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martes, 18 de septiembre de 2018

Corregir monedas dobladas

Hace poco recibí de un amigo, una moneda de 16 maravedís de Felipe IV, completamente doblada sobre sí misma. La doblez era tal, que llegaba a juntarse el cospel, conformando casi una semicircunferencia. Un pequeño vano, salvaba esa pequeñísima distancia entre las dos paredes del mismo reverso.
8 maravedís de Felipe IV, algo corregida antes de aplicarla calor.

Tenía bastante buena pinta, pero sabía de antemano que una mala decisión daría con la pieza al traste.
Así que, ni corto ni perezoso, me puse a indagar sobré qué método sería el más indicado para tratar a esta desafortunada moneda.

Afortunadamente, di con uno que me satisfizo nada más verlo, y me alegró haberlo elegido, después de tan buenos resultados.

Frente a monedas de este tipo, lo mejor es actuar con prudencia y no dejar ninguna posibilidad de error en nuestra manipulación.

Cogemos la moneda y la depositamos en la base de una pequeña olla. Es decir, damos la vuelta a la olla, y colocamos encima de su base a la moneda (por la parte donde recibe el fuego)

Nos hacemos con un soplete (podéis adquirirlo seguramente en cualquier tienda con productos para la cocina...) en mi caso, elegí un pequeño quemador para azúcar (cremas catalanas, ponches segovianos y demás delicatessen...)

Lo encendemos y enchufamos diréctamente la llama sobre el cospel... y sin miedo, esperamos hasta que éste se ponga rojo, pasa por gamas de color, como el verde y el azúl...
A veces es mejor llegar solo a esta gama de colores, para que la pátina no se resienta tanto... Hay que tener más cuidado y paciencia con el rodillo.

cuando veamos que está lo suficientemente caliente (al rojo vivo) con una cuchara, u otro utensilio, empujamos la pieza hasta dejarla caer en un recipiente lleno de agua, que previamente habremos dispuesto cerca de la olla, por comodidad. (Ojo, no coger la moneda, que quema)

Moneda literalmente al rojo vivo.


Esta operación la haremos unas cuantas veces, dependiendo del grosor de la moneda y de su flexibilidad.

Intentad no ceder mentalmente, y frenar el impulso de abrirla con procedimientos mecánicos.

La moneda, va cediendo sola, y cuál ostra, va abriendo su concha, con cada repetición de fuego y agua.

Sorprendentemente, la moneda va cediendo sola, como "por arte de magia".

Llegará un punto en el que esté casi del todo abierta, es el momento de empezar a meter otra variable dentro del procedimiento de desdoblamiento.

Cuando llegue ese instante, repetiremos el mismo tratamiento; calor, y agua... rápidamente la sacamos del recipiente y la colocamos en una superficie plana (bajo ella, un trapo para no rayarla) y por medio de un objeto cilíndrico (lápiz, boli, rodillo....) Apretamos levemente y giramos de alante a atrás, hasta abrirla un poquito. Aquí es donde hay que tener cuidado y no ser impaciente. Que ceda una poco la moneda, pero no la forcemos a más. Repetiremos después el proceso de quemar y sumerjirla en agua, para acontinuación utilizar de nuevo el rodillo... Así cuantas veces sea necesario...podemos alcanzar las 6 repeticiones o más...llegará un punto en que la moneda consiga plenamente su horizontalidad, y será el momento de aplaudir, pues tendremos la pieza corregida.

Cuando la moneda no posee un metal en condiciones, la pátina se resiente mucho...hay que volver a despatinar y repatinar...

Moneda terminada. Repatinada y protegida con cera. 


Misma moneda con distinta iluminación. A mí parecer, falsa de época.


El acabado muchas veces, depende del estado de conservación de la pieza.



4 maravedís de busto fe Felipe IV acuñados a rodillo. La Coruña, 1662. Vellón rico, esta pátina es estable.

El inconveniente de este método es que la pátina se obscurece, pero tendremos una pieza buena para nuestra colección, (si ésta poseía buenos relieves, y lo más importante, sin marca del pliegue primigenio)

Un dato a tener en cuenta, si hubiese que limpiar la moneda (métodos de limpieza, aquí), hacerlo después de haber efectuado este procedimiento, porque la escoria y suciedad de la pieza, protegerá a la pátina del calor del soplete.




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