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domingo, 29 de julio de 2018

Medalla de busto de Felipe IV. Grabador Rutilio Gaci.

Hoy vamos a hablar de una de las medallas más interesantes del "Rey Planeta".

Tal pieza fue diseñada por el gran "artesano" Rutilio Gaci.

Este escultor, nacido en Italia, en Castiglione, emigró a Madrid aproximadamente sobre 1600. Dedicó buena parte de su carrera a España, creando fuentes, y diseñando trazados urbanísticos. Fue persona grata para el rey, elegido caballero cortesano por él mismo.

En cuanto a su faceta medallística, destacan sobre todo, seis trabajos:

1- Una medalla que supuestamente, versa sobre el casamiento de Felipe III y Doña Margarita de Austria.  (1609)
Más información sobre esta medalla.


Felipe III. Medalla de plata. Pieza y copyright de la foto pertenecientes al Museo del Prado de Madrid.






Felipe III. Pieza y copyright de la foto pertenecientes al Museo del Prado de Madrid.



Margarita de Austria. Pieza y copyright de la foto pertenecientes al Museo del Prado de Madrid.


2- Una medalla sobre la mujer del escultor,
Beatriz De Rojas y Castro. (1615)


Beatriz De Rojas. Pieza y copyright de la foto pertenecientes al Museo del Prado de Madrid.

3- Una medalla sobre el propio Rutilio. (1615)


Rutilio Gaci (el escultor). Pieza y copyright de la foto pertenecientes al Museo del Prado de Madrid.

4- Una medalla sobre Alejandro Rodolfo, aristócrata relacionado con la Casa de los Austrias.


Alejandro Rodolfo. Pieza y copyright de la foto pertenecientes al Museo del Prado de Madrid.

5- Una medalla (ovalada) en la que aparece Francisco González De Sandoval y Rojas. Gentilhombre de Felipe II,  Duque de Lerma y ministro del Rey Felipe III.
Para mí, esta creación, es la medalla con mejor factura de todas. La influencia manierista queda patente en esta creación (1616)

                       Fotografía de Sailko.

6- Una medalla, que ensalza la coronación de Felipe IV. Ésta, tuvo lugar el 31 de Marzo de 1621.


Coronación de Felipe IV. Medalla y copyright de las fotos, pertenecientes a la colección del Museo Lázaro Galdiano.



La que nos ocupa, (la número 6)  bebe directamente de la corriente artística manierista.



Coronación de Felipe IV. Medalla y copyright de las fotos pertenecientes a la colección del Museo Lázaro Galdiano. Medalla con argolla.


Es una pieza que se presta a la belleza, donde prima el artificio y el detalle como muestra de "...que lo que es difícil es bello y superior, en contraste a lo que no lo es" pero con un resultado  final sosegado y aparentemente simple.


En anverso: 

Aparece a derechas, el busto del monarca, vestido con armadura y tosión de oro,  con gola rizada en el cuello, al estilo de los primeros ducatones de Felipe IV de busto de los Países Bajos, con un rey joven.
En el campo R.T (marca del escultor).

Leyenda: .Philippvs. IIII.D.G.Hispaniar.Rex

En reverso:

Con temática mitológica, aparece Apolo, dominando una cuádriga de cuatro caballos, retorcidos, circundando triunfantes el mundo.

En el campo R.T (marca del escultor)

Leyenda: Lvstrat. ET. Fovet

Diámetro 4,5 mm.; Peso45 g

El material de estas medallas, suele ser de bronce dorado y plata, aunque no descarto que hiciesen alguna de oro. Hay piezas acuñadas y fundidas.



Apolo, dios de las artes y de la música, se caracteriza por su juventud y su inmortalidad. Aspectos éstos que se trasmiten a la figura del monarca, como rasgo primordial del futuro reinado que debe sobrevenirle. Quiere auspiciar así el artista, con esta metáfora, la "condición extraterrenal" propia de un rey.

Son bien conocidos los gustos artísticos de Felipe IV, y su predilección y antojos con todo lo relacionado con el arte, en especial por la pintura. Un rey culto que dio fama y "tablas" al conocido  Velázquez.

Qué mejor forma de presentarnos en una medalla, estas dos características de Felipe, "carnalizado" en el Dios Apolo. Un ser superior, joven, eterno y amante de las artes y que casa muy bien con los impulsos sexuales de Felipe IV.  Un Dios sol, emparejado con el poder.. el astro que debe iluminar los reinos de España.

Matizaremos que el dios Apolo, en su búsqueda insaciable por agradar a Dafne, es interpretado como un dios lujurioso, aspecto éste muy acorde a la faceta más adictiva del Rey.




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