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martes, 14 de mayo de 2019

Un aliado para los vellones ricos en plata

Hace ya un tiempo, un amigo mío me enseñó los resultados de una limpieza, que nos sorprendió a ambos.

La pieza en cuestión, eran 8 maravedís de Felipe IV. Pudo conseguir esta moneda, en el mercadillo de los Domingos, de la Plaza Mayor de Madrid.

Nada más verla, entre restos de "chatarrilla", supo que la pieza, tenía posibilidades.

El cospel en sí, no parecía estar muy circulado, pero poseía una costra verdosa, que imposibilitaba asegurar, la belleza de la moneda. Mi amigo, conocedor de este tipo de peculiaridades, no dejó escapar la ocasión y efectuó una compra muy satisfactoria.

Cuando llegó a su casa, cogió presto la lupa, y se detuvo en varios puntos del campo del anverso de la moneda... Descubriendo, algo del plateado de la misma... El problema que detentaba esta pieza, era, que tenía partes del reverso en "carne viva", y al no quererlas dejar así, tuvo que acometer, un repatinado, con atmósfera de amoniaco, después de una ligera limpieza.

Horas después, cuando regresó y sacó a la pieza del bote, comprobó  que la moneda se había soltado del hilo que la suspendía de la tapa, y sumergiéndose accidentalmente en el amoniaco... Temiéndose lo peor, la sacó del líquido... Y con asombro, observó, como la moneda, había conseguido mejorar, pues estaba cubierta de un baño plateado, que anteriormente a la limpieza, era casi imperceptible.

Después de este descubrimiento, mi amigo, me llamó y estuvimos hablando largo tiempo sobre lo sucedido... Lo entedimos como una casualidad, más que como una causalidad.

Pasados unos meses, un servidor, adquirió una moneda de busto de Felipe IV, de 8 maravedís de 1661 de la ceca de Madrid. El cospel , tenía ligeros toques de plateado, y por no querer tocarlos, me dispuse a hacerla una limpieza con zumo de limón, sal y papel de aluminio... sabiendo, que de estar hecha con alta liga de plata, podría quedar bastante bien... El problema, fue que me despisté y se me fueron de largo, los tiempos... Cuando la saqué del ácido, me encontré con un cospel, en ciertas partes, despatinado.

 
Excesiva "limpieza" de los 8 maravedís de busto de Felipe IV, con ceca de Madrid de 1661, con falta de pátina a lo largo de la moneda.

Llegó la hora de cavilar (ya encartonada la moneda), y me decidí  a intentar arreglar aquel error.

Cogí la pieza y la "sumergí" en vapor de amoniaco... esta vez, sí estuve atento a los tiempos.

Sorprendentemente, al cabo de unas cinco horas, al sacar la moneda del bote, vi, como la moneda había cogido un tono verdoso muy atractivo, debido a que la poca plata del vellón, todavía presente, fue elevada por el efecto del vapor, a la superficie.


Repatinado de los mismos 8 maravedís de busto. Puede observarse la uniformidad de la pátina por la presencia de cierto plateado.


Conclusión:

Mi amigo y yo, estamos convencidos, de que el amoniaco, en este tipo de monedas, unifica la pátina y hace que emerja la pequeña liga de plata del cospel, como ya se hacía tiempo atrás, mediante procedimientos químicos, en el proceso inmediatamente anterior a las labores propiamente dichas de acuñación, de estos vellones de busto.

Por otro lado, sólo recomiendo este procedimiento, si la pátina ha sufrido desperfectos... Los procedimientos mecánicos, siempre son los más exitosos...

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