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lunes, 3 de septiembre de 2018

Primeras emisiones de los maravedís de busto de Felipe IV.

La hacienda castellana ya había tocado techo a principios de 1660, por lo que Felipe IV quiso establecer una nueva moneda en la que por primera vez apareciera el rostro del monarca.

Esta moneda, a principios de 1660 no tenía liga de plata y poseía un valor extrínseco muchísimo mayor que el intrínseco. Con ello, el monarca quería sufragar los gastos ocasionados por la guerra con Portugal.

Este tipo de monedas excasea hoy en día.

Se conocen piezas de 8 maravedís de la Ceca de Burgos.
8, 4 y 2 maravedís de Madrid, y 8 maravedís de Sevilla.

Todo ésto me hace pensar, que seguramente en el futuro se empiecen a conocer monedas de estas características emitidas por otras cecas, tan importantes, como las de Córdoba, Coruña, Cuenca, Granada, Segovia, Toledo, Trujillo o Valladolid.

En el anverso (en este caso sería reverso, pues no aparece valor) se presenta el busto de Felipe IV, dentro de una orla circular, mirando a derechas, con la leyenda Philippvs. IIII. D. G. 1660.

En "reverso", se ven las columnas de Hércules dentro de orla circular (no en todos los casos) con ceca y valor entre medias de las mismas, o ceca sólamente dentro de las columnas y valor a izquierdas de las mismas.
La fecha cuando aparece en el "reverso"  se ve a derechas de las columnas, acuñada de manera vertical.

Dibujo del autor sobre 2 maravedís de Felipe IV de 1660 con ceca de Madrid. Copiado de la pieza L-05 del libro "El Vellón de los Austrias" de Jarabo y sanahuja.


No sé conocen monedas con valores de 16 maravedís de esta índole.

Las columnas de Hércules se remontan a la antigua Grecia.
Según la mitología griega, fue el propio Hércules quien dividió lo que ahora conocemos por Extremo de Gibraltar, favoreciendo el tránsito naval. En recuerdo, y enaltecimiento, situó dos columnas.

Con el descubrimiento de las Américas, las columnas pasaron de ser la antesala de un territorio desconocido, o fin del mundo conocido (no hay más tierra) a la apertura de un nuevo mundo, de un territorio mayor y más allá de lo anteriormente conocido, para el imperio (Plus Ultra).

Fue Carlos I, el primero que las introdujo en su escudo de armas, y han pervivido hasta nuestros días.

Como apunte curioso; los duros españoles de plata o columnarios, de la época de Carlos III, sirvieron a la formación del símbolo del dólar. Los norteamericanos, cogieron como referencia, la cinta de la columna derecha (en forma de S) para la letra y la propia columna, para las dos rayitas conocidas que atraviesan la misma.


Botón monárquico de escudo columnado. 1733 a 1885. Colección del autor.


Alguna fuente consultada:"El Vellón de los Austrias" de Jarabo y Sanahuja. 

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