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sábado, 24 de noviembre de 2018

Catálogos de referencia para los maravedís de busto de Felipe IV

Cuando uno empieza a coleccionar, normalmente, ve "altos" los precios de ciertas monedas, rehuyendo de la adquisición de las mismas, por el simple hecho, de que al principio, no desea gastarse esas cantidades en una pieza, ya que no se tiene la certeza, ni la seguridad, de que en realidad valgan ese dinero. Nos falta conocimiento, pues es un mundo nuevo para nosotros.

Al coleccionista, el conocimiento de las piezas y el paso del tiempo, le vienen muy bien, para conocer y cambiar la perspectiva del valor de las monedas. Cuando alguien conoce bien las piezas que desea adquirir, puede tirarse años hasta que las consigue...

El verdadero coleccionismo no se encuentra simplemente en el fin de conseguir la moneda, si no, en el propio camino hasta llegar al mismo.

Con el conocimiento de las piezas, siempre cargadas de historia, y las referencias económicas que tengamos de ellas, adquiridas a lo largo del tiempo, gracias a catálogos, a la ley de la oferta y la demanda... una pieza que en nuestros inicios era impensable hacernos con ella, ahora (y con el mismo precio) ya "no nos parecerá tan cara" y podemos afrontar su compra, pues sabemos que eso es lo que vale, y lo que representa la creación de esa pieza, su carga histórica y su arte, su conservación y su materia prima.

El conocimiento, nos ha brindado no sólo valorar históricamente y económicamente esa moneda, si no que también, nos ha educado en lo que respecta a saber comprarla y a no ver que es una locura gastarse cierto dinero en determinadas piezas. Aunque siempre, evidentemente busquemos el mejor precio para las mismas. Con esta premisa, ya no diríamos; "esa moneda cuesta tanto dinero... con esa pasta me compraba esta otra cosa"

Suele ocurrir también, que al principio, las colecciones surgen sin un orden determinado... Se compran piezas generalmente más baratas (no por ello "menos importantes") y en mayor abundancia, pero sin ningún tipo de especialización. Con el tiempo, el coleccionista empezará a conformar su propia colección, con un mayor tanteo en las piezas que desea conseguir, un mayor dominio de lo que quiere, y concienciación en el tipo de colección que se desea asumir.

Para acercarnos a las piezas que vamos coleccionando, se pueden dar varias formas, ambas igual de interesantes y pasionales.

La primera:

Navegando por internet u otro soporte... iendo a museos y convenciones y observando piezas, asistiendo a tiendas de numismáticas, en conversaciones con colegas del gremio... En este caso, podemos dar con una moneda muy atractiva que no hayamos sabido de ella hasta la fecha. Es la típica moneda que nos ha enamorado a primera vista, nos ha cautivado, y la queremos. Descubrimos pues, la moneda, antes del conocimiento de su carga histórica.

Segunda:

Conocemos la pieza de antemano, conocemos su historia, la buscamos y la compramos. Aquí descubrimos antes la carga histórica de la moneda, ya la conocíamos antes de ser comprada.

Tercera:

Cuando ambos caminos (los citados anteriormente) se interrelacionan, siendo difícil saber  cuál ha sido el primero de ellos el que se ha presentado.



Lo que vemos en estos casos, es que de una u otra manera, se hace necesario y más gratificante coleccionar monedas, si tenemos conocimiento sobre las mismas (metal del que está hecho, de dónde proviene el mismo, fecha, ceca, rareza, historia...) Cuanto más sepamos sobre nuestras piezas, mejor podremos ir configurando nuestra colección, más sentido cobrará la misma y más disfrute tendremos hacia esa monedas  cuando las "contemplemos" y mimemos.


Para acercarnos al coleccionismo de los maravedís de busto de Felipe IV, existen dos publicaciones muy buenas que son indispensables poseer:


"Catálogo de las monedas del Reino de Castilla y León: El Vellón de los Austrias (1566- 1718)" de Í.Jarabo y X. Sanahuja.




"Los Maravedís de los Austrias, tipos y variantes. El Vellón Castellano de los Siglos XVI y XVII" de J. L. De La Fuente"



El primero para mí, es una pieza de referencia. Es un catálogo bien estructurado. Ordenado por monarquías, desde Felipe II hasta Carlos II. Cada bloque posee una breve introducción histórica. Organizado por cecas, en las que nos muestran las diversas variantes, secuenciadas de mayor a menor valor nominal de las piezas.
Se establecen las leyendas de las monedas, los tipos de busto, y la posición de las cecas y los valores. Además, también se nos muestran falsificaciones de época y alguna otra rareza. El libro tiene tapa dura.

El segundo  posee una breve introducción al principio del propio catálogo. Viene ordenado por reinados. Empieza con el de los Reyes Católicos y llega hasta el último Austria de la monarquía española. Se organiza el contenido en relación a los valores nominales, en los que se establecen todas las cecas. Es de tapa blanda.


Ambos catálogos son indispensables, pues se complementan muy bien.

No debemos caer en el error de escatimar en conocimiento, y estos libros son una verdadera joya para comprender este tipo de coleccionismo.

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