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miércoles, 6 de marzo de 2019

Dieciochenos valencianos en el reinado del "Rey Planeta"

Los dieciochenos, son monedas con valor de 18 dineros de vellón, que tienen su origen en el reinado de Felipe II.



Dieciocheno de Felipe IV, acuñado en Valencia, con valor 18 y fecha de 1650.


No poseen marca de ensayador (raro, al ser moneda de plata), aunque muchos autores indican, que en la marca del valor de estos dieciochenos, puede estar la clave para conocer a los ensayadores de las respectivas piezas... Pero ésto, parece solamente ocurrir con uno de los maestros de la Ceca, el señor Scribá, que podría haber ordenado marcar con el valor 1S en vez de 18, los dieciochenos que " cayeron por sus manos", aludiendo, con esa consonante, al principio de su nombre.

Estas monedas fueron acuñadas en Valencia, hasta bien entrado el siglo XVIII.

En tiempos del "Rey Planeta", y antes de su reinado, algunos barcos que se dirigían, de las Américas, al puerto de Sevilla, eran atacados por piratas ingleses (los que no se hundían por un mal temporal). La economía se vio abatida, por una falta de plata nativa y exceso de falsificaciones... En Valencia, para paliar estos males, se promulgó pragmática nueva, en la que la liga de plata, se vio mermada (el caso de los dieciochenos).

En el período de Felipe IV, estas monedas sufrieron en sus propias carnes, los avatares de los falsificadores.

Al ser monedas acuñadas a martillo y con un arte, bastante menos esmerado que en otras piezas, los falsarios veían un mundo de posibilidades para realizar sus imitaciones. A pesar de ser una moneda muy falsificada, nos han llegado pocos ejemplares hoy en día (por lo visto se retiraron del mercado gran parte de ellas)

Este circulante, padecía el cercenamiento de sus cantos e incluso, muchas de estas monedas, sufría decapamiento del metal, a través de distintos procesos químicos, que arrancaban de cuajo gran porcentaje de plata... En ocasiones, dejando el valor intrínseco de la moneda por la mitad.

Fue en Barcelona, (más sobre moneda de Felipe IV, en tiempos de las revueltas catalanas) donde se lanzó una pragmática, que obligaba, a todo aquel que tuviese dieciochenos, a llevarlos a la casa de la moneda pertinente, para volver a ser fundidos, y hacer con ellos moneda de real nueva.
A principios del reinado del último Austria, Carlos II, se resolvió implantar los molinos tan utilizados en la parte inferior y centro de la Península Ibérica, en la casa de la moneda de Valencia. Para ello, se crearon nuevas dependencias en la ceca y se habilitó el patio, como lugar destinado a batir el vellón. Más sobre distintos tipos de acuñación.
Estos ingenios, que procedían de Madrid, a penas tuvieron 3 años de uso, porque los operarios lograron frenar el avance de los mismos... querían trabajar a la vieja usanza, a golpe de martillo, y lo lograron. Hasta tal punto, tenían tanto poder de decisión y persuasión, que no se volvió a acuñar con rodillos de molino, hasta bien entrado Carlos III al poder.

Estos reales, se volvieron a fundir (no todos, pues queda constancia de ellos) para fabricar, nuevas monedas martilleadas.

Dieciochenos con Felipe IV:

Llamados también dihuités, o reales de a uno, tenían el valor de 18 dineros de vellón.


Anverso:

Leyenda PHILIPPVS IIII DEI GRACIA VALENCIA  que rodea al busto del monarca coronado, en perspectiva frontal. Valor entre medias del monarca.

En 1640, se empezó a establecer el valor del dieciocheno, situado entre medias del busto del rey (1 y 8). Aunque existen monedas anteriores a esta fecha (de 1618 a 1624) en el reinado de Felipe IV con marca de valor, se consideran a día de hoy, como pruebas realizadas en 1640 con cuños de reverso de fechas anteriores.


Reverso:

Leyenda VALENCIA MAIORICA REX    rodeando al escudo coronado de Valencia, situado entre medias de la fecha.

Como dato curioso, vemos como este tipo de posición frontal del rostro del monarca, cuadra más con aquellas blancas medievales de antaño. A mí, estos dieciochenos, se me asemejan, bastante, a los conocidos cuartillos de Enrique IV...

Poco a poco, se va abandonando esta visión frontal del monarca, hasta que imperan los perfiles de los rostros, mirando hacia uno u otro lado.

Son monedas, los dieciochenos, que sorprenden por la cantidad de variantes de estilo, que tienen.

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