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sábado, 18 de abril de 2020

El fraude monetario en el reinado de Felipe IV.

A mediados del Siglo XVI la cantidad de plata que llegaba a Sevilla desde las Américas, era enorme.

La casa de moneda andaluza, distribuía este metal precioso por toda España, para efectuar entre otras piezas, los conocidos reales de a 8, que salían de cada una de las casas oficiales ordenadas por reales pragmáticas.


8 reales a martillo de Felipe II acuñados en Sevilla.


Tal era la importancia de la casa de la Moneda de Sevilla, y la afluencia de metales preciosos, venidos de las Américas (oro y  plata) que está ciudad, se consideró ya en su época, como el "estómago de España" e incluso del mundo... un lugar, en el que convergería, la mayor parte de la riqueza de todo ese periodo.

Con el reinado de Felipe II, la merma en la liga de plata de los vellones con origen en 1597,  alcanza su punto álgido. La liga de  plata se reduce a 1 gramo y el peso de los cospeles baja…incluso se acuñarán monedas de cobre puro a partir de 1602.


Ochavo de Felipe II anterior a 1602. Vellón pobre, con liga de plata. Ceca de Cuenca y marca de ensayador.



8 maravedís de Felipe III o IV con ceca de Burgos, posterior a 1602. Sin liga de plata.

Con Felipe III y Felipe IV se aplicarán aumentos y deflaciones del valor nominal de la moneda, a través de resellos, dictados por las correspondientes pragmáticas.

El "Rey Planeta" inicia la emisión de moneda nueva a partir de 1660; “los maravedís de busto” en los que se vuelve a introducir liga de plata, y subir en exceso el valor nominal de las piezas, desfasándolo, en relación al valor intrínseco de la moneda… lo que propiciará, el auge del mayor número de falsificaciones, sobre este tipo de moneda (1660 a 1664) establecido en España. Aunque la emisión de estas piezas originales, finalizó en 1664, no fue hasta 1680, con el reinado de Carlos II, cuando deja de estar en circulación.


8 maravedís a martillo de Felipe IV de 1625. Con ceca de Segovia. Acueducto de doble arcada (raro). Anterior al circulante nuevo de 1660/4.


8 maravedís acuñados a molino en la Casa de la Moneda de Madrid. 1662.


Emisión nueva de Carlos II respetando el modelo anterior a 1660/4. Acuñada a martillo, fecha 1696. La Coruña. Rara.


Los falsarios , en ocasiones, tenían por constumbre, realizar emisión de moneda falsa de esta serie de 1660 a 1664, sobre circulante antiguo. Más aquí y aquí.


Los resellos, también fueron ampliamente falsificados, sobre todo en estamentos religiosos... se tiene constancia en conventos monasterios… ya que era relativamente fácil imitar este tipo de improntas.
El clero estaba normalmente exento de los castigos que imponía la corona, porque era un estamento con mucho poder social.

A su vez, los falsificadores, conseguían mantener su capital en su propio haber (ya que no llevaban las monedas a las cecas pertinentes) y evitaban así, la mitad de su substracción ordenada por parte de la corona... aumentaban por otro lado sus arcas, haciéndolas circular normalmente con otro valor de lo que originalmente debían tener, o simplemente, porque ellos habían confeccionado cospeles vírgenes con peor calidad o merma de peso.


16 maravedís de falsario con doble ceca de Sevilla y rostro mirando a izquierdas. acuñada a molino con lateral o final de riel.


Se establece una densa red de narcotráfico monetario, encabezado por sus verdaderos artífices, los falsarios e intermediarios... muchos de los cuales pueden haber trabajado en cecas oficiales.

Estos falsificadores, a veces demuestran un nivel artístico elevado. Ven en este tipo de emisiones, un verdadero potencial para poder hacer riqueza…

La corona, tendrá que endurecer las penas, bajo el principio de “lesa Magestad”  en el que el estado y el propio rey, se ven atacados y amenazados. Los castigos alcanzan cotas muy altas de endurecimiento, como la temida muerte por fuego, pérdida de todos los bienes, y extirpación del honor familiar hasta dos años después de la condena, incluyendo a aquellos congéneres menores de edad.

Acordémonos, que existen una serie de pragmáticas, en las que el valor de los vellones y la moneda de cobre, se ve alterado.

