Isabel II e incluso Fernando VII.

Método

Cogemos un frasco de cristal y forramos las paredes de su interior con papel de aluminio. Exprimimos el zumo de un limón y hechamos una cucharada grande de sal. Removemos e introducimos el mejunje en el frasco. A continuación depositamos la moneda.
Zumo de limón en contacto con la moneda. (Se van desprendiendo todas las impurezas)

Este proceso puede ser lento.

La moneda que mostramos, estuvo dentro del líquido 6 horas, hasta que se desprendió todo el cáncer y la pátina desapareció por completo, mostrándonos el color de la moneda, a flor de piel, con ese tono rojo dorado.

Después de tres horas, todavía quedaba cáncer por quitar.

Una vez hemos conseguido despatinar por completo la moneda, nos toca volver a repatinarla.
Para ello, cogemos un frasco de cristal, vertemos amoniaco (en mi caso eché amoniaco y algo de vinagre, para conseguir una pátina más verdosa) y colgamos de la tapa mediante un hilo a la moneda. Ésta tiene que quedar a excasos centímetros del líquido (nunca tocarlo) suspendida en el aire a unos 2 o 3 centímetros.

La dejamos durante unas horas o días... El tiempo depende del metal de la moneda y de la pureza del amoniaco (cuidado con los gases que vierte...)



Anverso y reverso después de estar un día entero sometida a los vapores del amoniaco. Ya distinguimos que es un Carolus.

Con respecto a la moneda en cuestión, diré que no me convenció del todo el efecto conseguido después de un día entero, así que froté de nuevo con cepillo de dientes y procedí a repetir el repatinado.

Conseguí tenerla un día y medio más, cuando la saqué, observé unos puntos verdes al rededor de todo el cospel (aquí no hay que asustarse). Después, la volví a meter en el frasco y llegué a los dos días con dicho proceso. Las manchas verdes se volvieron color esmeralda, y es cuando decidí sacarla.



Anverso y reverso después de estar sometidos a 48 horas de vapores de amoniaco.


A veces las pátinas artificiales son uniformes y otras juegan libremente, creando distintas composiciones de colores.
Una vez hemos sacado la moneda del frasco, hay que frenar el proceso de los ácidos. Para ello, pasaremos la llama de un mechero por encima del anverso y del reverso, durante el tiempo que creamos oportuno (cuantos más segundos, más se obscurecerse la pátina)
Después la metemos en agua (preferiblemente destilada) un buen rato, la sacamos y secamos.

Una vez seca, la untamos con cera microcristalina, para preservarla.

El último proceso podemos saltárnoslo si queremos. En éste, si queremos, mojaríamos la moneda y la untaríamos inmediatamente con arenilla. Depositamos la arena encima de la superficie mojada de la moneda y con el dedo restregamos todo el cospel. Dejamos secar y vamos quitando con trapo y dedo, el sobrante (con mucho cuidado) y sin presionar en exceso.

Este último método puede darnos muy buenos resultados, y gracias a él, observamos como las leyendas y parte del arte de la moneda se destacan.


Moneda terminada, lista para ser encapsulada. Tierra que remarca los relieves. 8 Maravedís de Carlos III de Segovia 1785.

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