El resello de 1603/ 6 en tiempos de Felipe III. Se establecen los valores de 8 y 4 maravedís. Es el único resello que no llevará marca de fecha.

El resello de 1636/7. Se establecen los valores de 12 y 6 maravedís.

El resello de 1641/2. Se establece el valor de 12, 8 y 6 maravedís.

El resello de 1651/2 se establecen los valores de 8 y 4 maravedís en número arábigo y se constituye circulante nuevo a dos maravedís, sin leyenda en las monedas de dos maravedís (anepígrafas)

El resello de 1654/5. Se establecen los valores de 8 y 4 maravedís. En la ceca de Madrid, se resella también con fecha de 1656 (emisión muy rara)

El último resello, el de 1658/9 . Se establecen los valores de 4 y 2 maravedís y en algunos casos se configura moneda nueva, llamada también  reacuñación.


8 maravedís de Felipe IV acuñados a martillo seguramente con Ceca de Segovia, 162?. Con resello a VIII de 1641 de Burgos.


En este periodo, las monedas "del pueblo", que llegan por mandato oficial, a las casas oficiales de acuñación, para recibir los resellos por ley,  constituyen menos del 15%... por lo que la corona, ve necesario establecer otro tipo de circulante a partir de 1660, intentando evitar las falsificaciones.

Pero les salió mal la jugada… los maravedís de busto, al tener liga de plata y ser tan altos, en cuanto a valor nominal, produjo grandes aumentos de capital entre los diversos falsarios, hasta un 200% por moneda realizada. A parte, muchas piezas originales, salían de la península y eran fundidas con el objeto, de separar la plata del cobre, para después, volver a crear moneda sin ningún tipo de liga. En Inglaterra se acometía la elaboración falsarios de está nueva moneda con cobre y estaño. Este último metal, emulaba el efecto del blanqueamiento propio de la plata, consiguiendo excepcionales resultados.

En los Países Bajos, también llegaba buena parte del circulante de la emisión nueva (1660- 1664)… extraían la plata de las monedas y hacían con ese cobre restante, piezas falsas, para después, enviarlas a España, a través de Sevilla.

Se constituye una verdadera red de falsificadores y de contrabandiatas… y se logra vender maquinaria fabricada, para satisfacer las demandas de los falsarios. Máquinas, que emulan a las originales propias de las cecas, y que a través de ellas, se consiguen resultados más que satisfactorios en la reproducción de moneda oficial.
Prensa de acuñación manual. Taschenverk de Kremnica (Eslovaquia). Foto de la Asociación de Amigos de la Casa de la Moneda de Segovia.



La corona española, prohíbe sacar oro y plata de España, igual que niega la compra de estos metales ya sea en propio dinero o en lingotes, en las Américas… intenta evitar así, que se enriquezcan países enemigos, y también, frenar por otro lado, el modus operandi de los falsificadorses.

Los métodos de los falsificadores se agilizan… empleando materiales de primera calidad en el tratamiento de sus trabajos. Los herreros, y plateros, no tienen dificultad en emular los cuños originales e imitar la apariencia del plateado de estas nuevas monedas, supliendo la presencia vistosa de la plata, con elementos químicos, como el aguafuerte.

A partir de 1661, se ordena que la acuñación de este circulante nuevo, sea a través de prensas de molino, creyendo que los falsarios, no iban a poder reproducir tales monedas… pero se volvieron a equivocar…


16 maravedís de Real Ingenio de Cuenca de 1664. Curiosa pieza.


El propio monarca, Felipe IV, frente al gran porcentaje de falsificaciones presentes en todo el reino, en un momento, tuvo que llegar a “legalizarlas” y dejarlas circular por toda la península... dándolas por “buenas”.

También llegaba a la península, moneda falsa, desde Francia, que entraba por Cataluña.

Cierta moneda falsa, que viene desde los países extranjeros, tiene una reducción de peso muy considerable (moneda Feble).

Una de las mañas que utilizaban estos falsarios extranjeros, era la de cambiar grandes cantidades de vellón falso, por numerario de oro y plata… lo pagaban presumiblemente muchísimo más alto.

Era un trueque perfecto, vellón falso con nominal alto y sin liga de plata, por moneda de oro y plata originales.

A parte, la plata en estos países estaba mejor cotizada que en España… una nación que se nutría de grandes riquezas del nuevo continente... más que abastecida por los metales nobles de las Indias.

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